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Reportaje:Carreras & capital humano | textos y documentos

Ganas de salir corriendo

De la Dehesa augura una reactivación lenta y difícil en España

La economía tiene un buen puñado de frases detestables, trasteadas hasta la fatiga. A los banqueros les gusta recitar que la crisis es una oportunidad; a los Gobiernos, que lo peor ha pasado ya, y así ad infinítum. Son eslóganes que harán reír a carcajadas a quienes les hayan denegado un crédito, o para vocear en la cola del paro y a continuación recibir una buena pedrada en la cabeza. El economista Guillermo de la Dehesa escribe La primera gran crisis financiera del siglo XXI, entre otras cosas, contra uno de esos petardazos: el socorrido "esta vez es diferente" (destripado convenientemente por un monumental trabajo de Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff, This time is different, Princeton U. Press).

LA PRIMERA GRAN CRISIS FINANCIERA DEL SIGLO XXI

Orígenes, detonantes, efectos, respuestas y remedios

Guillermo de la Dehesa Alianza Editorial

ISBN: 9788420693835

Y no, definitivamente esta vez no es diferente. La primera gran crisis del siglo XXI -ya desde el título se anuncia que habrá más- forma parte de una historia interminable, de una espiral que se repite una y otra vez, como el bucle de Atrapado en el tiempo, aquella película protagonizada por Bill Murray. Van 800 años de crisis absolutamente documentadas, desde los tulipanes holandeses y la Gran Depresión de 1929 a la recesión actual. "El hecho es que [las crisis] se siguen repitiendo constantemente, bien en un país, en un continente o, como la actual, en todo el mundo y, sin embargo, tras cada episodio se sigue pensando que no va a volver a repetirse", afirma De la Dehesa, que en la presentación del libro confesaba que cuando escucha la frase de marras le entran unas irresistibles ganas de salir corriendo.

Porque esta vez es diferente "es una frase maldita que, cada vez que se pronuncia, invariablemente da paso a una crisis porque indica, una vez más, que no se ha aprendido nada de las crisis anteriores". La tozudez en el error demuestra que la memoria financiera es especialmente corta y que la realidad viene demostrando que se repiten olas de optimismo ingenuo. "En esta ocasión, una vez más, se ha pasado de la euforia previa a la crisis a la depresión posterior en un corto periodo de tiempo", afirma rotundo este economista de extenso currículo: presidente del prestigioso Centre for Economic Policy Research y ex asesor del Banco Mundial y del FMI, entre algunos de los cargos que aparecen en la solapa del libro. Entre los que no aparecen destacan dos: De la Dehesa es también consejero del Banco Santander y miembro del consejo internacional de Goldman Sachs para España, dos vínculos que hablan a las claras de las ventajas e inconvenientes de un libro sobre la crisis financiera escrito, al menos en parte, desde dentro de la industria.

El volumen profundiza en los orígenes de la crisis, aborda sus diversos detonantes y sus efectos devastadores sobre las familias y las empresas -con un arsenal de estudios, datos y referencias bibliográficas abrumador-, analiza las respuestas políticas y no deja de lado algunas de las polémicas más sabrosas de los últimos tiempos: el debate de las ideas (Keynes contra Friedman, quien a juzgar por lo que está ocurriendo debe estar revolviéndose en su tumba), y la sospecha de que los economistas son grandes forenses pero tienen dificultades para anticipar los problemas: "Los datos estaban disponibles para reconocer el problema, pero la realidad es inmensamente más compleja".

De la Dehesa deja para el final la economía española. La crisis ha cogido a España a contrapié: con enormes desequilibrios (sobreendeudamiento, abultado déficit comercial y excesivo peso del sector inmobiliario) y un panorama complicado. Cuando llegue la hora de salir del túnel, "Asia va a brillar, Latinoamérica a resistir y el área euro a subsistir". Y dentro de la eurozona, el ajuste de la economía española será "más fuerte" y la salida "más lenta", sobre todo en ausencia de reformas estructurales. Pero si ésas son las sombras, también hay luces: la banca ha resistido el envite, y el superávit de las finanzas públicas ha hecho algo más digerible la crisis. Pese a que los bancos han cerrado el grifo del crédito y eso contribuye a empeorar las cosas, el economista sostiene que en el caso de España "es más difícil echarle la culpa de todo a los bancos, ya que ha existido un error colectivo al creer que la economía podía seguir creciendo por encima de su potencial y que los precios de la vivienda no iban a caer".

El banquero central de Estados Unidos, Ben Bernanke, aseguraba hace unos años que cuando se entendieran de verdad los entresijos de la Gran Depresión se habría encontrado el Santo Grial de la economía. Alguno creyó haber dado con él. En pleno supuesto triunfo de la hipótesis de los mercados eficientes -en conjunción astral con los modelos de equilibrio general y de las expectativas racionales-, el Nobel Robert Lucas declaró en 2004: "El problema central de la prevención de la depresión está resuelto". A juzgar por el batacazo posterior, esa aparente seguridad arraigó en un terreno parecido al túnel del metro del Carmel. La psicología, la sociología y la política protagonizan un ascenso imparable en los libros de economía: sin la avaricia, la codicia y todas las bajas pasiones de la condición humana (los animal spirits keynesianos, citados en la introducción) no puede explicarse un castañazo como el actual. La economía ha sido una ciencia miope, deslumbrada por las matemáticas, incapaz de incorporar esas pulsiones en su análisis de la realidad en los últimos años. Mientras eso siga siendo así, siempre habrá pábulo para seguir pensando que ésta vez es diferente. Y habrá que salir corriendo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de noviembre de 2009