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Entrevista:SOLEDAD LORENZO | Galerista

"¡Qué bien se ha portado conmigo el mundo del arte!"

Es una de las matriarcas que en las tres últimas décadas han dominado el sector de las galerías de arte. Junto con Juana de Aizpuru, Nieves Fernández, Helga de Alvear y Elvira González, Soledad Lorenzo (Santander, 1937) ha sido responsable de la creación de un mercado de arte en España prácticamente de la nada. Por eso, el anuncio de que a sus 74 años ha decidido retirarse marca un cambio de época en la breve historia de una profesión que cede el testigo a una nueva generación de galeristas.

Pregunta. ¿Cómo se convirtió en galerista?

Respuesta. Yo lo soy por azar. Después de la muerte de mi marido, en 1973, mi mente cambió radicalmente. Tenía 38 años y llevábamos 15 años juntos. Después del dolor, de repente fue una revelación. Me hizo ver que la vida hay que vivirla aprovechándola. El arte llegó por un azar. Mi amiga Paloma Altolaguirre se asoció con Fernando Guereta para abrir con él una galería y decidió que yo era la persona adecuada para llevarla. Pero yo no era experta en arte. Lo había vivido, sí, por mi padre, que era coleccionista y apasionado del arte y la literatura, tenía amigos pintores y escritores, pero nada más.

"Aunque no quisiera tomar la decisión de cerrar, la vida la iba a tomar por mí"

"El arte sigue siendo hermético porque no se educa la mirada"

P. ¿Fue casualidad?

R. Yo no he tenido metas en la vida. A mí me ha importado la vida en sí, pero, ¿qué iba a ser yo dentro de esa vida? Me casé y fui muy feliz como ama de casa. Vivíamos en Londres y de repente murió mi marido y tuve que empezar de cero. No he perseguido metas, pero cuando empiezo algo, me vuelco.

P. ¿Por qué abrió su propia galería?

R. Trabajé en una primera etapa con Fernando Guereta y con Elvira González después. A partir de un momento me di cuenta de que necesitaba relacionarme directamente con los artistas y no a través del programa que realizaban otros. En 1986 inauguré mi espacio.

P. ¿Cómo logró captar artistas?

R. Sucedió de forma natural. Conocía a algunos, como Alfonso Fraile y Luis Gordillo, que eran amigos y no tenían galería en ese momento. Fueron mis dos primeros artistas. Luego, un día vino Palazuelo y dijo que quería trabajar conmigo. Me fue fácil. La verdad es que hago resumen y digo: ¡qué bien se ha portado conmigo el mundo del arte!

P. ¿Cuál es su relación con los artistas?

R. Para mí el arte son los artistas. Yo estoy en el mundo del arte por ellos, por esa necesidad que he tenido de vivir la vida más en profundidad. Y los artistas... ¡siempre tienen razón! Otra cosa es que su forma de entender la vida no vale prácticamente. Pero la vida es como ellos dicen, porque la inteligencia visual es la vida. La palabra es un medio fantástico de comunicación, pero la mirada... la mirada es emocional, no se puede adulterar.

P. ¿Qué aconseja a quien quiere comprar arte por primera vez?

R. Hay gente que entra en la galería y me dice: no sé nada. Yo les aconsejo que no compren enseguida, que esperen dos o tres meses, que vean cosas y desarrollen un poco su sensibilidad. Esa es la actitud. Lo importante es dar el paso, querer entender.

P. ¿Por qué hay tan pocos coleccionistas en España?

R. Hay gente que sigue preguntando si hay que pagar para entrar en la galería. El arte sigue siendo hermético porque no se educa la mirada. En España no se enseña el arte ni en las escuelas ni en la universidad.

P. ¿Por qué no pasar el testigo de su galería?

R. Una galería está íntimamente ligada a la persona. Si te gusta mucho el arte tienes tu propia línea. La galería debe llevar el nombre de quien la crea. Leo Castelli o Ileana Sonnabend no tuvieron continuidad porque su personalidad es insustituible. No puedes pensar que un joven va a tener la misma visión que tú, por mucho que uno se mantenga joven, porque uno tiene una biografía.

P. ¿Cómo se cierra una galería?

R. Mis artistas saben que he tomado esta decisión. Tengo 74 años y, aunque no la quisiera tomar, la vida la iba a tomar por mí. ¿Cuántos años más podría seguir? ¿Dos? ¿Cuatro y acabar peor mentalmente? No, quiero tomar yo la decisión.

P. ¿Qué va a hacer?

R. No lo sé. Si tuviese ilusiones... Pero es que yo amo lo que hago. Cuando llegue el momento lo pensaré. Cuando surja la necesidad, quizás un azar... Eso del azar y la necesidad es real. Yo tenía una necesidad y pasó un tren.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de octubre de 2011