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sábado, 5 de febrero de 2011

Aguirre sale en defensa de Gallardón por la contaminación de Madrid

La presidenta tilda de "impresentable" a la ministra de Medio Ambiente y asegura que es la UE la que manda no poner estaciones en las peores zonas

Que las grandes ciudades españolas tienen un problema de contaminación por culpa del tráfico no lo dicen solo los ecologistas. Lo dice también -y sanciona por ello- la Unión Europea y los científicos, que han probado la relación entre la mala calidad del aire y las afecciones a la salud. Desde hace unos días la cuestión ha pasado al plano político, pero de momento brillan por su ausencia las propuestas constructivas. Todo es un y tú peor. Ayer la pugna dialéctica entre el Ayuntamiento de Madrid y el Gobierno sumó otro participante. La presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, salió al rescate del Gobierno municipal y calificó de "impresentable" que la ministra de Medio Ambiente criticara el cambio de las estaciones de medición de Madrid. Aguirre y Gallardón, tradicionalmente enfrentados, unidos ahora por la contaminación.

El PSOE dice que las estaciones de medición están "mal distribuidas en zonas alejadas del tráfico"

La presidenta aseguró ayer en Santander que las estaciones se cambiaron de ubicación en enero de 2010 para cumplir con la legislación europea. Y que ese cambio se hizo con el conocimiento del Ministerio de Medio Ambiente. La presidenta añadió que conoce "perfectamente" que los medidores estaban situados en las zonas más contaminadas porque durante seis años fue concejal de Medio Ambiente. Es la Unión Europea, afirmó, según recoge Efe, la que dice en una directiva que no hay que poner las estaciones en los peores lugares.

El consejero de Sanidad, Javier Fernández-Lasquetty, abundó en esa idea al afirmar que las críticas a la excesiva contaminación de Madrid forman parte de "una campaña" por la cercanía de las elecciones municipales y regionales.Y mientras los políticos hablan, Madrid sigue encapotada. La boina de contaminación que cubre la ciudad cuando el tiempo es estable lleva dos días viéndose desde varias zonas de la capital. La estación de medición de la plaza de Castilla registró 260 microgramos por metro cúbico de dióxido de nitrógeno a las once de la mañana. Durante el día, la calidad del aire en varias estaciones era "mala" según la web municipal. Y no parece que vaya a mejorar porque la previsión apunta a más días de anticiclón, lo que evita que los gases se dispersen.

Ecologistas en Acción aseguró ayer en un comunicado que algunas estaciones medidoras de Madrid están a punto de superar los niveles máximos de algunos contaminantes, como el dióxido de nitrógeno (NO2), más veces de las autorizadas para todo el año.

Según la normativa, cada año se pueden superar los 200 microgramos por metro cúbico durante una hora seguida un total de 18 veces. Sin embargo, "ya hay estaciones que desde principio de año han superado este límite en 13 ocasiones (Ensanche de Vallecas), 11 (Ramón y Cajal o Plaza Elíptica) y 9 (Cuatro Caminos, a pesar de que el medidor está junto al Parque de Santander)".

El portavoz municipal socialista de Medio Ambiente, Pedro Santín, afirmó que su grupo calcula que el 87% de las estaciones de medición de la contaminación (21 de 24) se encuentra en parques, zonas verdes y zonas de tráfico rodado bajo de la capital. De este modo, según él, el equipo de Gallardón "falsea descaradamente la realidad de la contaminación" e incumple la normativa en vigor, tanto el Real Decreto 102/2011 de 28 de enero sobre Calidad del Aire, que sustituye al de 2002, como la Directiva 50/2008. "Las estaciones están mal distribuidas en zonas alejadas del tráfico y no representan la contaminación real, como establece la normativa", asegura.

Mientras, el Ayuntamiento sigue sosteniendo que el Gobierno central es el verdadero culpable de la contaminación por dióxido de nitrógeno -la capital supera los límites legales que impone Bruselas-, causado básicamente por los motores diésel, por la fiscalidad favorable al gasóleo y por la actual estructura de los impuestos de matriculación, que sólo tiene en cuenta el CO2, y el de circulación, que grava los caballos fiscales en vez de fijarse en las emisiones a la atmósfera.

Los Ayuntamientos tienen la potestad de primar la compra de determinados vehículos mediante bonificaciones al impuesto de circulación. Por ejemplo, el Consistorio madrileño favorece a los vehículos eléctricos con la exención de un 75% del impuesto de circulación. Pero la realidad es que solo hay dos vehículos eléctricos (de un parque de 1.740.000 en la capital) que gozan de esta exención, con lo que la medida es prácticamente simbólica y más de cara a la galería para apuntarse tantos ecológicos. Madrid también bonifica a los conductores que achatarran un vehículo de más de cuatro años y compran uno de las mismas características.

Pero el concejal de Hacienda, Juan Bravo, niega que la única posibilidad que tiene el Ayuntamiento para influir en la compra de un coche de gasolina, que sería bonificar a los compradores con una rebaja en el impuesto de circulación, sea efectiva. El Ayuntamiento cree que el ahorro anual que esto supondría para un coche de gama media estaría alrededor de 100 euros, mientras que un comprador de un vehículo diésel prácticamente ahorraría lo mismo con lo que paga de menos en gasóleo en un par de meses, y siempre lleva ventaja a la hora de pagar el impuesto de matriculación, que no tiene en cuenta el dióxido de nitrógeno que emiten los diésel. "El problema está en la actual legislación del Gobierno, que beneficia al diésel. Bonificar la compra de vehículos de gasolina en Madrid no solucionaría el problema y sería una medida demagógica", argumenta Bravo, que anuncia que volverá a llevar a la Federación Española de Municipios y Provincias una propuesta para que el Gobierno modifique el impuesto de circulación y lo base en la capacidad contaminante de los coches, y no en su potencia fiscal.

Sigue la boina

- Madrid tampoco se libró ayer de la boina de contaminación. Pese a que no se alcanzó el umbral de aviso a la población, los niveles de partículas y dióxido de nitrógeno fueron muy altos.

- A mediodía, la calidad del aire era mala en la plaza de Castilla, Cuatro Caminos y Escuelas Aguirre. De noche, en la plaza de Fernández Ladreda y Sanchinarro.

Vista de la campana de polución sobre Madrid desde el mirador de Entrevías. / ÁLVARO GARCÍA

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