George Clooney deja colgado a Berlusconi

El actor no declarará como testigo en el caso Ruby

Su exnovia, Elisabetta Canalis, tampoco acudirá al tribunal

George Clooney, en un evento benéfico el pasado 20 de octubre. / Christopher Polk (AFP)

George Clooney ha preferido mantenerse al margen de los escándalos sexuales que han llevado a Silvio Berlusconi ante el juez. El actor, cuya declaración como testigo en el llamado caso Ruby se esperaba para este viernes, ha decidido no acudir al tribunal, sin dar ninguna razón específica. Por el contrario, Clooney se ha limitado a no contestar a la notificación que le fue enviada a su residencia en el lago Como, al norte de Italia. Su exnovia, la modelo y presentadora sarda Elisabetta Canalis, que también estaba citada, tampoco declarará, bajo el argumento de que el proceso para renovar el permiso de trabajo en Estados Unidos no le permite en este momento volver a su país.

Según informa la agencia italiana AGI, en lugar de la pareja estarán en el juicio la actriz y presentadora italiana Barbara D’Urso y el médico personal del ex primer ministro. En el juicio se determinará si Berlusconi incurrió en un delito de inducción a la prostitución de menores. Los abogados del exmandatario italiano llamaron a la estrella de Hollywood y a su expareja como testigos porque ambos asistieron a alguna de las famosas fiestas, conocidas como Bunga Bunga, que solía celebrar el ex primer ministro. “Fue una de las noches más impresionantes de mi vida”, declaró en 2011 el actor sobre su presencia en una de ellas, llevada a cabo en Roma en 2008.

Dos años y medio más tarde, en marzo de 2011, la defensa de Berlusconi incluyó a Clooney en la lista de testigos llamados a declarar. A pesar de que han surgido imágenes que insinúan lo contrario, la superestrella de Hollywood asegura que la velada que compartió con Il Cavaliere solo consistió en una cena y que ambos hablaron de política internacional y filantropía. “Fue una noche muy diferente a lo que todo el mundo piensa. Él insistía en que me quedara, pero yo tenía que irme”, comentó en 2010.

El caso Ruby se llama así por Ruby Rompecorazones, mote con el que se conoce a una joven bailarina marroquí llamada Karima El Mahrung, quien participó en las fiestas Bunga Bunga desde que tenía 16 años. La acusación sostiene que mantuvo relaciones sexuales con Berlusconi 13 veces en su residencia de Arcore, antes de cumplir la mayoría de edad. El exmandatario italiano volvió a negar las acusaciones el pasado viernes, cuando en el Palacio de Justicia milanés leyó un documento exculpatorio en el que rechazaba la naturaleza sexual de sus fiestas y aseguraba que no mantuvo relaciones íntimas con Ruby.

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Periodista de El País

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