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Multa de 135.000 euros por emitir videncia en horario infantil

Un juez de Sevilla da la razón al Audiovisual y suspende cautelarmente las emisiones de un operador

Emelina Fernández Soriano.
Emelina Fernández Soriano.

El Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA) sigue estrechando el cerco sobre las emisiones de videncia en horario infantil. El órgano que preside Emelina Fernández Soriano ha multado con 135.000 euros al operador autonómico Metropolitan TV como responsable de una infracción grave de la Ley General de Comunicación Audiovisual por la emisión continuada de programas relacionados con la videncia entre las 7.00 y las 22.00, la franja horaria en la que la ley prohíbe estos contenidos.

Esta es la segunda sanción que impone el pleno del CAA por la emisión de videncia en horario protegido. Y las dos multas han sido para el mismo programa y el mismo canal, aunque entre una y otra éste cambió de dueño y pasó de llamarse Avista Televisión Andalucía a Metropolitan TV. En la primera ocasión, en octubre de 2011, el Audiovisual impuso a Avista una multa de 301.000 euros.

Es la segunda vez que el órgano de control de las televisiones sanciona al mismo programa

Se da la circunstancia, además, de que recientemente una sentencia del Juzgado de lo Contencioso Administrativo 2 de Sevilla ha avalado el requerimiento de suspensión de emisiones que el CAA envió a MetropolitanTV para que dejara de emitir videncia mientras se resolvía el expediente sancionador que el organismo le había abierto. El operador recurrió a los tribunales la medida cautelar, pero el Juzgado ha desestimado este recurso y ha dado la razón al Consejo en su labor de evitar la emisión de videncia en horario de protección infantil.

El CAA constató en julio de 2011 la emisión del programa Contigo, de tres horas de duración, en la franja que va de las 10.00 a las 15.00. La conductora del programa se presentaba como médium y aseguraba que podía comunicarse con los espíritus de familiares fallecidos de los espectadores, a los que apremiaba a participar a través de una línea telefónica de tarificación adicional 806 que, supuestamente, daba acceso al programa en directo y sin esperas. A pesar de que la presentadora describía el programa como un espacio dedicado a la “espiritualidad”, que “busca el desarrollo espiritual” de los espectadores, y de que ella se autodefinía como consultora humanista, la dinámica consistía en la realización de predicciones sobre cuestiones laborales, sentimentales e incluso relativas a la salud de los participantes, a quienes llegaba a recomendar la realización de rituales para deshacerse de energías negativas.

El mismo operador también emitía, entre las 15.00 y las 17.00, un programa en el que el presentador realizaba “una ronda rápida de deseos” a quien llamase por teléfono. “Llámame para pedirme tu deseo, yo te lo cumpliré”, aseguraba. En un fragmento analizado por el CAA se producen hasta siete llamadas de espectadores que piden un deseo sobre trabajo o amor, fundamentalmente. El presentador les insta a mirarle fijamente a los ojos y se otorga la facultad de cumplirlos.