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El plan económico que negocian Mas y la CUP alarma a los empresarios

Las patronales piden a Junts pel Sí la formación de un "gobierno fuerte y estable"

Artur Mas (en el centro), con los líderes de las patronales catalanas en el Centre de Convencions Internacional de Barcelona en junio de 2014. Ampliar foto
Artur Mas (en el centro), con los líderes de las patronales catalanas en el Centre de Convencions Internacional de Barcelona en junio de 2014.

Las condiciones que Junts pel Sí (JxS) y la CUP negocian para facilitar la investidura del presidente de la Generalitat han encendido las alarmas en las cúpulas de las patronales catalanas, que insisten a Artur Mas en la necesidad de constituir un “gobierno fuerte y estable”. Fuentes que forman parte de las principales organizaciones empresariales señalaron que, sobre todo, les preocupan las cesiones que JxS pueda realizar en política económica, en especial tras advertir de que los anticapitalistas piden revertir o frenar hasta diez privatizaciones y romper de forma unilateral con el Estado antes de elegir presidente.

Tras los resultados del 27-S, las principales patronales catalanas temieron por el riesgo de ingobernabilidad de Cataluña. La coalición JxS —con CDC, ERC y 11 independientes— no alcanzó los escaños suficientes para investir a Artur Mas, lo que convirtió en cruciales para gobernar a los diez diputados de la CUP. Fomento del Trabajo, presidida por Joaquim Gay de Montellà, y Pimec, liderada por Josep González, reclamaron un “gobierno fuerte y estable” que dé prioridad a “la recuperación económica” y pidieron “responsabilidad” a los grupos parlamentarios. “Queremos gobiernos estables con amplias mayorías, que agoten los mandatos. Ahora estamos expectantes ante la negociación entre partidos y creemos que el proceso será lento”, aseguró ayer el director general de la patronal Cecot, David Garrofé. A pesar de evitar pronunciarse sobre un eventual pacto entre ambas formaciones políticas hasta no conocer los detalles del acuerdo, Garrofé recordó que la voluntad de los empresarios es que el Ejecutivo catalán siga con las reformas puestas en marcha.

Los empresarios ya veían con recelo las negociaciones porque el programa con el que la izquierda anticapitalista concurrió a las elecciones chocaba con sus intereses. Pero las alarmas se encendieron la tarde del jueves, cuando la CUP rompió el silencio que había mantenido esta semana para explicar sus condiciones para alcanzar un acuerdo. Tampoco les resultaron tranquilizadoras las palabras del cabeza de lista de JxS, Raül Romeva, que aseguró en Rac1 que había un “altísimo grado de coincidencia” entre su formación y la izquierda independentista.

Ya tras las elecciones de 2012, un grupo de empresarios se reunió con Mas para pedirle que no pactara con ERC. Ahora un empresario cercano a las principales patronales asegura que en esta ocasión los contactos han sido más escasos y afirma que estas esperarán para posicionarse sobre las negociaciones entre JxS y la CUP a la firma del acuerdo.

Los empresarios consultados ayer, que pidieron el anonimato, coincidieron en señalar la inquietud que ha generado sobre todo la demanda de la CUP de revertir o parar 10 de las privatizaciones del Gobierno de Artur Mas, puesto que en algunas de ellas han participado grupos internacionales. “El capital es conservador, y si ya había cierta preocupación con el proceso soberanista, revertir una de esas adjudicaciones sería un mensaje terrible a los inversores internacionales”, sostuvo otro de estos empresarios.

Deshacer las privatizaciones, además, tendría un impacto sobre las finanzas públicas, sobre las que ya se prevé que este año vuelvan a alejarse del objetivo de déficit fijado por el Consejo de Política Fiscal y Financiera. Ello, lamentaron estos empresarios, volvería a dejar a la Generalitat sin margen para rebajar la presión fiscal, que en estos años se ha incrementado dentro de las medidas de austeridad de la Administración catalana. Además, entre el empresariado tampoco ha sentado bien la exigencia de romper con el Estado antes de la investidura del futuro presidente. Con anterioridad al 27-S, tanto Fomento del Trabajo como el Círculo de Economía rechazaron una ruptura del marco constitucional y algunas empresas, como Almirall o Pronovias, amenazaron con dejar la comunidad si ello sucedía.

La candidatura de Mas

Pero si algo genera desasosiego entre los empresarios es la imposibilidad de saber dónde pondrá el límite JxS a la CUP ante la diversidad de sensibilidades políticas que conviven en la coalición. Temen, además, que finalmente la coalición arroje la toalla y ceda en la candidatura de Mas para proponer otro nombre para presidir la Generalitat. Las patronales gerundenses, de hecho, emitieron esta semana un comunicado conjunto en el que recordaban: “Para respetar el mandato de las urnas no se puede obviar que la lista más votada siempre ha dejado muy claro cuál era su candidato a la presidencia de la Generalitat”.

Pese a los temores, la cúpula de las patronales ve casi imposible cualquier alternativa a un acuerdo entre JxS y la CUP, por lo que los empresarios ahora fían una solución al encaje de Cataluña en España al resultado de las próximas elecciones generales del 20 de diciembre. Varios altos ejecutivos consideraron ayer que, vista la distancia en política económica entre CDC y la CUP, las negociaciones serán largas, lo cual podría llevar a las partes a apurar el plazo máximo del 9 de enero para investir al presidente. Un directivo consultado que mantiene relaciones con el Gobierno de Artur Mas considera que, en función del resultado del 20-D y de la posición de las fuerzas que ganen los comicios, podría abrirse una ventana para que Mas pudiera evitar la convocatoria de elecciones anticipadas, un escenario que hoy nadie descarta.