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Cosas que ver en la primera gran capital que verá el 2017

Sidney, la gran urbe de la costa este australiana, es una ciudad dinámica y llena de personalidad. Además, si exceptuamos a los neozelandeses, celebran la Nochevieja antes que nadie.

Una mujer se hace una foto en las escaleras de acceso al edificio de la ópera de Sidney.
Una mujer se hace una foto en las escaleras de acceso al edificio de la ópera de Sidney.

Con permiso de Auckland, Sidney será la primera gran capital mundial en recibir 2017. De hecho, su espectáculo de fuegos artificiales se ha convertido ya en una imagen icónica en todo el mundo para recibir el Año Nuevo.  Sidney es una ciudad encantadora, llena de contrastes y con una personalidad propia que enamora. Además, allí acaba de empezar el verano. Sólo tiene un problema para nosotros: ¡está lejísimos! Aquí van los lugares esenciales que no deberíais perdeos en toda primera visita a esta ciudad australiana:

Un barco de recreo llega a la zona de atraque en la Bahía de Sidney. Al fondo, el edificio de la ópera.
Un barco de recreo llega a la zona de atraque en la Bahía de Sidney. Al fondo, el edificio de la ópera.

Opera House

Como la Torre Eiffel en París o el Big Ben en Londres, el singular edificio de la ópera de Sidney es sin duda el símbolo más destacado de la ciudad. La silueta de sus arcos sirve para ilustrar todo tipo de propaganda en negocios y comercios y no hay selfie que se le resita: es la postal de las postales. Diseñada por el arquitecto danés Jørn Utzon, fue inaugurada en 1973 y declarada Patrimonio de la Humanidad en 2007. Se accede andando por el paseo peatonal de la bahía, pero ¡ojo!: la foto es más bonita cuanto más te separes de ella y más perspectiva tomes. Sidney Opera House

Sidney Harbour

La bahía de Sidney es el centro neurálgico del turismo en la ciudad y el espacio más concurrido por los visitantes; en ella se encuentra el edificio de la Ópera así como el puente de la Bahía. Juntos forman otra de las icónicas vistas de Sidney. En la bahía atracan los grandes cruceros y desde sus muelles zarpan los pequeños ferri que hacen excursiones por la zona o permiten cruzar hasta la orilla de enfrente. El puente de la Bahía, operativo desde 1932, conecta el distrito financiero con barrios residenciales. Quienes no tengan vértigo pueden animarse a subir hasta la parte más alta: una empresa organiza tours que coronan los 134 metros de altura de la estructura.

The Rocks

En la zona posterior a la bahía se encuentra el área de The Rocks, donde se instalaron los primeros pobladores de la ciudad. Sus calles empedradas y mucho más estrechas que las grandes avenidas de la zona financiera nos hablan de un pasado construido en busca del mito del Nuevo Mundo. Para empaparse bien de toda la historia del desarrollo de la ciudad, lo mejor es apuntarse a alguno de los tours organizados -de unas dos horas de duración- que permiten entender con detalle el nacimiento de esta gran urbe.

Interior de las Galerias Victoria.
Interior de las Galerias Victoria.

Galerías Victoria

Situadas en el centro de la ciudad, frente al Ayuntamiento, en el imponente Queen Victoria Building. Pasear entre las boutiques y tiendas de té de su interior te transporta al siglo XIX. La decoración es muy armoniosa y los comercios han sabido respetar el entorno, cosa que se agradece. Es un lugar ideal para tomar un brunch de media mañana antes de seguir explorando otros rincones.

Dos corredores pasan junto a la ABC Pool. Detrás, el muelle de Woolloomooloo.
Dos corredores pasan junto a la ABC Pool. Detrás, el muelle de Woolloomooloo.

Woolloomooloo Wharf

No, no se me ha quedado pegado el dedo en la tecla "o". Es el nombre de uno de los lugares de moda de la ciudad. También conocido como The Finger, este muelle de principios del siglo XX sirvió durante más de setenta años para la exportación de lana. Hoy, tras una ambiciosa reestructuración, es una de las zonas más trendys de Sidney. En la parte derecha se levanta un vanguardista hotel, mientras que la zona izquierda se reconvirtió en apartamentos de ultra lujo. El complejo tiene también una marina donde puedes atracar tu yate privado. En los bajos hay varios restaurantes que congregan a ejecutivos junior que pueden pagar sin mucho dolor cuentas que no bajan de los 80 o 100 dólares por cabeza.

