EDITORIAL

El Supremo, con Obama

El aval del alto tribunal a la ley de cobertura sanitaria es una victoria para la Casa Blanca

Un Tribunal Supremo de EE UU con mayoría conservadora en el que se han creado extrañas alianzas ha avalado las principales disposiciones sobre cobertura sanitaria, el proyecto estrella de la presidencia de Barack Obama. A menos de cinco meses de las elecciones, supone un impulso político para la reelección del actual mandatario. Sobre todo, garantiza que Estados Unidos dejará de ser uno de los últimos países ricos sin una cobertura sanitaria cuasi universal, en el que perder el empleo significa a menudo también quedarse sin seguro médico, y en caso de accidente o enfermedad, arruinarse en tratamientos.

Obama no logró sacar adelante una cobertura pública, salvo la existente para los mayores, y el Medicaid para los más pobres, que los Estados de la Unión podrán no extender sin verse penalizados, según la sentencia. A lo que esta ley —que entrará en vigor en 2014— obliga es a que cada ciudadano suscriba un seguro mínimo privado, y que las aseguradoras no puedan aplicar discriminaciones por enfermedades previas. Este fallo, el más importante del Supremo desde que en 2000 le otorgara la victoria a George W. Bush frente a Al Gore, contribuirá a cubrir a decenas de millones de ciudadanos sin cobertura, aunque no a los inmigrantes ilegales.

Si para la Administración se trataba de una potestad federal sobre el comercio, el Supremo considera que la multa en caso de carecer de seguro equivale a un impuesto, y que el Congreso tiene capacidad para establecerlo. Es decir, que ha sido un fallo sobre los poderes federales, como fue el lunes la anulación de buena parte de las duras condiciones de la ley de Arizona contra la inmigración ilegal.

Ningún presidente, pese a haberlo intentado todos los demócratas desde Roosevelt, había conseguido tal universalización. Esta vez, la industria de las aseguradoras médicas, muy poderosa en EE UU, no se ha salido con la suya. Pero para los republicanos, y muchos ciudadanos, la ley atenta contra los derechos del individuo. El adversario de Obama, Mitt Romney, se ha comprometido a revocarla si gana, en noviembre, y en su campaña utilizará sin duda el carácter de impuesto que el Supremo ha establecido para estimular a los votantes. De momento, y aunque falta mucha carrera hasta el 6 de noviembre, es una victoria para Obama en unas elecciones que girarán esencialmente sobre la economía y el empleo.

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