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lunes, 23 de junio de 2008

Los padres podrán pedir al profesor una copia del examen de sus hijos

El Departamento de Educación pretende que la evaluación gane en objetividad

A la búsqueda del profesor más justo y transparente. Esa parece ser la máxima de la nueva orden del Departamento de Educación, que entrará en vigor el próximo curso 2008-09, por la que los padres que lo deseen podrán solicitar una copia del examen que hayan hecho sus hijos y comprobar así la objetividad y los criterios de calificación utilizados por el docente.

Los docentes tendrán que explicar las notas que ponen

Se trata de evitar que el profesor califique de forma arbitraria

Esta es una de las novedades que contiene la orden que regulará la evaluación y promoción del alumnado de Primaria y Secundaria (de 6 a 16 años, la etapa obligatoria) para el próximo curso y que afectará a los centros públicos y privados. Actualmente, son los colegios los que custodian las pruebas. Y lo máximo a lo que pueden aspirar los padres cuando no están de acuerdo con una calificación es a repasar el examen junto al profesor en el propio colegio. A partir de septiembre, cuando eche a andar el curso, podrán seguir todo ese proceso y, si persisten sus dudas, reclamar una copia y analizar el ejercicio de manera más detenida en su casa. Esto les abre otras posibilidades, como consultar el examen con otros docentes, del mismo o de otro colegio, y disponer más elementos de comparación para el resto de evaluaciones.

Lo que en principio suena a un mayor control sobre el profesorado, e incluso una fiscalización de su labor, no es entendido así por Xabier Mendizabal, coordinador de la Asociación de Directores de Secundaria de los colegios públicos. "Lo que pienso es que la copia servirá a los padres para que se den cuenta con más exactitud dónde han estado los fallos de sus hijos. No creo que se lleven esa copia a casa con ánimo de enfrentamiento, tratando de marcar al profesor y buscando segundas opiniones".

Mendizabal abunda en esta cuestión cuando recuerda que la actual generación de padres de niños que estudian en Primara y Secundaria no tiene nada que ver con los progenitores de los alumnos del anterior modelo educativo, la conocida como Educación General Básica (EGB). "Los padres de hoy en día tienen un nivel de conocimientos mucho mayor. Su preparación les permite conocer todas las materias básicas y darse cuenta dónde radican los fallos de sus hijos o del docente".

Lo que sí reconoce es que se trata de un proyecto garantista para los estudiantes. "Es que los derechos de los alumnos están ahí", resalta. El Departamento de Educación subraya que el objetivo es que la evaluación gane en objetividad.

Y en esa línea va otra de las novedades. La corrección de los ejercicios que soliciten los padres ya no se podrá limitar a poner una nota. Debe contener la especificación de las faltas y los errores cometidos por el alumno y una explicación razonada de la calificación. "Sin duda, supone más trabajo para el docente, pero su obligación es señalar dónde radican los fallos", apunta Imanol Zubizarreta, presidente de la Federación de Padres de la Escuela Pública de Guipúzcoa. "Es importante", añade, "que todas las correcciones estén bien hechas. Es una manera de ganar en transparencia. Todo lo que sea facilitar la comprensión de una evaluación y dar facilidades para reclamar con garantías está perfecto. Y sin cuestionar el ánimo del docente".

Al final, de lo que se trata es de ganar en precisión, objetividad y evitar que los criterios de calificación por los que se guíen los docentes sean "personalistas", cierra Mendizabal.

Se abre la posibilidad de comparar

En el caso de los exámenes finales, si el centro ha resuelto las reclamaciones y los padres siguen disconformes con la calificación, aún les queda la última oportunidad: el recurso ante la delegación territorial de Educación. En su caso, los inspectores podrán recabar los exámenes de alumnos con la misma calificación que reivindican los reclamantes para ellos. Se trata de una práctica muy poco usual, pero ahora estará todo regulado y recogido en la normativa.

Es decir, un alumno al que le han puesto una nota y entiende que su ejercicio es superior al de otros, podrá reclamar al inspector que analice esos exámenes para comprobar si el profesor ha seguido los mismos criterios de evaluación para unos estudiantes y otros. Cuando se trata de notas finales, la cuestión alcanza gran trascendencia, dado que es la calificación que va a figurar en el expediente y las que tienen un peso específico en la promoción o no de curso del alumno. En su informe, el inspector podrá proponer la realización de nuevas pruebas y ejercicios y modificar las calificaciones que considere que no se ajustan a lo previsto.

Para Xabier Mendizabal, coordinador de la Asociación de Directores de Secundaria, los casos en los que se recurra a la comparación de notas serán "muy extremos". "Eso no es lo habitual. Pero cuando le llegan las reclamaciones, el inspector decide lo que conviene". Desde la Federación de Padres de Guipúzcoa, Imanol Zubizarreta lo interpreta como "un paso más para asegurar que el profesorado actúa con objetividad. A veces, a la hora de un examen hay muchas variables en juego, pero se trata de que todo quede lo más claro posible".

Javier Nogales, responsable de la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras en Euskadi, destaca que la orden de evaluación en su conjunto supone un protocolo de actuación que pondrá orden en algunas cosas, pero que también supondrá más burocracia en algunos supuesto. "Todo resulta más garantista para el alumno. Está bien analizar dónde se han producido los fallos y por qué. Pero el profesor no se debe poner bajo sospecha", matiza.

Un docente que ya ha analizado todas las novedades de la orden asegura que podría ocurrir que "los profesores restrinjan los controles [escritos] a la mínima expresión y se fijen más en otros datos sobre la evolución del alumnado". Lo cierto es que los padres van a disponer de unos instrumentos más claros para ver si el profesorado cumple o no con los criterios objetivos de evaluación.

En esta línea, Mendizabal destaca la idea de que todas estas novedades representan un "toque de atención" para todos, para padres y docentes. "A los padres se les están dando todas las oportunidades para que se preocupen y vean dónde está fallando su hijo y en qué aspectos le pueden ayudar". Y a los profesores, el procedimiento que regula la orden "les sirve para que, ante cualquier examen que vaya a tener incidencia en la evaluación, les queden claros los criterios de calificación a seguir".

"La norma", añade, "promueve que los padres estén más cerca de los problemas de aprendizaje de sus hijos y más informados de lo que ocurre"

Alumnos de Secundaria en una clase del colegio concertado Vizcaya, en Zamudio. / TXETXU BERRUEZO

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