Terrazas de restaurantes en Crown St, Surry Hills.
Terrazas de restaurantes en Crown St, Surry Hills.

Más zonas trendy

Como toda gran capital, los lugares turísticos más famosos se llenan de visitantes que impiden pulsar el ritmo real de la vida diaria. Existen zonas alternativas con mucho encanto lejos de las aglomeraciones de la bahía y la Ópera, con mucha vida joven y locales muy interesantes. En el barrio de Surry Hills se cuentan por cientos los restaurantes que se asoman a Crown Street, la calle principal donde los treintañeros toman brunch en terrazas de marcado estilo londinense.

Un jóven enseña un loro como reclamo comercial en una boutique de Paddington
Un jóven enseña un loro como reclamo comercial en una boutique de Paddington

Más residencial es el barrio Paddington: casas tradicionales de dos alturas pintadas en vivos colores que pueden llegar a alcanzar los cinco millones de dólares en el mercado. Elisabeth Street es la avenida principal sobre la que se articula una red de calles paralelas en donde lo difícil es escoger qué casa nos compraríamos... si fuéramos ricos. Aunque tiene menos comercios que Surry Hills -la mayoría están en William Street-, también hay galerías de arte, locales vintage de música, caras boutiques minimalistas y barberías donde recortan barbas hipster por algo más de 50 dólares.

Local de comida asiática en Kensigntong Street
Local de comida asiática en Kensigntong Street

Kensington Street tiene un ambiente más universitario y locales algo más underground donde es fácil adquirir comida asiática. Si nuestro bolsillo nos permite un capricho culinario, podemos cenar en el K st S Street Social, del chef Robert Daniels. Y para terminar el recorrido de lo más cool, nada mejor que pedir un cocktail en el Blue Bar del hotel Shangri La, en el piso 36. Un lugar privilegiado sobre la bahía, ideal para ver la puesta de sol. Uno de esos sitios dónde sí merece la pena lo que te cobran por un gin tonic.

Atardecer en la Bahía de Sidney, fotografía desde el Blue Bar del hotel Shangri La.
Atardecer en la Bahía de Sidney, fotografía desde el Blue Bar del hotel Shangri La.

Y, por supuesto, las playas.

Vaya por delante que en España no tenemos nada que envidiar a las playas australianas. Pero aquellas arenas tienen un no sé qué que engancha. Será por los surferos, por los cuerpos esculturales de los/las que juegan al voleyplaya o de los que practican natación. Lo cierto es que las playas de los alrededores de Sidney parecen un set de rodaje de un anuncio de prendas deportivas donde todo el mundo es jóven y luce tipazo. Pese a que existen varias opciones para bañarse, Bondi Beach es la preferida por la mayoría de turistas. Desde el centro de la ciudad se tarda aproximadamente una hora en autobús, y algo menos de media hora en coche.

Cientos de bañistas celebran la llegada de la Navidad en Bondi Beach
Cientos de bañistas celebran la llegada de la Navidad en Bondi Beach

La explanada gigante frente al mar de Bondi Beach se llena de bañistas, surfistas y turistas, que se delatan por bajar a la playa demasiado vestidos para el dress-code australiano. En Bondi se encuentra además una de las piscinas más famosas del mundo: Bondi Icebergs Club. Una piscina de agua salada a orillas del oceáno que arrastra a los nadadores cuando hay fuerte oleaje y enamora a todo aquel que la vislumbra desde lo alto de la carretera.

Desde Bondi se puede dar un agradable paseo por la orilla de la costa aprovechando un sendero muy bien señalizado que enlaza con otras playas de la zona, como Tamara Beach y Coogee Beach. Una opción muy recomendable para hacer deporte, disfrutar del mar y sudar un poquito antes de un baño entre cientos de surfistas que cabalgan olas con pasmosa serenidad.

Un surfista contempla el mar cerca de Bondi Beach
Un surfista contempla el mar cerca de Bondi Beach

Cómo llegar a Sidney

Llegar a Australia toma como mínimo 24 horas de vuelo desde España. Para este reportaje viajamos con Qatar Airways. Además de a Sidney, ofrece rutas a Adelaida, Perth y Melbourne, lo que permite entrar y salir del país por puntos distintos. Desde Madrid y Barcelona operan vuelos diarios vía Doha. Los trayectos se realizan con modernos A-350 y A-380.

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