Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Visita al lugar del crimen 73 años después

La Guardia Civil fotografía cuatro cráneos con impactos de bala hallados en una fosa en León.- Las víctimas agonizaron hasta la mañana siguiente

Agentes de la Guardia Civil han visitado este jueves el lugar de un crimen cometido 73 años antes. En Quintana de Rueda (León) el equipo de arqueólogos y forenses de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica les ha mostradolas pruebas inequívocas de cuatro asesinatos. "Hemos encontrado los cráneos agujereados por impactos de bala y las balas. Seguramente, en el laboratorio, los expertos detecten también alguna fractura en los huesos producto de los golpes. Es lo habitual en estos casos", explicó Santiago Macías, vicepresidente de la asociación.

Los agentes fotografiaron los esqueletos que yacían al aire y los proyectiles con los que les habían matado. Todo está ahora en manos del juzgado de León, que deberá decidir si asume la investigación de este caso que le remitió el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, o si se lo devuelve.

Tres de las víctimas eran solteros. Sólo Pulpino González, hijo de Gumersindo, ha seguido los trabajos de exhumación con la inquietud del que busca algo que es suyo. "Lo mataron a los 34 años. Yo tenía entonces cinco, una hermana de siete y otra de tres. Pasaba siempre por esta carretera, sabiendo que estaba aquí, pero hasta que la asociación me ha ayudado no lo he podido sacar. Al principio nadie quería contarme nada, por miedo, pero al final un hombre me contó que su padre había oído los tiros y que cuando fue al sitio al día siguiente algunos aún seguían vivos. No sé si sería mi padre. No pudieron hacer ya nada por salvarles y les enterraron los propios vecinos".

Gumersindo era zapatero. Las otras tres víctimas, que murieron sin hijos, eran gente de campo afiliada a sindicatos agrarios. "Creemos que fueron a por mi padre porque le denunció un vecino con el que se había enfrentado por el regadío", cuenta Pulpino, de 77 años. Está un poco decepcionado porque entre los objetos personales hallados en la fosa -un par de gemelos, un peine, un mechero...- no estaba el reloj de su padre. "Después he sabido que además de matarlos, les quitaban todo lo que tenían de valor. Me han contado un caso de un falangista que apareció en el pueblo con una chaqueta muy elegante que tenía una de sus víctimas".

El equipo de expertos que ha trabajado en esta exhumación, encabezado por René Pacheco (arqueólogo) y Derek Congram, un antropólogo forense que ha venido desde Canadá a ayudar a exhumar fosas de la Guerra Civil, está recogiendo ahora los restos para llevarlos al laboratorio. Pulpino ya tiene planes para su padre si le confirman que uno de los esqueletos hallados en esta fosa es él. "Lo enterraré en un nicho, con el resto de la familia, y le haremos un funeral".