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domingo, 2 de noviembre de 2008

Soldado + musulmán = sospechoso

El Ejército expulsa sin presentar pruebas a supuestos islamistas

"En conjunto la calificación es buena, pero se observa que en asuntos en los que se mezclan cuestiones políticas con religiosas como Israel, atentados del 11-S o la guerra de Irak se manifiesta siempre en favor de los implicados musulmanes con mucho énfasis como si estuviera directamente implicado". Esta frase escrita en el año 2003 por un sargento primero en el expediente de Fouad, un soldado musulmán destacado en Ceuta, ha provocado posiblemente que se le niegue su continuidad en el Ejército de Tierra.

Fouad no esperaba que rechazaran su petición de seguir en el Ejército donde lleva ocho años. Sus calificaciones eran buenas; alcanzó una nota de 7,8 en 2006; sus jefes señalaron entonces que destacaba por "su competencia y conocimiento de los puestos tácticos", pero en el expediente de ese mismo año la junta de evaluación lo declaró no idóneo "por la pérdida total de confianza de sus mandos ante la actitud negativa y falta de lealtad demostrada". Y un informe de su unidad remató la decisión con el siguiente latiguillo: "Teniendo conocimiento de informes reservados, se aconseja la no ampliación del compromiso de larga duración".

Los tribunales critican la indefensión de algunos afectados

"Para no renovarles hablan de informes secretos, pero no los enseñan nunca"

El soldado acudió al despacho de un abogado ceutí, presentó un recurso contencioso administrativo y ha ganado la batalla. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha anulado el procedimiento "por ser contrario al orden jurídico" y asegura que el soldado reúne las condiciones exigidas para la renovación del compromiso de larga duración que solicitaba. En las próximas semanas volverá a su Regimiento de Caballería Acorazada Montesa número 3 de Ceuta. "Ha sido una verdadera sorpresa. No recuerdo haber hablado nunca de esos temas en el cuartel. Allí charlamos de fútbol, pero no de asuntos políticos", asegura el soldado.

La Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSJA señala que Defensa "ocultó las verdaderas razones de su no idoneidad, lo cual nos coloca ante una resolución puramente voluntarista y como tal arbitraria". Sobre los informes reservados, el tribunal asegura que con ellos se pretende "poco menos que hacer imposible el control judicial sobre la decisión discreccional tomada". Y la sentencia lo explica así: "La sanción impuesta con posterioridad (por ausentarse el soldado varias veces de Ceuta a Marruecos) y la pérdida sobrevenida de confianza en realidad constituyen una mera pantalla dirigida a ocultar las verdaderas razones de la declaración de no idoneidad que se encierran en los informes reservados a los que de continuo se hace referencia, pero de los que no hay constancia en el expediente".

El 30% de los 8.000 soldados destacados en Ceuta y Melilla son musulmanes. En los últimos años, el Servicio de Información del Ejército de Tierra y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) vigilan a algunos soldados que muestran simpatía, manifiestan ideas radicales o mantienen relaciones con islamistas. El control sobre estas personas provoca la no renovación de sus contratos o la invitación a marcharse del Ejército con el argumento de informes reservados que nunca se presentan al interesado. En los dos últimos años al menos se han producido una docena de casos, según fuentes próximas a los afectados.

"Hablan de informes reservados, pero no los enseñan. Si esta gente perteneciera a alguna organización estaría verificado y se abriría un procedimiento penal. En su defensa he alegado motivos constitucionales", critica Juan de Dios Tuyani, de 47 años, abogado de Fouad. El letrado ha defendido también el caso de Abselam, de 35 años, un legionario al que se rechazó su continuidad en el Ejército, donde lleva diez años, a partir de informes reservados. El tribunal no se pronuncia sobre su actitud para continuar, pero exige al Ministerio de Defensa que muestre los informes reservados para que Abselam se defienda. "Me echaron hace dos años. Llevaba seis meses de baja por enfermedad. Como no tenían pruebas contra mí han perdido el juicio. En el cuartel me dijeron que había un informe reservado. Lo pedí y me dijeron que no. Nunca me han dicho que me han echado por pensar que soy un terrorista", relata el legionario.

El abogado ceutí Fidel Rodríguez Márquez defendió el año pasado otros tres casos similares. En uno de ellos se aseguraba que el soldado tenía conexiones con "ciertas personas con tintes radicales islamistas". "Aquello no tenía ninguna base. Eran meras suposiciones porque aquel chico es un excelente profesional. Alegamos indefensión porque el único motivo eran los informes reservados. Lo readmitieron", asegura el letrado. En su opinión, los otros dos casos constituyen una persecución velada basada en una pérdida de confianza, una discreccionalidad de la Administración. En Jerez, el abogado Fernando Ripollés, llevó cuatro casos similares.

El ex comandante general de Ceuta, el general Luis Gómez-Hortiguela, ha negado que exista "persecución ni discriminación de ningún tipo" sobre el colectivo musulmán del Ejército en contra de lo que afirma Mohamed Alí, el dirigente de Unión Demócrata Ceutí (UDCE). En Ceuta, el 90% de las solicitudes de prórroga de compromiso se aceptan y más de la mitad del 10% restante son de confesión cristiana, según fuentes militares. En diciembre de 2006, el Ministerio de Defensa retiró de la vigilancia del polvorín militar de Valdeagua, el mayor de Ceuta, a tres soldados musulmanes. Poco antes la policía había detenido a varios presuntos islamistas que planeaban robar allí armas y explosivos. Los soldados acudían a la misma mezquita que los yihadistas y éstos contactaron con los militares, según se desprendió de las conversaciones grabadas a los detenidos. La medida se adoptó con carácter preventivo.

El Ejército se ha convertido en la única salida profesional para muchos jóvenes musulmanes, el colectivo más abandonado y desfavorecido de Ceuta y Melilla, dos ciudades con una elevada tasa de paro. "Nos pagan 1.300 euros al mes y a la vez puedes aprender una profesión. Somos igual de patriotas que cualquiera", afirma el soldado Redwan orgulloso.

"Especial seguimiento en cuarteles"

"¿Se puede servir a un Ejército infiel?", preguntó por teléfono un espectador a un ulema (sabio en materia teológica-jurídica) de la televisión árabe Al Yazira, con sede en Qatar. El comunicante llamaba desde España y era un militar musulmán. El CNI grabó la llamada. El soldado y otros dos militares de confesión musulmana fueron invitados a abandonar el Ejército por sus ideas radicales. Todos servían en Ceuta y Melilla. En 2006, EL PAÍS informó de las primeras expulsiones de soldados musulmanes por sus supuestas conexiones con la ideología yihadista, con episodios como el relatado. Desde el año 2001, los informes reservados de las dos comandancias generales recogen entre sus objetivos el "especial seguimiento a los militares musulmanes y el control del integrismo en los cuarteles". Desde el atentado del 11-M en 2004, el control sobre los musulmanes en el Ejército ha aumentado y todos los aspirantes a entrar son objeto de una minuciosa investigación que continua durante su estancia en filas, según reconocen varios agentes de inteligencia consultados. Cualquier contacto de un militar con otros jóvenes vinculados al islamismo o la exposición de ideas radicales dentro o fuera de los cuarteles concluyen en informes reservados desfavorables.

Los más vigilados son los soldados vinculados al Tabligh, una corriente estricta que predica la paz y ayuda a los necesitados, pero de la que han surgido terroristas como Mohamed Atta, jefe del 11-S.

Un soldado musulmán ceutí, durante una formación militar en esa ciudad. / FIDEL RASO

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