El secretario de Energía de Estados Unidos anuncia inversiones millonarias en petróleo venezolano
Chris Wright recorrió en Venezuela los campos de crudo de la Faja del Orinoco acompañado de la presidenta, Delcy Rodríguez”

El secretario de Energía de los Estados Unidos, Chris Wright, ha anunciado desde Caracas una inversión de más de 100 millones de dólares para modernizar las plantas operativas de la multinacional Chevron, una de las pocas empresas estadounidenses con arraigo en el país. El objetivo de la inversión, dijo el alto funcionario de Trump, es “duplicar la capacidad productiva de las instalaciones en un plazo de 12 o 18 meses y quintuplicarla en 5 años”.
Wright concluyó su último día de trabajo en Venezuela con la visita a campos petroleros y nuevos encuentros con autoridades venezolanas. La vista promete ser la primera de varias más en el futuro, como adelantó la presidente de Venezuela, Delcy Rodríguez.
El objetivo fundamental de la visita de Wright, como él mismo lo ha afirmado, es promover el deshielo económico y ensanchar la influencia estadounidense en el negocio energético local, sin desatender el contenido político. El funcionario, que ha dado varias “vivas” a las dos naciones en sus alocuciones oficiales, habla con un tono entusiasta y tutelar de los planes de Washington para sacar a Venezuela del estado de empobrecimiento actual.
Wright, quién ha afirmado que este mismo año podría registrarse un aumento “dramático” en los niveles de petróleo, gas y energía eléctrica en el país, visitó las zonas petroleras operadas por las compañías Petroindependencia y Petropiar (empresas de capital mixto donde PDVSA está asociada con Chevron) en la Faja del Orinoco, al sur oriente del país, el mayor campo de petróleo extrapesado del mundo.
A finales de los años noventa, Venezuela producía tres millones de barriles diarios de petróleo y era una de las siete naciones con mayor volumen de crudo exportado en el mundo. La producción petrolera local comenzó a mermar progresivamente en los años de Hugo Chávez, tiempos en los cuales reinó la politización de sus objetivos y la corrupción. Hoy, luego de 12 años con Nicolás Maduro en el poder, el país apenas produce un millón de barriles diarios. Reconstruir la infraestructura petrolera local y regresar a Venezuela a sus antiguos niveles de producción, afirman los expertos, demandará miles de millones de dólares y muchos años. Más, incluso, de lo que está anunciando el propio Wright.
Los acuerdos impuestos a Caracas por el gobierno de Donald Trump y la emisión de nuevas licencias de producción para empresas y contratistas internacionales, que también benefician a PDVSA y el capital nacional, pueden poner la producción local de petróleo, de acuerdo a expertos como el economista Orlando Ochoa, en 1,3 millones de barriles para fines de este año.
“Con lo que Chevron, Maurel and Prom y Repsol tienen pensado invertir, con las mejoras que tendrá PDVSA, con las licencias otorgadas a estas y otras compañías, la producción petrolera va a aumentar, pero no a la velocidad que algunos creen. Más de 300.000 barriles diarios este año es imposible. Si estos acuerdos se desarrollan y todo va bien, la producción logrará subir unos 500.000 barriles diarios en dos años, lo cual sería un escenario óptimo, una maravilla”, dice Ochoa.
“La agenda del secretario de Energía de Estados Unidos con Venezuela tiene una orientación geopolítica muy clara. Primero son los temas políticos, y luego las discusiones técnicas y petroleras”, opina Rafael Quirós, economista petrolero y profesor de la Universidad Central de Venezuela. Quirós piensa que Wright tiene la intención de aumentar el personal estadounidense en los campos petroleros y arrinconar a China, Rusia e Irán, aliados geopolíticos de la revolución bolivariana, de las zonas de influencia de la política y la economía local.
La televisión estatal venezolana ha estado emitiendo continuos reportes en los cuales resaltan la existencia de un esquema “ganar-ganar” entre ambas naciones. Los mensajes destacan el desarrollo histórico de las relaciones entre ambos países y prometen un enorme beneficio económico.
“Los ingresos al fisco van a aumentar, la producción va a subir”, afirma Quirós. “Va a costar trabajo, no será nada sencillo. Estas inversiones serán de una enorme ayuda”, dice, “pero es importante tener claro que todos los planes de desarrollo del país, y sus expectativas de crecimiento, no podrán ejecutarse cabalmente si esto no viene acompañado de un cambio político y de un reingreso de Venezuela a la comunidad financiera internacional”.
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