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Ciudadanos ha perdido al 10% de sus concejales en los Ayuntamientos madrileños

Al menos 15 ediles han abandonado o han sido expulsados en siete localidades

La concejal de Las Rozas Patricia Arenas en un Pleno municipal del año pasado.
La concejal de Las Rozas Patricia Arenas en un Pleno municipal del año pasado.

Ciudadanos se estrenó en las elecciones municipales de 2015 recibiendo la confianza de 335.201 madrileños, el 10,5% del total. El partido obtuvo 137 concejales, de los 2.305 en liza, repartidos en 44 de los 179 municipios de la región. Sin embargo, cuando aún no se ha llegado al ecuador de la legislatura, al menos 15 concejales han dejado su grupo municipal. Representan el 10,9% de sus ediles electos. Algunos se han marchado por decisión propia, otros han sido expulsados. César Zafra, coordinador de Ciudadanos en Madrid, sostiene que el porcentaje de bajas no es elevado.

Las bajas se han producido en siete municipios. Por numeroso, el caso más llamativo es el de Las Rozas: cinco dimisiones y una expulsión. También fueron expulsados los dos concejales de Humanes por integrarse en el Gobierno del PP, y un concejal de Leganés, otro de San Lorenzo de El Escorial y uno más de Coslada. En esta última localidad, Ciudadanos obtuvo tres representantes, pero solo un mes después de las elecciones se quedó con dos. La dirección regional expulsó al que había sido su candidato, Juan Manuel Martín, que pretendía convertirse en portavoz municipal. Fue el primero en pasar al grupo de los no adscritos después de negarse a entregar su acta de concejal. “Al principio cuesta expulsar a un edil, pero luego la gente te lo agradece por tener valor y seguir la línea marcada”, asegura Zafra. También dejaron el grupo de Ciudadanos o el acta por voluntad propia dos ediles de Navalcarnero y otros dos de Rivas.

Ciudadanos logró en Las Rozas seis de los 25 concejales en juego. Aunque votaron la investidura del alcalde (del PP), se mantuvieron en la oposición. Debido a las dimisiones, hasta nueve personas han tomado el acta. A día de hoy, el grupo municipal solo conserva la mitad de los ediles que le otorgaron las urnas. Otros tres pasaron al grupo de los no adscritos. El primero en dimitir, en octubre de 2015, fue Pedro Delgado, imputado por un tema personal. En enero de 2016, Iria Bouzas (que llegó a presidir la agrupación) y Pilar González renunciaron al acta por “discrepancias internas”. Sus sustitutos, Patricia Arenas y Carlos Gómez, forman ahora parte del grupo de los concejales no adscritos, aunque llegaron a él por caminos distintos. En el caso de Arenas fue el propio partido quien la vetó por realizar “descalificaciones personales”, algo que ella siempre ha negado. “Simplemente escribí mis opiniones políticas en las redes sociales”, confirma.

Cambio de portavoz

Gómez, número ocho de la candidatura, dejó Ciudadanos el pasado marzo junto al que fuera su cabeza de lista, Alberto Hernández. Ambos alegaron motivos personales. Hernández sostuvo entonces que había pasado su hora. Su dimisión se produjo después de que la dirección regional le apartara de la portavocía municipal. “Creo que no tengo cabida en este partido, por eso me voy. Estamos proclamando un ideario que a nivel interno no exigimos”, explicó a este periódico tras abandonar el grupo. Zafra, número dos de Ciudadanos en la región, admite que, en ocasiones, las renuncias están motivadas por problemas internos en las agrupaciones. En la de Las Rozas, las luchas palaciegas se han encadenado desde el comienzo de la legislatura.

Una situación parecida a la de Hernández llevó al candidato de Ciudadanos en Navalcarnero, José Felipe Garrido, a abandonar el grupo en diciembre de 2015. Había conocido poco antes, y durante una convalecencia en el hospital, que iba a ser sustituido como portavoz. Su lugar lo ocupó Sergio Martín, número tres en unos comicios en los que obtuvieron tres de los 21 representantes públicos. Garrido pasó a formar parte del grupo de los no adscritos, pero asegura que el motivo de su marcha está en “las diferencias que tenía con los compañeros desde el principio”. En septiembre de 2016, fue su sustituto en la portavocía, Sergio Martín, quien dejó el acta por “incompatibilidades con su trabajo”.

Las directrices de la dirección

En San Lorenzo de El Escorial, los dos concejales de Ciudadanos (de un total de 17) votaron a favor de la investidura de Blanca Juárez como alcaldesa, aunque su lista, la de Vecinos por San Lorenzo, no fue la más votada, como exigía la dirección regional. La expulsión de ambos quedó en punto muerto. Solo se hizo efectiva la de Víctor Rufo, ahora en el grupo de los no adscritos. Rufo no acató el pasado febrero las directrices de sus superiores y votó en contra el presupuesto para 2017. Alegó que no incluía una rebaja en los impuestos que sí recogía el programa con el que se presentó. “Ahora la gente en la calle me felicita por haber sido coherente. Lo volvería a hacer porque por encima de los partidos está mi pueblo”, subraya.

En octubre de 2015, los dos concejales de Ciudadanos en Humanes (de un total de 17) fueron expulsados por haberse integrado en el Gobierno municipal del PP. Pedro Luis Hernández ocupa la delegación de Empleo mientras que su compañera, María Victoria Martín, es la responsable de Educación y Servicios Sociales. “Se les expulsó porque Ciudadanos no entra en ningún gobierno y ellos decidieron hacerlo”, ha explicado César Zafra. En Leganés, el que fuese candidato en los comicios, Jorge Pérez, fue expulsado por supuesta financiación irregular durante la campaña. “Aquí hicimos lo mismo que en otras agrupaciones, pero nada ilegal”, admite. Zafra reconoce que Pérez no cometió ningún delito, pero “se saltó los reglamentos internos”. Ricardo Mur y Cristina Arévalo han sido los últimos en abandonar el grupo de Ciudadanos, en este caso el de Rivas Vaciamadrid, donde la formación obtuvo cuatro concejales de un total de 25. De momento no han explicado los motivos de su renuncia.

La cuestión ideológica

En febrero, la Asamblea Nacional de Ciudadanos votó a favor de eliminar de su ideario la referencia al socialismo democrático para sustituirla por el liberalismo progresista. La propuesta partía de su líder nacional, Albert Rivera, que con esa acción trata de relanzar el partido de cara a las elecciones de 2019.

El cambio no contentó a todos. Con la ayuda de otros antiguos miembros de Ciudadanos, Javier López, que ahora es concejal no adscrito en Amés (A Coruña), recopila datos de los ediles que abandonan la formación en toda España. Hasta hoy ha cuantificado 139 de los 1.527 que obtuvo en 2015. “Ciudadanos se vendió como un gran proyecto socialdemócrata y, sin embargo, es otra cosa muy distinta entre bastidores”, apostilla López. Junto a él, casi un centenar de ex cargos públicos de Ciudadanos que pasaron a ser no adscritos celebrarán una convención nacional el 5 y el 6 de mayo en Valladolid.

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