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La piel de dragón que cubre la Antártida

Un científico capta una extraña forma del hielo, que no se veía desde 2007, a causa del fuerte viento

Un rompehielos se abre paso en aguas del continente helado. La imagen es usual, pero lo que no es tan habitual es la forma que ha adoptado el hielo a su alrededor. Se conoce como piel de dragón y no se veía en la Antártida desde hacía diez años. Pero el pasado abril un investigador de la Universidad de Tasmania (Australia), el doctor Guy Williams, lo captó con su cámara y la ayuda de unos drones. Según explica el propio Williams a Reuters, la formación de ese tipo de estructura que recuerda a las escamas de un dragón es la muestra de “un gran caos en el territorio helado”. Su investigación se centra en las polinias, una especie de lagos donde el agua se mantiene líquida en medio del mar helado. Estos agujeros son unos grandes productores de hielo. Por un fenómeno atmosférico, conocido como vientos catabáticos, las masas de hielo que se forman en su interior son arrastradas hacia los extremos, de manera que en el centro de estas zonas permanece líquido. Y según Williams, serían también esos vientos los responsables de la piel de dragón. En sus momentos de mayor intensidad pueden llegar a soplar a 120 kilómetros por hora. Eso les permite levantar la capa externa de hielo y agitar la masa de agua que queda debajo, parte de la cual se congela también formando una especie de escamas.