EL ACENTO

La mentira os hará ricos

Lance Armstrong confiesa sus excesos en el dopaje con una puesta en escena calculada

MARCOS BALFAGÓN

Las frases hechas, ¡qué gran invento para las almas atribuladas! Zas, un chasquido de dedos, y ya está, fuera. Con un “la verdad os hará libres” resumió la médium Oprah Winfrey sus horas de confesionario con Lance Armstrong, y este respiró como liberado de una carga que le oprimía. Al otro lado de las cámaras, a muchos espectadores de la actuación, y de las lágrimas del héroe, seguramente se les ocurrió otro corolario para tal final, otra frase hecha para acuñar: “...y la mentira, millonarios”.

Está siendo, la de Armstrong, una vida que parece ya escrita. Su milagrosa ascensión desde el lecho del cáncer hasta las más altas cimas de la riqueza, la fama y el heroísmo deportivo estuvo guiada por otra frase hecha —carpe diem (vive al día)—, y podría haberle servido a Bertold Brecht para tratar a Armstrong como a un Arturo Ui de los tiempos del capitalismo financiero. Su irresistible descenso al oprobio y la miseria es, en cambio, territorio de Tom Wolfe y su hoguera de las vanidades.

Armstrong ha sido el mejor tahúr, el más protegido, el intocable, en unos tours en los que todos jugaban con cartas marcadas. Su camino, finalmente, solo ha encontrado una barrera insuperable cuando se ha cruzado con un tahúr mejor armado que él. El tejano de los siete tours se tropezó con la USADA, la agencia antidopaje de su país, la ley y el orden encarnados en un personaje, su director, Travis Tygart, un sheriff con placa y pistola que en la mejor tradición de las películas del Oeste no dudó en recurrir a los trucos más rastreros para acabar con el malo en un duelo de igual a igual.

Otros ciclistas antes que él —Landis, Hamilton, Basso, Ullrich, Millar— chocaron con su mentira solo cuando otros policías revelaron sus secretos; y solo entonces, como Armstrong, se abrazaron a la verdad como quien se agarra a la única tabla de salvación que se les ofrece, a la desesperada. Si algunos de ellos fueron muy explícitos en su desnudez, en el caso de Armstrong, la verdad que le dará la vida y la libertad, o eso cree, fue una verdad controlada y limitada, una verdad que no ofende los oídos de los niños y de las personas mayores, una verdad que ya se sabía antes de que él abriera la boca.

Una verdad de frases hechas y ensayadas, y, en todo caso, menos espectacular y atractiva que la mentira que le hizo millonario durante un tiempo.

Y ADEMÁS...

Otras noticias

IMPRESCINDIBLES

LA CUARTA PÁGINA

¿Baja el suflé y sube el ‘seny’?

Hay algunos síntomas que así lo indican. Los argumentos a favor de la independencia se han desmoronado uno tras otro. Lo que parecía fácil, rápido y lucrativo se ha ido revelando difícil, complicado y perjudicial

LA CUARTA PÁGINA

Ciudades y ciudadanos inteligentes

El avance de la tecnología en el entorno plantea la cuestión de si vivir en una productiva interconexión permanente es mejor o el ser humano debe recordar que el ocio es tan necesario como la eficiencia

LA CUARTA PÁGINA

La caída de los viejos caciques

Carlos Fabra y José Luis Baltar levantaron feudos políticos casi inexpugnables asentados en el clientelismo y la corrupción. Ambos parecen residuos del pasado, incrustaciones de una España inculta en un país moderno

El agobio de Occidente

Si Estados Unidos no puede, Europa debe hacer algo más por la seguridad colectiva

Arte y reliquias

La religión desempeñó un papel importante en la legitimación de la pintura y la escultura

Lo más visto en...

» Top 50

Webs de PRISA

cerrar ventana