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miércoles, 1 de abril de 2009

El tribunal cierra la puerta a que Trillo declare en el juicio del Yak-42

El ex jefe del Ejército dice que no sospechó de la identificación de los cadáveres

Cuando terminó la sesión, el presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, se acercó a un grupo de jueces en prácticas que había seguido la vista desde los asientos del público. Junto a ellos se encontraban familiares de los 62 militares muertos en el accidente del Yak-42. "Muchas veces la justicia no puede reparar el daño causado", les dijo el juez, tras elogiar la "dignidad" con que han seguido la vista. "Los tribunales", agregó, "deben juzgar hechos concretos".

La de ayer fue la jornada más tensa del juicio. Cuando el general Luis Alejandre llegó al estrado, una voz femenina gritó con tono marcial: "¡62 en formación! ¡Entra el general!" Aunque no tuvo responsabilidad en el caso, el ex jefe del Ejército logró atraer sobre sí la rabia contenida de los familiares, más que los propios acusados. Y ello debido a que, poco después del accidente, remitió a un periódico una fotografía en la que aparecía sonriente a bordo de un Hércules bajo el titular: "Nosotros no organizamos viajes de novios a Cancún". Para muchos familiares, fue una dolorosa burla.

"Comprendo la necesidad de desahogo", dijo Bermúdez "[pero] les pido que guarden la compostura como hasta ahora. Estamos acabando la prueba testifical. No me obliguen a hacerla a puerta cerrada. No vale la pena".

Al final de la mañana, se comprobó que, como había anticipado el presidente, la prueba testifical ha entrado en su recta final. Y, con ella, la posibilidad de profundizar en la verdad.

El tribunal rechazó los testimonios del número tres de Defensa con Trillo, Javier Jiménez-Ugarte; del fiscal turco que investigó el caso; del director del Instituto Forense de Estambul y de cuatro de sus ayudantes. Bermúdez alegó que no era "apropiado ni prudente" citarlos, porque su testimonio ya fue rechazado y no había "ningún dato nuevo".

Sólo quedan por declarar tres forenses turcos que intervinieron en las identificaciones y lo harán el 15 de abril, una vez se solucionen los "problemas técnicos" que impidieron que lo hicieran ayer por videoconferencia. La negativa a citar a Jiménez-Ugarte cierra el paso, según fuentes jurídicas, a cualquier posibilidad de llamar al ex ministro. "El camino hacia Trillo ha quedado cegado", concluyen.

Los únicos testigos que el tribunal accedió a escuchar, más allá de lo inicialmente previsto, son Alejandre y cuatro empleados de la funeraria que acudieron a Turquía con los féretros. Uno de estos admitió que les metieron prisa y, por eso, no soldaron la tapa de algunos ataúdes, que llegaron sólo sellados.

Alejandre, por su parte, negó que propusiese, en la reunión del Consejo de Dirección de Defensa, el día 27 por la tarde, entregar a las familias sólo los cadáveres bien identificados y enviar los dudosos a una morgue. El ex jefe de la cúpula militar Félix Sanz declaró que Alejandre se lo confesó así un año después, pero éste dijo ayer no recordarlo. "Supongo que quien toma la decisión [de celebrar el funeral sólo 60 horas después del accidente] está seguro de que van a estar todos identificados".

El general Luis Alejandre, a su salida de la Audiencia Nacional. / LUIS SEVILLANO

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