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Reportaje:Estilos

Cortar y pegar toda una época

Dos libros recuperan el valor de lo desechable como documento histórico

Mark Twain los hacía. Y Scott Fitzgerald. Hasta Gloria Swanson tenía a una persona a su servicio que se los confeccionaba a modo de inventivo ejercicio de clipping. Nos referimos a los scrapbooks o libros de recortes. Auténticas piezas de coleccionista que alcanzan precios exorbitantes en Ebay según su antigüedad, procedencia o rareza. La recuperación de estos álbumes, en su mayoría anónimos, reivindica el valor del ephemera, una manera diferente de contemplar la historia a través de documentos impresos sin afán de permanencia. En definitiva, desechables.

"Su proliferación empezó con el desarrollo de la litografía, a mediados del siglo XIX, con la emisión masiva de etiquetas, entradas, billetes de viaje, vitolas, sellos, cromos...", explica Garikoitz Fraga, responsable de la editorial Belleza Infinita. Y que ahora acaba de publicar Popurrit, que recopila la afición al corta y pega de Jorge Ozores, un interventor de Hacienda nacido en Santiago de Compostela en 1867 y fallecido en Vitoria en 1932.

Para descubrir la identidad del autor, Fraga tuvo que emprender una labor detectivesca que partió de un anticuario de Bilbao donde encontró cuatro álbumes anónimos en los que las facturas, recetas médicas e invitaciones a ver pasar la comitiva regia de la boda de Alfonso XIII se entremezclaban con envoltorios de caramelos, retratos de las primeras estrellas del cine y pelotaris o publicidad de inventos novedosos como el teléfono o el automóvil. "Son collages que recogen los usos y costumbres de la época, no los grandes aconteceres políticos, sino la vida cotidiana de la gente normal, la intrahistoria", prosigue Fraga. "Algunas de las composiciones de Ozores se adelantan a las vanguardistas, demostrando que la inspiración de muchos de estos artistas también estaba en la calle".

La mayoría de estos álbumes han subsistido gracias a la devoción de coleccionistas anónimos. "Los anticuarios suelen desmontarlos para vender sólo las piezas más cotizadas. Por eso es tan difícil que lleguen íntegros hasta nuestros días", dice Fraga. Sin embargo, esta tradición se respeta mucho más en EE UU, donde hasta existen museos dedicados a la materia.

La diseñadora gráfica Jessica Helfand sabe mucho de esto. Tiene una colección privada de 200 álbumes con los que ha elaborado Scrapbooks: an american history, un recorrido insólito por la tierra prometida que centra buena parte de su material en producciones de los Estados del Sur o la Costa Oeste de finales del siglo XIX y principios del XX. "Es de pueblos de allí, donde la gente apenas tenía acceso a la pintura, el cine o la poesía, de donde provienen las piezas más experimentales; el scrapbooking no hacía distinciones clasistas", cuenta la editora, que aglutina desde volúmenes con necrológicas truculentas hasta mechones de pelo pegados a telegramas de la Western Union. Y en esto coincide con Fraga: "La parte más fascinante es seguir la pista de donde provienen los álbumes, y que forman una memoria colectiva".

Ante el declive del papel, ¿qué ephemera pueden dejar nuestros tiempos para el futuro? Los dos editores coinciden en que un cambio en las formas no tiene por qué conllevar un cambio de temperamento. "Los primeros vídeos que se hacían con el móvil para colgarse en Internet, cuando no había banda ancha y tenían que ser súpercortitos recuerdan al primer cine, básico y rudimentario, de los Lumière", concluye Fraga. Quién sabe, si usted los almacena en su disco duro, quizá legue a sus nietos un tesoro.

Papel y tijeras

- La edición de Popurrit (editorial Belleza Infinita) y Scrapbooks: an american history (Yale University Press) revalida el ephemera: una forma de contemplar la historia a través de documentos en papel emitidos sin intención de trascender.

- Aunque Mark Twain patentara el scrapbook, otros escritores como Anne Sexton ya los elaboraban.

- La diseñadora Jessica Helfand ha creado un blog (www.thedailyscrapbook.com) donde cada día cuenta la historia de un álbum de su colección privada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de abril de 2009

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