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El reto de Puerto Rico

El español recurre en el VII Congreso de la Lengua a la creatividad para afrontar su futuro

Carmen Yulín Cruz, alcaldesa de San Juan, Puerto Rico, el pasado día 10 durante la presentación de varias exposiciones que forman parte del VII Congreso Internacional de la Lengua Española que se inaugura hoy.

El español llega a Puerto Rico con un desafío: el de la creatividad. Es el hilo conductor del VII Congreso de la Lengua, que hoy se inaugura, y tiene sentido. En un contexto político de creciente incertidumbre y con una amenaza de recesión que está afectando ya a muchos países hispanohablantes, es oportuno que las Academias propongan potenciar la imaginación para enfrentarse a los retos más inmediatos: reforzar la presencia del español en las nuevas tecnologías y consolidar su indudable empuje en la educación y las industrias culturales.

Es en Estados Unidos donde más crece el español, pero las nuevas generaciones de hispanos que se instalan allí no cultivan la lengua de sus padres y abuelos con la misma intensidad con la que se afanan en hacerse con el inglés, que va a abrirles más puertas en su nueva realidad. Por eso es importante que las instituciones vinculadas al español, ya sean las Academias o los Institutos Cervantes, apuesten por la creatividad para conservar y potenciar el prestigio de la lengua de Cervantes. En esa tarea, los apoyos políticos son imprescindibles, y Puerto Rico, que tanto ha hecho por este Congreso y donde el español ha conseguido mantener su buena salud, puede servir de plataforma para armar ese plan que debe sostener la fortaleza del español.

La labor que han hecho las Academias en los últimos años podría servir de modelo para construirlo. Han sido 22 instituciones de países distintos las que han unido sus fuerzas para armonizar un español general que no estuviera reñido con las variedades del idioma en cada lugar, y han construido herramientas de primer orden y en constante actualización (una Ortografía, una nueva Gramática, un Diccionario panhispánico de dudas, otro de americanismos, el propio Diccionario de la lengua) para conservar su vigor y arroparlo ante los embates de la modernidad. La fuerza de sumar: los medios de comunicación y la jefatura del Estado han apoyado también a las Academias, y los Congresos le han dado visibilidad a esa lengua en la que han escrito cinco de los autores que han ganado el Nobel en los últimos 40 años. Es un signo de su vitalidad. Unas políticas erráticas pueden fácilmente acabar con ese impulso.