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jueves, 29 de octubre de 2009

Agresión sexual en grupo a dos niñas en el autobús escolar

Diez menores abusan de compañeras - El chófer no hizo nada ante los gritos de las chicas

El viaje de regreso desde el instituto Atenea de Villalbilla hasta Loeches (6.200 habitantes) se convirtió el pasado jueves en un auténtico suplicio para dos niñas. Las dos menores, de 12 y 13 años, fueron sujetadas por las muñecas y los pies por una decena de compañeros. Después las sometieron a tocamientos en sus partes íntimas, sin que el conductor del autocar hiciera nada para impedirlo, según la versión de las niñas. Los padres han denunciado los hechos y piden responsabilidades al chófer por no haber evitado la agresión que sufrieron las adolescentes.

Los hechos ocurrieron por la tarde, cuando se montaron en el autobús 17 alumnos del instituto Atenea, en Villalbilla. El regreso a Loeches, donde viven todos estos jóvenes, supone media hora de trayecto. Aún no había arrancado el autocar cuando empezaron los problemas para las niñas. Dos de sus compañeros gritaron "¡Vamos, a por las dos!". Y un grupo de unos diez chicos las rodearon y las inmovilizaron. Una de ellas, la mayor, intentó zafarse de sus atacantes. Se levantó y salió hacia el pasillo, mientras se defendía a patadas. De poco le sirvió. Al igual que la otra víctima, la sujetaron por las muñecas y los pies y le impidieron que se moviera. "Además del trauma, mi hija tiene ahora moratones por las piernas de cuando intentó defenderse", explica Dora, la madre de la chica de 13 años.

"Como digáis algo, os partimos la cabeza", amenazó un atacante

Todos los chavales, excepto cinco, se arremolinaron en torno a las dos chicas, que estaban en asientos distintos. Los 10 agresores comenzaron a turnarse en los tocamientos que sufrieron las niñas. Las sobaron en sus partes íntimas e incluso obligaron a las niñas a tocar los órganos genitales de sus compañeros, según el relato de las menores. "Quita que ahora me toca a mí", se decían unos a otros mientras una parte de los atacantes se aseguraban de que las niñas no se movieran de los asientos.

Cuando el conductor subió al autocar no puso orden, pese a que los chavales estaban fuera de sus asientos, algunos de ellos de pie. Dos de los alumnos que no participaron en el abuso intentaron contarle lo ocurrido. Los compañeros se lo impidieron. "Como digáis algo, os partimos la cabeza", les amenazó el resto. Los chicos quedaron amedrentados y no pudieron hacer nada.

El chófer se detuvo a mitad de camino para que se bajaran dos alumnos, antes de llegar a Loeches. En esa ocasión tampoco puso orden y continuó su recorrido. "¿Cómo es posible que parara y no mirara siquiera por el retrovisor interno lo que estaba pasando? ¿Es que no oía los gritos de las niñas y el barullo de todo lo que estaba ocurriendo?", se pregunta José Manuel, el padre de la niña de 12 años.

Las muchachas se bajaron del autocar, perteneciente a una empresa de Alcalá de Henares, y no dijeron nada a sus padres. Estaban muy asustadas y avergonzadas por lo ocurrido. También tenían sentimiento de culpabilidad, según sus padres. Gracias a que la mayor de las víctimas se lo contó a una hermana, se descubrió todo.La hermana de la chica contó todo a sus padres, que acudieron a la mañana siguiente al instituto. Allí denunciaron lo ocurrido al director y a los profesores. Los tutores entrevistaron a las niñas, por lo que pudo descubrirse cómo se desarrolló la agresión.

La dirección del instituto no tomó hasta ayer ninguna decisión. Han tenido que pasar cuatro días lectivos para que expulsara cautelarmente a los 10 implicados durante cinco días de clase. "Es una vergüenza que el instituto haya tardado tanto. Estos días han tenido que estar con los chicos que las atacaron como si tal cosa", se quejaba José Manuel. "En el colegio no han hecho nada. Las niñas lo están pasando muy mal", añadió Dora.

La dirección del instituto ha abierto un expediente para ver si expulsa definitivamente a los alumnos. Ha pedido interrogar de nuevo a las niñas. "No voy a permitir que mi hija tenga que pasar de nuevo por contar lo que les ha ocurrido. Que cojan la declaración ante la Guardia Civil", se quejaba José Manuel.

Este periódico intentó recabar, sin éxito, la versión de la dirección del instituto.

Omisión de socorro

Los padres denunciaron los hechos ante la Guardia Civil de Loeches, que ha pasado el caso al equipo de Policía Judicial de Arganda del Rey. Los investigadores han pedido el listado de los alumnos que iban en el autocar para comprobar sus edades. Los menores de 14 años quedarán impunes, desde un punto de vista legal. Al resto se les iniciará un procedimiento que tendrá que conocer la Fiscalía de Menores.

Los padres han ampliado la denuncia al conductor del autocar, al que acusan de un delito de omisión del deber de socorro. Éste puede ser penado hasta con una multa de 12 meses, según el artículo 195 del Código Penal. "Es imposible que en un trayecto de media hora no viera ni escuchara nada, y más cuando subió al autocar, antes de iniciar el trayecto. Deberá responder por lo que ha hecho", explicaron los padres.

"Todos somos de Loeches y nos conocemos. Algunos de los niños van por ahí presumiendo de lo que han hecho. Encima, algunos padres le están quitando importancia, como si no fuera para tanto", se quejaban los familiares de las agredidas.

El defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Arturo Canalda, ha abierto una investigación y tiene previsto entrevistarse con las familias.

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José Manuel Pineño ha dicho hoy que lo que ha sucedido con su hija "no puede quedar impune" y que "la justicia debe hacer su trabajo". Explica que se enteraron porque una de las amigas de su hija le contó a su hermana lo que había pasado y ésta se lo dijo a sus padres. Todo ocurrió en el trayecto de vuelta  a casa cuando varios alumnos regresaban de las actividades extraescolares. Una decena de estudiantes trataron de agredir sexualmente a la niña que iba en el autobús, sin que el conductor hiciese nada para impedirlo. José Manuel cuenta ahora que su hija trata de hacer una vida normal pero con el miedo de cruzarse con alguno de los autores. Todos ellos pertenecen al mismo pueblo, Villalbilla, en Madrid.  Por eso José Manuel pide ahora que se haga justicia y que se tomen medidas para que su hija pueda ir al instituto tranquila y, por supuesto, no coincidir con los autores en dicho centro. Concretamente se trata de nueve alumnos del Instituto de Educación Secundaria (IES) Atenea de Villalbilla y que, de momento, ya han sido expulsados de forma cautelar del centro educativo durante cinco días hasta que se esclarezcan los hechos. Los hechos se produjeron el pasado jueves, 22 de octubre, sobre las 18:30 horas, en el autobús que conduce a los alumnos del IES Atenea hasta sus respectivas localidades, después de una actividad extraescolar. / AGENCIA ATLAS

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