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lunes, 25 de julio de 2011
Reportaje:

Una locura que sigue adelante

La librería Bibliocafé, abierta hace un año en plena crisis por José Luis Rodríguez-Núñez, se consolida con su oferta cultural

Bibliocafé abrió sus puertas en la calle Amadeo de Saboya de Valencia el 12 de julio de 2011. "El día siguiente de que España ganara el Mundial, un día de resaca", recuerda José Luis Rodríguez-Nuñez, al que le gusta el fútbol (es valencianista) pero ama más los libros, y que seguro que es una de las personas a las que a lo largo del último año más veces le han dicho que estaba loco. Su locura, abrir un negocio en plena crisis, inaugurar una librería en una época en la que las librerías echan el cierre, empeñarse en vender libros en un momento en que los índices de lectura languidecen. Un año después, su negocio, en la difusa intersección que forman una librería, una cafetería y un centro cultural, sobrevive.

El negocio está entre un café, una librería y un centro cultural

"Si los jóvenes leen, que está por ver, será en formato digital"

"Si lo montas en el peor momento de la crisis y funciona, las cosas no pueden ir a peor", se autoconvence el dueño de Bibliocafé, que se embarcó en el proyecto por un sueño "romántico", el de montar un modelo de negocio que había visto en países como Estados Unidos, Colombia o Jordania y que pensaba que podía tener buena acogida en Valencia. Eso sí, a pesar de disfrutar de un crédito ICO, tuvo que "arriesgar gran parte del patrimonio personal". Y como tenía previsto en su "escenario pesimista", todavía falta para estar a salvo. "Y olvídate de tener un sueldo", añade.

Pese a ello, y pese a que el negocio editorial "está bastante deprimido", el balance es bueno. En su día a día, el dueño de Bibliocafé se pone a ratos la gorra de hostelero para atender la cafetería (tiene un empleado para ello), se encaja la de librero para vender novelas y la de agitador cultural para ofrecer talleres de creación literaria, jornadas de poesía o de novela negra. O para hacer presentaciones de libros. Este año, por su casa han pasado escritores como Paul Preston, Santiago Postiguillo, Nuria Roca, Carlos Marzal o Carmen Amoraga. Completan su oferta, una buena página web y la apuesta por el libro electrónico: "Si las generaciones venideras leen, que está por ver, lo harán en formato digital".

Rodríguez Núñez, economista de 44 años que durante años fue directivo de una empresa de alimentación, se lamenta de que la buena literatura, la de calidad, quede enterrada por la marea de novedades. "Hay más calidad literaria que se va por el sumidero que la que sale a flote", asegura, por lo que recomendaría a las editoriales un poco de moderación.

Por último, como buen lector, recomienda varios libros. En el plano internacional apuesta por Purga (Salamandra), multipremiada novela de la finlandesa Sofi Oksanen; y por La niña que iba en hipopótamo a la escuela (Funambulista), de la japonesa Yoko Ogawa. En cuanto a la literatura en castellano, aconseja El ruido de las cosas al caer (Alfaguara), del colombiano Juan Gabriel Vásquez; y Los que llegan por la noche (Versos y trazos), libro de relatos del valenciano Vicente Marco.

Una mujer lee un libro en la librería Bibliocafé de Valencia. / MÒNICA TORRES

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