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Reportaje:arqueología

Rugidos de piedra en la Alhambra

Una exposición reúne las 12 esculturas del Patio de los Leones, que acaban de salir del taller de restauración tras un intensivo 'lifting' de tres años

No son grises sino de un blanco inmaculado. Tampoco son gemelos, aunque sí hermanos. Los 12 leones de la Alhambra salieron por fin ayer de los talleres de restauración y, en los tres años que han permanecido allí, además de recuperar el esplendor de cuando fueron tallados, han desvelado algunos de los secretos que los siglos les habían robado.

Ahora, en la Cripta del Palacio de Carlos V de la Alhambra, los felinos mandados construir por el sultán Abú Abd Allah, más conocido como Muhammad V, que gobernó entre 1362 y 1391, protagonizan una exposición monográfica. En la muestra, que estará abierta hasta el próximo 9 de enero, además de los leones, los visitantes podrán ver paneles y diferentes proyecciones audiovisuales relacionadas con las distintas fases de la intervención.

Todo hace pensar que el felino número 10 fue el que sirvió de modelo

La restauración, que ha costado más de 1.200.000 de euros, ha terminado con uno de los mitos que desde siempre había rondado a las esculturas. Los 12 leones no son iguales. Son múltiples los detalles que los distinguen, empezando por su peso, que oscila entre los 250 y los 300 kilos. En opinión de los investigadores, los artesanos -que obtuvieron el mármol en una de las canteras de Macael, Almería- elaboraron un modelo. De ser así, este sería el león número 10, ya que es el que tiene una decoración más trabajada. Sobre el rostro, a diferencia del resto, presenta una huella en forma de lágrima y unos bigotes muchos más rizados.

"Es posible que fueran esculpidos por diferentes manos pero con un sentido predeterminado. Algunas características coinciden entre ellos y en función de ellas los hemos colocado en la muestra. Es muy interesante que los visitantes se fijen en estos detalles aunque la conclusión final sobre esta investigación está por llegar", aclaró María del Mar Villafranca, directora del patronato de la Alhambra y el Generalife.

También se ha recuperado el poema de la epigrafía de la taza de la fuente, que fue escrito por Ibn Zamrak, uno de los más importantes poetas de la Alhambra. El poema, que consta de 12 versos, puede leerse en la muestra.

Otra de las sorpresas de los trabajos fue encontrar en una de las piezas un pequeño graffiti que podría pertenecer al escritor romántico británico Richard Ford y que está datado en 1831. "Hemos convivido con los leones durante años y ha sido muy emocionante ir recuperando esos detalles", explicaba un restaurador. Esa convivencia ha propiciado que el número con el que se mencionaba a cada uno de los felinos se haya ido sustituyendo por un nombre. Félix, Melanie, Olivia, rey Gudú, Calimero...

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de julio de 2010