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El dragado del Guadalquivir repercutiría "negativamente" en el estuario y en Doñana

El comité científico recomienda la intervención rápida y coordinada de las administraciones.- El informe mantiene las conclusiones adelantadas por EL PAÍS en octubre.- La Junta defendió entonces la necesidad de mantener el dragado

El dragado del río Guadalquivir, demandado por El Puerto de Sevilla para ganar competitividad y facilitar el tránsito de mercancías, repercutiría "negativamente en la dinámica, morfología y biodiversidad del estuario y por lo tanto de Doñana" por lo que, el dictamen de la Comisión Científica que adelantó EL PAÍS el pasado 15 de octubre, recomienda "que se desestime definitivamente".

El consejero de Medio Ambiente, Juan José Díaz Trillo, ya insistió en octubre en dragar el Guadalquivir para ampliar el puerto de Sevilla pese a que el informe científico que habían solicitado es desfavorable por su afección a "la dinámica, la morfología y la biodiversidad" del estuario.

El documento indica que el dragado propuesto en el proyecto de la autoridad portuaria para la mejora de los accesos marítimos al puerto de Sevilla no es recomendable en la situación actual.

"El dragado de profundización se ha demostrado incompatible con la conservación del estuario y por lo tanto de Doñana, recomendamos que se desestime definitivamente el dragado..." subraya en su punto segundo.

El dictamen ha sido elaborado a partir del informe del Consejo Superior de Investigaciones Científicas por una comisión integrada por doce expertos, en cuestiones como hidrología, zoología o ingeniería, de prestigiosas universidades y centros de investigación, además de varios observadores, todos ellos coordinados por Hermelindo Castro, de la Universidad de Almería.

De mantener la Autoridad Portuaria de Sevilla su voluntad de realizar dicho dragado, recomienda que inicie un nuevo procedimiento de evaluación de impacto ambiental (EIA) una vez las condiciones en el estuario hayan mejorado.

Según el informe de los expertos, el dragado repercutirá "negativamente en la dinámica, morfología y biodiversidad del estuario y por lo tanto de Doñana, por no mejorar la situación frente a procesos extremos (turbidez y salinidad) y limitar severamente la capacidad de minimizar su duración y sus efectos".

En sus nueve paginas tiene en cuenta que el procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental "Actuaciones de mejora en acceso marítimos al puerto de Sevilla" -en el que se incluye el dragado- se ha realizado considerando "como situación preoperacional la que existe actualmente".

Los científicos advierten que la situación actual requiere la intervención rápida y coordinada de las administraciones implicadas en la planificación y gestión del estuario, de la cuenca del Guadalquivir y de la costa, de modo que se revierta la tendencia actual que lleva al colapso al estuario y a la costa que de él depende, y por lo tanto al Parque Nacional de Doñana.

El proyecto para mejorar los accesos del tráfico marítimo al puerto de Sevilla -que incluye la propuesta de dragado- obtuvo declaración de impacto ambiental positiva en 2003. Dicha declaración "no incluye ni considera" el informe (contrario) del patronato del Parque Nacional "que si bien no es vinculante debe ser considerado".

La Comisión Científica se acordó crear en 2004, se constituyo el 9 de juno de 2005 y su dictamen considera las directiva de Hábitats y Marco del Agua de la UE, el convenio Ramsar de humedales o la resolución del Consejo de Europa para la renovación del Diploma Europeo a Doñana.

En el segundo punto de sus consideraciones señala que "en una situación diferente" y una vez puesta en macha la gestión del estuario y se den una serie de circunstancias podrá volver a evaluarse la posibilidad de un dragado.

Entre esas condiciones, cita: recuperar las llanuras mareales, reconectar los brazos del río con el cauce principal, aumentar y mejorar los aportes de caudales de agua dulce y reducir los de sedimentos, nutrientes y pesticidas.

Señala también que deben preocupar otros proyectos con efectos negativos para el estuario y Doñana como la modernización de regadíos de arrozal o la urbanización y construcción de campos de golf en zonas de llanos mareales.