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domingo, 21 de marzo de 2010

'La guerra de las galaxias', episodio 7

Unas 15.000 personas acuden a ver el espectáculo basado en la película

Lo que viene a continuación es el relato de una cría de 12 años sobre la intrincada trama de Star wars (o La guerra de las galaxias, como se ha dicho por aquí toda la vida). Se llama Sofía y tiene el rostro iluminado minutos antes de arrancar el espectáculo Star wars in concert. Sus progenitores atienden a la explicación, la madre con media sonrisa, el padre con la boca abierta: "A ver. Hay un niño que es Anakin que se encuentra con el maestro de Obi Wan Kenobi y con Obi Wan Kenobi, que son jedi. Entonces el niño se quiere ir con ellos. Para demostrarles que es bueno participa en una carrera de naves espaciales y entonces Anakin la gana y el maestro le dice que si se quiere venir para que le vean los otros jedi y vean si es el elegido...". El relato continúa 15 minutos más (no es una exageración) encadenando datos con "y entonces". Por fin, Sofía finaliza: "Y, al final, todos contentos". Y se va corriendo a su localidad, que comienza el espectáculo.

De narrador ejerció el actor que hace de C-3PO en la saga de George Lucas

Pocas veces un espectáculo logró reunir a un público tan heterogéneo. A las puertas del Palacio de los Deportes se convocaron padres cuarentones con sus hijos de seis años (y esta vez los dos estaban interesados en lo que iba a pasar en el escenario), veinteañeros que se engancharon a los últimos episodios, treintañeros que crecieron con la saga... Muchos de ellos disfrazados de los personajes de la obra maestra de George Lucas. Como Jorge y Manuel, que se instalaron las capas y las ropas de jedi: "Bueno, nacimos en el 72, así que la primera nos pilló con cinco años. Nos ha marcado mucho. Nos hemos hecho el traje nosotros mismos. Tenemos la casa llena de muñecos y de cacharros de las películas". O sea, lo que se llama unos frikis de La guerra de las galaxias. Más llamativa aún fue una familia: ella se disfrazó de princesa Leia (espectacular el peinado, un calco del original), él de Han Solo (menos apuesto que Harrison Ford, todo hay que decirlo) y los dos críos con los cascos del Ejército Imperial. "Es lo único que compartimos toda la familia", comentaba el padre.

El fanatismo de los presentes estaba fuera de toda duda. Incluso alguno, minutos antes de comenzar la sesión, creía ver a personajes del filme por todos los rincones. Alguien confundió al vendedor de cervezas, que soportaba un barril a su espalda, con un personaje llamado Boba Fett, un cazarrecompensas con un cohete pegado a su columna. Con este ambiente de fervor arrancó la velada. Decir que fueron dos pases, a las 18 y a las 22, casi lleno en ambos casos: unos 15.000 espectadores en total, que dejaron para la cuenta corriente de George Lucas (qué listo es este hombre) entre 20 y 90 euros por cabeza que costaban las entradas.

Lo primero que se posicionaba en el escenario era una espectacular orquesta, la británica Royal Philharmonic Concert Orchestra, de unos 50 músicos colocados en semicírculo; detrás, dos filas de un coro de también medio centenar de personas; más al fondo una pantalla gigante (bastante más grande que la de un cine) donde se proyectaban imágenes de las seis películas que componen la saga. De narrador ejerció un socarrón Anthony Daniels, el único actor con presencia en las seis películas; eso sí, metido dentro de la armadura de ese androide finolis y redicho, C-3PO. La mecánica era la siguiente: Daniels (sin armadura: vestido de negro) introducía las diferentes temáticas (Los androides o Amores desgraciados o Una carrera contra el destino), se proyectaban imágenes de las películas y la orquesta y el coro interpretaba la imperial y solemne música de John Williams. Todo con subtítulos en castellano. Se trataba de resumir en dos horas una saga de más de 12. Y no se hizo pesado. Cuando te cansabas de mirar la pantalla podías disfrutar de los músicos, y viceversa. Fue como ver el episodio 7. La última frase que dijo Daniels, esta vez en castellano, fue: "Que la fuerza os acompañe siempre".

Algunos salieron encantados; otros esperaban efectos especiales (a R2-D2 correteando por allí y cosas así). Y todos se marcharon a casa con ganas de revisar alguna de las seis películas: "Yo me pienso poner La amenaza fantasma", decía uno. "Pues yo El retorno del Jedi", respondía el otro.

La Royal Philharmonic Concert Orchestra toca bajo una inmensa pantalla con la imagen de uno de los personajes de la película. / CRISTÓBAL MANUEL

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