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Reportaje:

La vigencia de Chaves Nogales

Varias ediciones recientes muestran el gran interés por la obra del escritor

El interés por la obra del periodista y escritor Manuel Chaves Nogales (Sevilla, 1897-Londres, 1944) se acrecienta con el tiempo. Sus libros captan la atención de muchos lectores. Su mirada honesta y documentada, así como su estilo preciso y ágil, refuerzan el atractivo de sus obras. Los libros de Chaves Nogales están llenos de información, no se pierden en alardes retóricos y ofrecen un retrato lleno de vida de sus personajes.

El autor sevillano creó, con los relatos de A sangre y fuego, una de las obras más veraces sobre la Guerra Civil. Su biografía de Belmonte va más allá de la vida del torero para convertirse en un modelo de estilo e interés narrativo. Su descripción de los rusos exiliados tras la revolución soviética o su visión de una sociedad francesa derrotada de antemano ante la invasión nazi se leen hoy como el completo mosaico de una época.

Los libros del autor sevillano empiezan a ser valorados en Francia

La presencia de sus obras en las librerías es incuestionable. Lo que ha quedado del imperio de los zares (Renacimiento) y A sangre y fuego (Espasa) han sido reeditadas en 2011. La agonía de Francia (Libros del Asteroide) fue publicada en 2010. Y su mítica biografía de Juan Belmonte salió de nuevo a la calle en dos ediciones de Renacimiento y Libros del Asteroide en 2009. El maestro Juan Martínez que estaba allí fue publicado por Libros del Asteroide en 2007.

La labor del escritor Andrés Trapiello ha sido muy importante en la recuperación de Chaves Nogales. Trapiello daba cuenta en su libro Las armas y las letras de la enorme potencia literaria del autor sevillano, cuya obra también empieza a abrirse paso en Francia. La traducción al francés de El maestro Juan Martínez que estaba allí salió publicada hace unos meses con prólogo de Trapiello, que recalca el "gran éxito de crítica" que ha tenido el libro. A sangre y fuego también se publicará en Francia dentro de un mes.

"Hay dos factores que explican la tardía recuperación de Chaves Nogales: uno político y otro literario. Chaves Nogales fue una figura independiente. Su opinión sobre los acontecimientos de la II República y los primeros meses de la Guerra Civil era muy contraria a la opinión mayoritaria dentro de la izquierda hegemónica, que estaba representada básicamente por el PCE y los socialistas más extremos. No se lo perdonaron nunca. A sangre y fuego no fue tenido en cuenta. La izquierda lo dejó agostarse", señala Trapiello.

"Literariamente el tiempo ha jugado a su favor. Escritores con la vitola de la literatura se han ido cayendo de las manos. Se han sostenido mejor todos esos valores que tenía Chaves Nogales para escribir en el periodismo. No es farragoso ni barroco. Es un escritor muy directo, muy fino a la hora de construir frases cortas, con ideas muy claras. Nos gusta lo que dice y nos gusta cómo lo dice. Políticamente el tiempo le ha dado la razón y literariamente también es más exacto", asevera Trapiello.

María Isabel Cintas, investigadora y doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla, es la responsable de la edición de Lo que ha quedado del imperio de los zares. Su labor ha sido fundamental en la recuperación del escritor sevillano. "Mi tesis doctoral fue sobre Chaves Nogales. Empecé a trabajar en sus libros en 1988 y publiqué en 1993 su obra narrativa en la Diputación de Sevilla", evoca. Cintas tuvo en los años ochenta enormes dificultades para hallar las obras de Chaves Nogales, que, salvo la biografía de Belmonte, habían quedado arrumbadas en el mercado del libro de viejo.

"El carácter que presenta la obra de Chaves Nogales se adapta mejor a estos últimos tiempos. Quizás antes no había cuajado tanto su pensamiento por un momento diferente en la situación política. Cuando empecé a hablar de Chaves Nogales hacia 1993 notaba que era un personaje que parecía que se había escapado de su realidad histórica", afirma Cintas, que atribuye esta situación a que el autor no congenió "ni con unos ni con otros, ni con la revolución ni con el bando franquista". "Parecía que había que definirse por un bando u otro. Él decía que un revolucionario le resultaba algo tan pernicioso como cualquier reaccionario", agrega la investigadora.

"Lo que ha quedado del imperio de los zares está escrito tras entrevistas a montones de personas. Chaves Nogales provocaba una conversación y que saliera el individuo: a ver qué está diciendo esa persona y qué hay en el fondo de lo que dice. Buscaba sacar la parte humana del personaje y le daba mucha cancha. Está enseñando desde que empieza hasta que acaba el libro. A Chaves Nogales lo puede leer cualquiera: un niño de 12 años, una persona muy culta y otra menos culta. Y a todos les dice algo", concluye Cintas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de enero de 2011