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Inculpado por blasfemia un novelista en Argelia

Interrogado un escritor que publicó una novela sobre dos gais y un vagabundo llamado Dios

Detalle de la portada de la novela “La ciudad de las sombras blancas”  de Anouar Rahmani, escrita en árabe y publicada en internet.
Detalle de la portada de la novela “La ciudad de las sombras blancas” de Anouar Rahmani, escrita en árabe y publicada en internet.

Han pasado 160 años desde que el abogado imperial Ernest Pinard acusara en París a Gustave Flaubert por la supuesta obscenidad de su novela Madame Bovary. El mismo fiscal inculpó siete meses después por la misma cuestión a Charles Baudelaire tras publicar Las flores del mal. Que esos dos escritores se vieran obligados a comparecer delante de un tribunal ya escandalizó a parte de la opinión pública de la época. Casi dos siglos después, en Argelia la Policía Judicial de Tipaza —a 70 kilómetros de la capital de país— ha iniciado una investigación contra el escritor de 25 años Anouar Rahmani escudándose en el artículo 144 del Código Penal argelino, que castiga con penas que van de los tres a los cinco años de cárcel a quien “ofenda al Profeta” y “denigre el dogma o los preceptos del islam”.

Rahmani es un estudiante de Derecho, escritor en ciernes, que publicó el año pasado en Internet una novela escrita en árabe titulada La ciudad de las sombras blancas. En ella un niño dialoga con un vagabundo que se hace llamar Dios y asegura haber creado el cielo a partir de un chicle. También se relata una historia de amor entre un colono francés y un revolucionario argelino durante la guerra de la independencia (1956-1962).

El 28 de febrero, siete agentes de la Policía Judicial de Tipaza interrogaron a Rahmani, según denuncia la organización defensora de los derechos humanos Human Rights Watch. Los agentes quisieron saber si el autor reza y por qué había “insultado” a Dios. “Me preguntaron si tengo pareja y qué opinión tengo sobre las minorías”, declaró Rahmani a Midle East Eye. “Yo he querido recordar a los argelinos que durante la guerra hubo homosexuales que fueron asesinados”, señaló. Y en cuanto a la religión, Rahmani argumenta: “La blasfemia más grande es creer que Dios pueda ofenderse por una novela o que es tan débil como para necesitar ser defendido por la policía”.

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