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lunes, 25 de julio de 2011
Reportaje:Masacre en Noruega

Una granja idílica para hacer bombas

La policía rodea la explotación agrícola donde Breivik se dedicaba a fabricar explosivos caseros - Los vecinos lo describen como simpático y educado

En el alucinado manifiesto que distribuyó para justificar la masacre de 86 adolescentes que perpetró en Utoya, Anders Breivik sostiene que una "invasión musulmana" abre restaurantes como cabeza de puente para islamizar Europa. La delirante tesis no le impedía, sin embargo, visitar de tanto en tanto el Milano de Rena, donde comía pasta cocinada y servida por Ali Aykut y Bilal Guclu. Ambos son musulmanes nacidos en la ciudad turca de Konya. Sin desatender a su clientela noruega, los propietarios del Milano aseguraban ayer que el terrorista de Oslo y Utoya era "un hombre simpático". Aykut, de 33 años, cuenta que evitaba la pizza "pero a veces pedía pasta". Después del plato principal salía a fumar fuera y regresaba para comerse la tarta de manzana y tomar el café de postre. Se lo servía Ali, de tez oscura y aspecto mediterráneo. Breivik era con él "todavía más amable que la media noruega". Los modales del xenófobo asesino deben de rayar en lo exquisito.

Unos siete kilómetros al sur de Rena, en un alto junto al río Glomma, varios equipos de la policía y el Ejército noruegos seguían ayer buscando pruebas para reconstruir los últimos meses de la vida de Breivik. La pequeña granja cuenta con cinco edificios. Dos, pintados de blanco, están habilitados como viviendas. Los otros tres, pintados de rojo, guardan maquinaria y productos agrícolas. Un hombre con ropa civil hablaba con otro de uniforme sin protegerse de la constante lluvia a las seis de la tarde.

El Ministerio de Defensa ha enviado a Rena a sus expertos en explosivos. Breivik construyó aquí la bomba que hizo saltar por los aires el distrito gubernamental de Oslo. Detrás de uno de los almacenes pintados de rojo quedan aún cinco grandes sacos de fertilizante. Los policías que vigilaban el perímetro no quisieron comentar si es el que usó Breivik para fabricar sus bombas.

"¡BOOM! La detonación ha sido un éxito". En el diario que sirve de epílogo a su manifiesto, el entonces aspirante a terrorista decoró la entrada del 13 de junio con tres signos de exclamación, seguidos de tres signos de puntuación que representan una cara sonriente: ":-)". Su decisivo experimento con explosivos en un bosque de la región había salido bien, así que Breivik se premió con una cena en un restaurante. Posiblemente en el de Guclu y Aykut, situado junto al cementerio evangélico del centro de Rena. En estos días de verano, Rena se ve dominada por el gris del cielo, el verde diverso de bosques y césped y el rojo de las fachadas agrícolas. Pese a la bruma y al reflejo plomizo de los innumerables charcos y de los ríos Glomma y Rena, la idílica región y sus tranquilos habitantes conforman un paisaje improbable para la maduración de una matanza.

Arild Tangen es uno de los "tres o cuatro" taxistas de Rena. Prestando la atención justa a los meandros de la carretera regional que lleva a la granja de Breivik, contaba ayer cómo lo recogió de allí la víspera del doble atentado. Relató un par de anécdotas sobre su "ropa de calidad" y su "amable trato". No parecía nervioso ni asustado, según Tangen, que añade "el muy bastardo". A Tangen, que es un tipo alto y rubio de 40 años, le contraría que Breivik matara "a jóvenes blancos y noruegos". Si tanto odiaba a los musulmanes, "que hubiera matado a jóvenes musulmanes o negros". Tangen es uno de los 614.717 noruegos (el 23% del censo) que votaron hace dos años al Partido del Progreso (FRP), la misma formación de derecha populista de la que Breivik formó parte entre 1999 y 2007. El partido antimusulmán y xenófobo es la segunda fuerza política del país.

El jefe del FRP en la región se llama Arnt Svendsberget y es amigo de Tangen. Al teléfono desde el autobús del que es conductor, el político se distanciaba de "gente como Breivik", pero no de su ideología. "No conocía al asesino, que a fin de cuentas solo vivió en Rena durante menos de tres meses: ni me llamó ni tuvo ningún contacto con nosotros". Los hechos "terribles" del viernes no han provocado, sin embargo, ningún debate en el partido. La versión inglesa de la web del FRP seguía saludando anoche al visitante con el lema "un cambio a mejor". Debajo, la foto de una vela homenajeaba a los jóvenes socialdemócratas asesinados. En 2002, Breivik dirigió una sección local de las Juventudes del FRP en Oslo. Dice su jefa, Siv Jensen, que esto le pone "extratriste".

La granja de Breivik en Rena, a 160 kilómetros de Oslo. / REUTERS

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