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sábado, 11 de octubre de 2008

Los Secretos se reencuentran con la buena suerte

El veterano grupo liderado por Álvaro Urquijo revienta Las Ventas

Cuenta Álvaro Urquijo que a finales de los años setenta pegaba su cara al escaparate de una tienda de instrumentos en la Corredera Baja de San Pablo, en Madrid, y se ponía a llorar. Frente a él relucía una guitarra amarrada a una cifra, en pesetas, inalcanzable. Años después, con la cartera algo más abultada, la encontró en Nueva York y no le tembló el pulso. Con ella se han grabado todos y cada uno de los casi 20 discos de Los Secretos, la mítica banda madrileña que acaban de celebrar 30 años en la música.

Con ella también apareció anoche en Las Ventas el pequeño de los Urquijo y jefe de Los Secretos en quizá el concierto más emocionante de su vida. También el de las 18.000 personas que en seis meses habían agotado todas las entradas (nota de interés: Los Secretos es uno de los pocos grupos que, por mucho que otros digan, han llenado realmente el coso taurino este año). Segundos antes del minuto cero Gran Wyoming apareció para presentar el acontecimiento. "Unos artistas con dos cojones, que llevan 30 años partiendo el bacalao".

El concierto más emocionante de Urquijo, ante 18.000 personas

Con los acordes de 'Layla' y un emotivo 'Déjame', cerraron la actuación

Los Secretos empezaron fuerte. Unas imágenes de Enrique Urquijo, de cuya trágica desaparición se cumplen nueve años el mes que viene, decoraron el primer tema, Te he echado de menos. El de ayer no fue sólo su mejor concierto, sino también una celebración, una fiesta en toda regla. "Sobre todo hecha para el público", recalcaba días antes Álvaro.

También fue la noche en la que Los Secretos, volvieron a reencontrarse con su vieja e intermitente amiga, la buena suerte. "Siempre hemos sido unos supervivientes. Cuando las cosas parecía que iban bien siempre nos pasaba algo malo", aseguraba el cantante, que a sus 46 años mantiene la lacia cabellera de su juventud.

Los Secretos fueron siempre amigos de esa tristeza melancólica que incluso en los buenos momentos se agarraba al cuello. Ayer en las caras del grupo se veía todo lo contrario: emoción y entusiasmo. También en las del público (su mayoría de la misma edad que el grupo), que no estaba dispuesto a reprimir las emociones de un repertorio impecable que repasó todos sus clásicos (Déjame, Sobre un vidrio mojado y Pero a tu lado se llevaron la palma). Unas canciones, incrustadas en el subconsciente de un país, que traspasan los límites del pop. Porque Los Secretos también juegan con certeza con el country rock elegante (ahora llamado americana por algunos). "Habíamos llamado a Tom Petty, a Jackson Browne y a Robert McGuinn, de los Byrds

[tres de las grandes influencias del grupo] para invitarlos tocar con nosotros esta noche", aseguraba Álvaro en la presentación del concierto días atrás. "Con los gastos pagados y todo. En serio. Pero no ha podido ser".

En su lugar, anoche acudieron otros amigos más cercanos. Tras un comienzo eléctrico y cuatro canciones escoltadas por un octeto de cuerda, Miguel Ríos levantó al público con Ojos de Gata. "Yo soy el ejemplo de que hay vida más allá de los 30", decía el rey del twist, también días antes. "Siempre ha existido eso de matar al padre, y entiendo que Los Secretos, los Urquijo Brothers como les llamaba yo, lo pensasen de mí. Lo que pasa es que yo estoy durando mucho". Se esperaba también a Miguel Bosé que al final no apareció por un accidente el día anterior en los ensayos. Otros sí estuvieron allí: José María Granados (Mamá), la joven Conchita, David Summers, Manolo García y Fito, que, con su camiseta de Los Ramones, aceleró el Quiero beber hasta perder el control. Un comedido Sabina con chupa de cuero y pantalones de pitillo (cantó Por el bulevar de los sueños rotos) y Amaral, de minifalda negra y medias rojas, coronaron los momentos más álgidos de la noche.

Con los acordes de Layla, de Clapton, y un emotivo Déjame, cantado a capella, se cerró el concierto -que se publicará esta Navidad en DVD- y esta gira de 30º aniversario con la que la banda ha recorrido España. "Todavía recuerdo cuando al final de un concierto en un pueblo se nos acercó una señora mayor en bata y pantuflas", cuenta Álvaro, "nos dijo que siempre que había concierto en la plaza se encerraba en su casa. Y que esa vez no sólo había aguantado todo el concierto, sino que además le había encantado". Ésa es grandeza de Los Secretos. Haber sobrevivido al tiempo, a las modas y al destino. "Éste el primer concierto, del año uno de los próximos 30 años", dijo Álvaro agarrado a su guitarra. Suena a verdad de la buena.

Álvaro Urquijo, líder de Los Secretos, y Fito Cabrales, a la izquierda, ayer en Las Ventas. / JOSÉ RAMÓN AGUIRRE

Los Secretos cerraron anoche su gira con un concierto en la Plaza de Toros de Las Ventas en la que celebraron el 30 aniversario de la banda. Álvaro Urquijo (voz y guitarras), Jesús Redondo (teclado y coros) y Ramón Arroyo (guitarras y mandolina) estuvieron acompañados por más de 10 artistas. Entre ellos, estuvo uno muy especial para el grupo, Miguel Ríos, que cantó junto a ellos el éxito 'Ojos de gata'. La banda tocó alrededor de 30 canciones, de un repertorio en el que destacaron temas como 'Déjame', 'Y no amanece' o 'Volver, volver'. / AGENCIA ATLAS

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