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Brasil y Colombia impulsan desde Latinoamérica la denuncia de Sudáfrica contra Israel por genocidio en Gaza

Los 23.000 muertos por la respuesta militar israelí al ataque de Hamás multiplican las iniciativas ante el Tribunal de la ONU y la Corte Penal Internacional

Ronald Lamola, ministro de Justicia de Sudáfrica
El ministro de Justicia de Sudáfrica, Ronald Lamola, habla con la prensa este jueves ante el Tribunal Internacional de Justicia, en La Haya.Imane Rachidi (EFE)

Los Gobiernos de Brasil y de Colombia se han sumado a los países que apoyan diplomáticamente la denuncia por genocidio que Sudáfrica presentó a finales de año contra Israel a causa de la guerra de Gaza, donde ya han muerto 23.000 palestinos, es decir, el 1% de la población del enclave. Ambos Ejecutivos anunciaron su respaldo diplomático a esta iniciativa horas antes de que este jueves comenzara en La Haya la vista en la que el máximo tribunal de la ONU ha empezado a analizar la petición sudafricana de tomar inmediatamente medidas cautelares, incluido un cese de hostilidades. Pretoria acusa “al más alto nivel del Gobierno israelí” de incitar a un genocidio en Gaza con frases como “borrar Gaza de la faz de la Tierra”.

Brasilia afirma en su comunicado que “a la luz de las flagrantes violaciones del derecho internacional humanitario, el presidente [Luiz Inácio Lula da Silva] expresó su apoyo a la iniciativa de Sudáfrica de pedir a la Corte Internacional de Justicia que ordene a Israel el cese inmediato de todos los actos y medidas que puedan constituir genocidio o crímenes conexos según los términos de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio”.

Además de Brasil y Colombia, la iniciativa de Pretoria de acudir a este tribunal que juzga a Estados, no a personas, ha cosechado otros apoyos en el sur global. Entre los países latinoamericanos, se han sumado también Bolivia, Venezuela, Nicaragua y Cuba. Del resto del mundo, Jordania, Turquía, Bangladesh, Malasia, Pakistán y Maldivas, la Liga Árabe (que reúne a 22 países que comparten esa lengua) y la organización de Países Islámicos.

Para Colombia, la denuncia ante el tribunal de la ONU es “un valiente paso en la dirección correcta”. Sostiene su Cancillería que “es bien claro que las acciones y medidas adoptadas por el Gobierno de Israel configuran actos de genocidio”, según una nota de Exteriores que el presidente Gustavo Petro también difundió en sus redes sociales. Bogotá apremia al tribunal a pronunciarse rápidamente cuando concluyan las audiencias y a tomar decisiones “que permitan que cese el baño de sangre en Gaza y los territorios ocupados”.

El Ministerio de Exteriores brasileño recuerda en su nota que condenó inmediatamente “los ataques terroristas de Hamás el 7 de octubre” y reitera que “tales actos no justifican el uso indiscriminado, recurrente y desproporcionado de la fuerza por parte de Israel contra civiles”. La decisión de apoyar la denuncia sudafricana fue anunciada después de que el presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, recibiera al embajador de Palestina en Brasilia, Ibrahim Alzeben.

En el comunicado, Brasilia resume los efectos de la ofensiva israelí en un puñado de datos. Subraya que el 70% de los 23.000 palestinos muertos en Gaza en estos tres meses “son mujeres y niños” y que otras “7.000 personas están desaparecidas” bajo los escombros. También que “el 80% de la población ha sido objeto de transferencia forzada” y que “y los sistemas de salud, agua, energía y suministro de alimentos están colapsados, lo que caracteriza el castigo colectivo”.

Para Bolivia, el paso de Sudáfrica de acudir a los tribunales internacionales es “un paso histórico en la defensa del pueblo palestino” y un “esfuerzo que debería ser acompañado por la comunidad internacional que clama por el respeto a la vida”, señala la nota de la Cancillería.

El Tribunal Internacional de Justicia analiza ahora si ordena medidas cautelares, como le reclama Sudáfrica, para parar un supuesto genocidio. Solo entrará en el fondo de la denuncia más adelante y el caso puede demorar años. El tribunal tampoco posee medios coercitivos para asegurarse de que sus sentencias se cumplen.

El 7 de octubre una invasión de milicianos de Hamás en israel mató a 1.200 personas. A medida que la respuesta militar del Gobierno israelí se ha recrudecido y aumentaban las víctimas en Gaza, los movimientos ante los tribunales internacionales se han multiplicado. El pasado noviembre, Sudáfrica, Bangladés, Bolivia, Comoras y Djibouti presentaron ante el fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), que juzga a personas, una solicitud para que investigue la situación en Palestina.

Chile, el país donde vive la mayor comunidad de origen palestino fuera del mundo árabe, también pretende acudir a la Corte Penal Internacional, como anunció el martes su embajadora ante la ONU en la Asamblea General: “Chile presentará prontamente la remisión de la situación en Palestina a la Fiscalía de la CPI para solicitar se investiguen los crímenes internacionales que se cometen en los territorios palestinos ocupados, para lo cual esperamos se puedan sumar otros países”, dijo la embajadora, la socialista Paula Narváez. “Chile no es indiferente al dolor del pueblo palestino”, añadió el presidente Gabriel Boric, al explicar por qué su país irá a la CPI. En paralelo, el Gobierno ha enviado a su embajador en Países Bajos a seguir en La Haya la vista del Tribunal de la ONU sobre las medidas cautelares en el caso de genocidio que seguirá este viernes.

La causa palestina es una de las que más apasiona al presidente colombiano, que sigue el recrudecimiento del conflicto con atención y comparte sus opiniones con frecuencia a través de su cuenta de X. En los últimos meses, Petro anunció la apertura de una Embajada en Palestina, llamó a consultas a su embajador ante Israel, respaldó una denuncia por crímenes de lesa humanidad que Argelia presentó ante la Corte Penal Internacional y pidió que la ONU admita a Palestina como miembro pleno.

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