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Una pescadería despide a una dependienta en estado de coma

La empresa alega la ausencia del puesto de trabajo

Sandra Tejero Casares sufrió un accidente de tráfico un sábado por la noche de septiembre, en Barcelona. Iba montada en la moto nueva que se había comprado dos meses antes. Llevaba casco. Quedó en coma. Y, tres semanas después, en coma sigue, debido a una "lesión neurológica con pronóstico muy grave", según fuentes del hospital Vall d'Hebron.

En un paréntesis a su angustiosa vela, su madre, Montserrat Casares, cuenta que Sandra, una de tantas mileuristas de 36 años de edad, "estaba contenta con su trabajo". Cobraba 924 euros netos al mes, como dependienta de una de las pescaderías de El Punt del Peix, con sede en Palau Solità i Plegamans (Barcelona). Cobraba en pasado, no porque Sandra esté en coma. Ha sido despedida.

En su carta de despido, fechada a 1 de octubre, la dirección de la empresa informa de la rescisión del contrato (indefinido) acogiéndose al artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores. Dicho artículo considera despido disciplinario faltar repetida e injustificadamente al trabajo, no llegar puntual, disminuir continuada y voluntariamente en el rendimiento, desobedecer, o no rendir por haber bebido. Pero, al tiempo, El Punt del Peix, en la que Sandra trabajaba desde junio de 2007 y que ayer no contestó al teléfono, admite por carta "la improcedencia del despido". Propone 2.416,2 euros de indemnización, más 938,89 de finiquito.

"¡Con lo que estamos pasando, sin saber si mi hija se recuperará y tener que pasar por esto!", exclama Montserrat, que tilda de "vergüenza" la actitud de la empresa. La madre asegura que ella y sus otros dos hijos varones han entregado todos los partes de baja. "Conocían bien la situación", añade, desolada.

Despedir a un trabajador mientras está de baja es legal, pero el motivo del despido no puede ser el hecho de estar de baja, explica Trabajo. "Los despidos con baja se producen con cierta frecuencia, pero el de un trabajador en coma no lo habíamos visto nunca", asegura José Antonio González, abogado de la asesoría Colectivo Ronda, que reclamará que el despido sea declarado nulo para que se declare la readmisión de la trabajadora. Para González, "el despido no tiene causa legal, vulnera la dignidad humana de la empleada, es una medida discriminatoria y se aprovecha de su indefensión".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de octubre de 2008