El diputado de la discordia
PP y CiU se disputan el último escaño de la provincia de Barcelona
El escaño cambió hasta cuatro veces de partido en los últimos puntos del escrutinio. Con el 100% del voto escrutado, el diputado pertenece a CiU, a la espera de contabilizar el voto por correo procedente del extranjero. Por sólo once votos de diferencia los nacionalistas se hacen con el escaño.
El voto por correo decidirá. Basándose en los resultados de estos sufragios en 2004, el escaño lo obtendría el PP; si los resultados coincidiesen con los comicios de 2000, el diputado iría a CiU. Por este motivo, los dos partidos dan por seguro la obtención del último escaño de Barcelona.
Los nacionalistas se aferran a los resultados de las elecciones de 2000, y los populares al voto extranjero producido en 2004 y al beneficio que, a su juicio, le reporta el repaso final de los votos.
Los protagonistas esperan ansiosos al escrutinio final. De confirmarse el séptimo diputado de Convergència, Manel Silva iría al Congreso. Silva, que ya había ocupado un escaño, se encargó en la pasada legislatura de asesorar al grupo parlamentario de CiU. Procedente de Unió Democràtica, Silva forma parte de la plataforma ultracatólica e-cristians, que se ha opuesto a las candidaturas convergentes al Senado.
De ir el escaño al Partido Popular, el beneficiado sería Antonio Gallego, que ostentaría un escaño por primera vez. Dedicado a la política local, Gallego cuenta con el favor del núcleo duro del PP catalán. El miércoles, con el recuento total de los votos, se sabrá quién obtiene el último diputado de Barcelona.