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sábado, 2 de octubre de 2010
Análisis:EN PORTADA | Reportaje

El refugio de los lectores

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La crisis también se siente en las novedades. Los editores arriesgan menos al lanzar nuevos títulos y los lectores dejan de lado los clásicos en favor del género negro

Letras y números han mantenido siempre una estrecha relación a lo largo de la historia, compleja a veces, imposible en otras, pero siempre muy pendientes las unas de los otros. La crisis ha hecho que esta vez hayan optado por cogerse de la mano y taparse las vergüenzas. Esto se traduce en un mercado literario cuyo paisaje ha empezado a transformarse en busca de un lugar seguro. "Los grandes autores venden ahora más que nunca y cuesta más lanzar a los recién llegados", dice Anik Lapointe, editora de RBA, para ilustrar cómo el mar de libros intenta calmar el oleaje impuesto por una situación financiera inestable.

"La literatura clásica se vende muy poco, mucho menos que antes", comenta Eva Cuenca, de Mondadori, con un poso de decepción en la voz. Cervantes y Shakespeare sufren ahora el peso de la economía sobre sus espaldas mientras que otros, que hasta ahora vendían lo suficiente como para resultar rentables, simplemente desaparecen. Algo en lo que coinciden todos los editores consultados es, precisamente en lo que llaman "la desaparición de la clase media". Esa nebulosa poblada por escritores que resultaban clave para matizar los catálogos y con una sólida base de lectores se tambalea ahora a medida que el mercado vira y se inclina hacia uno u otro extremo. "Pongamos La mecánica del corazón, por ejemplo. Es un libro que nos ha sorprendido por su nivel de ventas. Es difícil decir que sea por la crisis, pero sea como sea su éxito es sorprendente al tratarse de un escritor desconocido para el público español". La mecánica del corazón, del francés Mathias Malzieu, es un libro amable, pero lejos de los territorios de la autoayuda. "Creo que a la gente le gusta leer algo que pueda reconfortarle", remata Cuenca.

"Los grandes autores venden ahora más que nunca y cuesta más lanzar a los recién llegados", dice Anik Lapointe

Mondadori apuesta también por el género policiaco con su colección Roja & Negra, que ha puesto a autores de la talla de Michael Marshall en manos del público español. "Nos parece una buena apuesta por un género que funciona muy bien y apostando por desconocidos con una gran calidad". Además, Cuenca enseña orgullosa otro de los grandes triunfos de la casa: "El libro ilustrado está en alza y nuestros libros con Juanjo Sáez, por ejemplo, que no tienen un precio bajo, se han vendido de forma excelente". En otras palabras, la segmentación, un concepto de moda desde finales de los noventa, se ha colado también en la órbita literaria.

Para Anik Lapointe, de RBA, el ya mencionado género negro es el gran beneficiado de la actual situación económica: "Como editor es todo un placer ver cómo los grandes autores finalmente llegan ahora -en esta situación de mercado- a sus lectores. En nuestro caso han sido muchos años (casi diez) introduciendo a autores como Ian Rankin, Dennis Lehane, Harlan Coben, Maj Sjöwall, Jo Nesbo, Arnaldur Indridason en el mercado y es ahora cuando vemos los resultados". La cuestión es que las sagas detectivescas jamás habían sido tan populares como ahora, y nombres como los de John Connolly o los mencionados son los auténticos reyes..., siempre tras el fenómeno Stieg Larsson, el hombre que ha abierto el tarro de las esencias nórdicas, otro fenómeno que trasciende la crisis para comerse el universo de papel. "La literatura europea de género, y sobre todo la nórdica, tiene mucha fuerza ahora mismo, y además ha abierto un mercado femenino que funciona muy bien", insiste Lapointe. La editora de RBA apunta también a otro de esos factores que no beben en la sequía económica y que conectan con otro boom reciente: "Los libros que pertenecen a una serie, en la que el protagonista se repite de un volumen a otro, también generan un rendimiento excelente y en cierta forma recuerdan al formato episódico de la televisión, que es algo que engancha mucho".

Los pequeños también tienen algo que decir. Nordica es una de esas micro-editoriales concebida y ejecutada por un solo hombre, lo que los anglosajones llamarían "one man army". Su editor, Diego Moreno, no solo navega por la crisis sino que hasta se atreve a hacer piruetas, disfrutando de un crecimiento superior al 50% respecto al pasado ejercicio. Moreno se ha volcado con la literatura del norte de Europa, pero desde una perspectiva distinta: "Nos hemos apartado del género negro y hemos apostado por otra literatura de más calidad. Lo curioso es que gracias a lo policiaco mucha gente ha empezado a descubrir a los autores de esos países, así que podemos estar agradecidos". Para este emprendedor, la crisis es un factor que no afecta a su trabajo, "la gente no quiere hacer experimentos, tiene menos dinero y no se arriesga a comprar un libro de un autor al que no conoce, así que lanzar escritores desconocidos para públicos masivos se ha convertido en algo casi imposible". Moreno reconoce que "los libros de gran formato, más caros, se venden menos y por eso desde Nordica hemos optado por sacar una serie de minilibros a ocho euros. Con ese precio hemos conseguido muy buenas ventas". El editor también pone sobre la mesa el asunto digital: "A nosotros la tecnología nos parece imprescindible, a través de ella podemos comunicarnos directamente con el lector y personalizar nuestra oferta".

Finalmente, Pablo Álvarez, director de Suma de Letras, remata el vistazo a la librería con un discurso realista: "El mundo editorial en España ha cambiado mucho en los últimos años; a finales de los ochenta, los autores hispanos funcionaban muy bien y la gente tenía un concepto muy claro de lo que se debería leer. Esto cambió con la incorporación del marketing y el concepto de best seller. Ahora lo que hacemos es asomarnos a la calle y crear nuevas estrategias. Creo que la crisis ha afectado relativamente, el cambio básico se aglutina en los de siempre y no se arriesga. Además, la rumorología del libro digital hace que la gente se pregunte si debería esperar a hacerse con el libro electrónico en Navidad". Álvarez reconoce la influencia del cine y de la televisión en los gustos del gran público ("arrasamos con los libros de True Blood y Come reza ama") y se rinde al peso del género negro: "Es entretenido, engancha y a la gente le encanta. Justamente lo que buscamos".

El género negro es el gran beneficiado de la actual situación económica / MAGNUM / PETER MARLOW

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