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Roy Barreras se estrella con una raquítica victoria sobre Daniel Quintero en la consulta del Frente por la Vida

El exsenador obtiene muchos votos menos de los necesarios para mantener a flote una candidatura que le dispute un espacio del progresismo a Iván Cepeda

Roy Barreras durante una rueda de prensa en Bogotá, este domingo.MARIANO VIMOS

El exsenador Roy Barreras (Bogotá, 63 años), el principal promotor del Frente por la Vida, ha superado en esa consulta interpartidista de centroizquierda al exalcalde de Medellín Daniel Quintero. Así lo ha confirmado este domingo el conteo preliminar de la Registraduría de Colombia, en el que suma 230.000 votos, por los 205.000 del político antioqueño, con el 90% de las mesas contadas, muy por debajo de sus propias expectativas. Una victoria pírrica. Aunque el también exembajador en Gran Bretaña pasa a ser oficialmente un segundo candidato presidencial afín al Gobierno de Gustavo Petro, llega muy diezmado para disputarle en la primera vuelta del 31 de mayo un espacio del progresismo al senador Iván Cepeda, el aspirante del Pacto Histórico. Barreras, sin dar su brazo a torcer, le recriminó a Petro haber “saboteado” la consulta, en sus primeras reacciones.

Tras conocer los resultados, el primer presidente del Congreso en el cuatrienio de Petro calificó como “un error estratégico” del presidente el haber abandonado el escenario de las consultas interpartidistas, en un reclamo nada velado al mandatario. “Eso implicaba dejarle la cancha libre a la derecha, que se la tomó”, dijo desde su sede de campaña en Bogotá, en referencia al resultado de la senadora Paloma Valencia, la candidata del Centro Democrático, que ya se acerca a los tres millones de votos. “La campaña empieza mañana, esto era un calentamiento”, se reafirmó en su propósito de postularse como un antídoto contra los extremos.

A lo largo de la campaña, Barreras se ha presentado como una suerte de unificador, mientras que sus adversarios lo asocian a las llamadas maquinarias, que este domingo no se hicieron sentir a su favor. “Está dispuesto a ensuciarse las manos por el poder”, llegó a lanzarle Quintero esta semana, cuando intercambiaron todo tipo de acusaciones. “Ha sido la opinión de los colombianos la que nos ha impulsado en el camino correcto: primero la seguridad, luego la paz para poder hacer realidad la justicia social”, se defendía Barreras en una columna, publicada el viernes, al reivindicar su trayectoria en distintos partidos. “Y no se equivoquen los odiadores que reducen nuestro liderazgo a una máquina política: hoy también es la opinión libre la que no quiere extremistas y quiere un país unido que funcione bien, un cambio social con orden, seguridad e instituciones que se respeten y que funcionen”, señalaba en esa proclama. “La opinión ciudadana hoy no quiere odio. No quiere extremos incendiarios. No quiere un país paralizado por la confrontación eterna”, abundaba en su diagnóstico, sin mencionar nombres propios. No tuve demasiado eco.

Roy, a secas, como todos lo suelen llamar, ha militado en distintos partidos. Respaldó en su momento al derechista Álvaro Uribe (2002-2010) y después a Juan Manuel Santos (2010-2018). En ese Gobierno, el entonces congresista se reveló como un protagonista de la negociación con la guerrilla de las FARC, ahora desarmada y convertida en un partido político por cuenta del acuerdo sellado a finales de 2016. En ese esfuerzo de paz coincidió con Cepeda.

Más adelante, Barreras fue clave en la campaña que llevó al poder al izquierdista Petro, a pesar de que él nunca había militado en la izquierda. También presidió el Congreso en el comienzo de este Gobierno como senador del Pacto Histórico –entonces una variopinta coalición, hoy un partido unificado de izquierda, del que no hace parte–. Incluso era, como cabeza del Legislativo, el encargado de ponerle la banda presidencial a Petro el 7 de agosto de 2022, una función que delegó inesperadamente en su compañera de bancada María José Pizarro, en uno de los momentos más emotivos de una ceremonia cargada de simbolismos.

En esos primeros meses del cuatrienio, la actividad legislativa fue frenética. A Barreras no lo detuvieron las quimioterapias a las que se sometió para tratar un cáncer de colon, e incluso escribió posteriormente un libro al respecto (Bailando con la muerte). Por esos días también sufrió amenazas que lo llevaron a sacar del país a todos sus familiares. Médico de profesión –ejerció por 20 años–, hizo honor a la reputación que le precede como un eficaz operador político, capaz de hacer aprobar las iniciativas del Gobierno de turno. El Consejo de Estado, sin embargo, anuló su elección como senador en mayo del 2023, por doble militancia, antes de que se cumpliera el primer año del periodo. Petro lo repescó casi de inmediato como embajador ante el Reino Unido, un cargo diplomático desde el cual mantuvo influencia antes de presentar su renuncia irrevocable, hace casi un año, para regresar al país y destapar su ahora alicaída aspiración presidencial.

El senador Cepeda es el candidato consolidado de la izquierda, después de haber ganado con autoridad en octubre otra consulta popular, la del Pacto Histórico, con 1,5 millones de votos (2,7 millones en total). Se trata de más de un millón de votos más frente a los de Barreras. Con el agravante de que esta era una jornada más caliente en lo electoral por las votaciones legislativas. Desde entonces, y a pesar de que el Consejo Nacional Electoral le impidió participar en las consultas interpartidistas de este domingo, Cepeda se ha consolidado como líder destacado de las encuestas de primera vuelta, en las que Barreras aparece muy rezagado. Sin embargo, los observadores suelen coincidir en que, para mantenerse en el poder, la izquierda necesita también de los votantes más liberales y de centro. Esa es la carta que había jugado Roy. “La Presidencia de la República se va a ganar en la segunda vuelta con quien sea capaz de construir mayorías”, aseguraba en una entrevista con este periódico.

Barreras fue sumando a su causa importantes aliados, como la vicepresidenta Francia Márquez, algunos sindicatos o el controversial asesor catalán Xavier Vendrell, cercano a Petro desde sus tiempos como alcalde de Bogotá, entre 2012 y 2015. En el camino, se desmarcó del Gobierno en la idea de una Asamblea Constituyente, en claro contraste con Cepeda. También lanzó su política de “seguridad total”, en un esfuerzo por distanciarse de la desgastada paz total de Petro, con la que pretendía negociar en paralelo con todos los grupos armados. Su desafío nunca terminó de cuajar.

“Que las urnas hablen. Primero nos contamos y luego nos juntamos”, dijo Barreras, en repetidas ocasiones, sobre una eventual convergencia con Cepeda, sin detallar cómo serían esos acercamientos, pues el ganador de una consulta está obligado a presentarse en la primera vuelta. Ya se contaron, y Roy se estrelló con la realidad. Ahora, lo de juntarse puede esperar.

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