En colaboración conCAF

La paradoja de California, en emergencia simultánea por sequía e inundaciones

Las tormentas invernales han provocado daño “extenso” en al menos 40 de los 58 condados del Estado

Una mujer intenta despejar el área de su domicilio tras el desborde del río San Lorenzo en Felton Grove, California.Foto: Reuters

EL PAÍS ofrece en abierto la sección América Futura por su aporte informativo diario y global sobre desarrollo sostenible. Si quieres apoyar nuestro periodismo, suscríbete aquí.

Desde hace unas semanas, las imágenes de las calles inundadas de California han saturado los medios, luego de una ola de tormentas invernales que trajo consigo intensas lluvias y vientos y dejó al menos 20 muertos. Pero, paradójicamente, mientras la gente intenta retirar el lodo de las casas y recuperar ensees de los deslaves, el Estado también está en emergencia por la sequía que vive desde hace casi veinte años. Los expertos achacan la contradicción aparente al cambio climático y la mala infraestructura para recolectar los excesos de agua en las temporadas de lluvias torrenciales.

Los niveles de las reservas de agua en la región subieron significativamente con las lluvias torrenciales, pero las precipitaciones no han podido contrarrestar una tendencia a la baja de los últimos años. Gran parte del líquido acumulado por las inundaciones termina en el mar, en parte porque no hay infraestructura para canalizarlo correctamente. En 2014, los votantes californianos aprobaron un proyecto por valor de 2,7 mil millones de dólares para expandir el sistema de presas, pero las obras apenas darán inicio este año. La rapidez de las tormentas también es un obstáculo para que la humedad penetre hasta los acuíferos subterráneos que abastecen la zona.

Hasta ahora se han reportado al menos 500 deslizamientos de tierra relacionados con las tormentas, que han causado daño “extenso” en al menos 40 de los 58 condados del Estado. La cifra de muertos ronda la veintena. Aún así, los expertos señalan que el alivio de las lluvias podría ser temporal. El año pasado, el Estado vivió una temporada similar de tormentas, seguido de un prolongado periodo seco que agravó la falta de líquido. El riesgo de una nueva serie de incendios forestales en el verano ha puesto a las autoridades en alerta.


Normas

Más información

Archivado En