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El interior se despuebla

El 40% de los municipios andaluces perdió habitantes en la última década

La pequeña localidad granadina de Huélago, junto a los montes orientales y la comarca de Guadix, superaba al principio del siglo pasado el millar de habitantes. Eran tiempos de esplendor gracias a la producción de remolacha y cereales, que se relanzó por el peso de su estación ferroviaria y la central hidroeléctrica. Pero a mediados de siglo, coincidiendo con el declive de la industria remolachera, los habitantes de Huélago emigraron de forma masiva a Madrid y Barcelona. Desde entonces, la pérdida de población ha sido casi constante, hasta el punto de que en la última década, 1998-2008, fue el municipio con mayor número de deserciones en su padrón, un 35,40% menos. Del millar de habitantes de hace un siglo se ha pasado a poco más de 400.

La población mayor de 65 años se duplicará a mediados de siglo

Huélago es uno de los 306 municipios andaluces (el 40% del total) que perdió población en la última década. Casi la mitad de ellos, el 48%, corresponden a las comarcas del interior de Granada y Jaén, provincias en los que dos terceras partes de sus municipios han sufrido un goteo paulatino en su censo. Granada con 88 pueblos y Jaén con 61 lideran la estadística de las deserciones que, en el polo opuesto, son menores en las provincias del litoral. En Cádiz sólo decrecieron 10 pueblos, 23 en Málaga o 25 en Almería.

En el caso de Granada, han sido las comarcas de la Alpujarra, Guadix y Huéscar las más afectadas. Localidades con porcentajes similares de fugas son Válor (-35%), Lobras (-31%), Algarinejo (-27,5%), Alicún de Ortega (-25,8%) o Dehesas de Guadix (-25,6%). En Jaén, la pérdida ha sido significativa en Cazorla, Segura y Las Villas, con un retroceso de más de 13.000 habitantes en 20 años. Desde 1998 destacan las pérdidas en Santiago-Pontones (-16%) o Villarrodrigo.Esta situación regresiva también se da en comarcas como El Condado o Sierra Mágina: son los casos de Chiclana de Segura (-19%) o Albanchez de Mágina (-15,5%).

Las provincias del interior son también las que soportan una mayor tasa de envejecimiento, causa principal de la regresión poblacional en el medio rural. Pero la amenaza es aún mayor, pues el IEA pronostica que en 2050 la proporción de mayores de 65 años llegará a ser de un 29,1% , más del doble del porcentaje actual del 14,2%, mientras que la de mayores de 80 años se triplicaría al pasar del 3,4% actual al 9,8%.

En esa proyección, las comarcas jiennenses de Cazorla y Segura, la cordobesa de Los Pedroches y toda la franja de Sierra Morena tendrán los principales índices regresivos, aunque también se prevén descensos la cuenca minera y Sierra del Oeste de Huelva y en la ciudad de Cádiz.

El municipio almeriense de Beires era el año pasado, con un 48,4% de su población por encima de los 65 años, el de mayor tasa de envejecimiento. En el lado opuesto se encuentra la localidad sevillana de Castilleja de Guzmán, que con un 4,7%, tiene la población más joven. Este municipio, situado a unos ocho kilómetros de Sevilla, en pleno Aljarafe, ha pasado en una década de tener una sola calle a albergar mil viviendas unifamiliares. Es la localidad con el porcentaje de crecimiento más alto de Andalucía en la última década, con un 224,13% de aumento.

Parece evidente, por tanto, que Andalucía avanza hacia un modelo de población claramente urbano. De hecho, las zonas del litoral y las llamadas ciudades medias están absorbiendo las fugas del medio rural. Uno de cada tres andaluces vive en alguno de los 10 municipios más poblados de la comunidad. Mucho tiene que ver en ello el tamaño medio municipal, que en Andalucía (10.467 habitantes) casi duplica al del conjunto de España (5.573 habitantes). Cádiz es la provincia andaluza con un mayor tamaño municipal medio (27.440 habitantes) gracias en parte al peso de poblaciones como Algeciras o Jerez de la Frontera. La capital gaditana ha sido la que ha tenido un mayor descenso de población en la última década, con 15.929 habitantes menos. Sólo Sevilla y Granada tuvieron también un ligero saldo negativo, mientras que Almería fue la capital con mayor crecimiento. Por último, la comunidad andaluza creció en esta década en su conjunto un 13,34%, con 965.761 habitantes más.

Algo más de un millón y medio de andaluces viven fuera de su tierra, la mayoría en otras comunidades y unos 200.000 extranjeros. Las provincias de Jaén y Granada son, junto a la de Córdoba, las que presentan una mayor tasa de emigración. De este modo, según un estudio del IEA, el 22% de los andaluces que vivían fuera el año pasado procedían de Jaén, seguido de los de Córdoba con un 17,9% y Granada con un 17,3%. La provincia de Barcelona concentra al 35% de los emigrantes andaluces, seguida de Madrid con un 17,4% y Valencia con un 6,3%.

Desde 2001 a 2007 el número de emigrantes andaluces que retornó a su tierra ascendió a 29.810 -66.721 desde el año 1992-. La cifra fue creciendo hasta 2004, año a partir del cual se produjo una tendencia a la baja.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de marzo de 2009