ETA deja al descubierto sus entrañas tras caer el jefe con más peso político y militar
Thierry amenazó con "matar a todos" los negociadores si difundían su nombre - Detenido un ex alcalde de Andoain, supuesto enlace entre la banda y Batasuna
Además, la operación de Burdeos ha servido a los investigadores un material sobre la situación de la banda que irá fructificando. Las autoridades policiales francesas y la Guardia Civil analizaban ayer la ingente documentación y, sobre todo, el material informático hallado en el piso del número 63 de la calle Cours de la Marne, que esperan sirva para abrir las entrañas de ETA y sus planes inmediatos.
La policía neutralizó en la noche del martes una posible reunión del zuba -máximo órgano de dirección de ETA- a la que podría haber sido convocado también el actual jefe de los comandos, Garikoitz Aspiazu, Txeroki. Ayer, algún cuerpo policial francés no ocultaba su malestar por la precipitación de la operación, entre otras cosas, por una filtración periodística.
Los servicios antiterroristas franceses y españoles mantenían un dispositivo con avanzados elementos electrónicos sobre el piso desde hacía semanas, lo que permitió controlar una reciente visita del ex alcalde de Andoain, José Antonio Barandiaran (Euskal Herritarrok), detenido ayer. Barandiaran era regidor del municipio cuando fueron asesinados allí el fundador del Foro Ermua José Luis López de La Calle (en 2000) y el jefe de la Policía Municipal, Joseba Pagazaurtundua (en 2003). Su teniente de alcalde era la también arrestada Ainhoa Ozaeta.
Interior sospecha que Barandiaran, cuya casa fue registrada durante nueve horas por la Guardia Civil, puede tener algún papel de enlace entre la cúpula etarra y la nueva dirección que la izquierda abertzale ilegalizada está reconstruyendo. La operación ha demostrado una vez más la relación entre los partidos de la izquierda abertzale, las juventudes que se dedican a la kale borroka y la propia ETA.
Thierry, detenido junto a Ozaeta, el ex parlamentario abertzale Jon Salaberria Sansinenea y el joven Igor Suberbiola Zumalde (miembro de Haika, heredera de Jarrai), dejó muy claro su talante ante los negociadores del Gobierno. En la reunión en Suiza de diciembre de 2006, previa al bombazo de la T-4, amenazó a los negociadores con "matarlos a todos" si su nombre era difundido, según fuentes conocedoras de esa reunión, lo que revela la personalidad de un "paranoico de la seguridad".
Los expertos antiterroristas no situaron a Thierry en la cúpula etarra hasta después de esa reunión. Sabedor de que ya controlaba la dirección de la banda -tras desbancar a Josu Ternera- apoyado en el jefe de los comandos, Txeroki, mostró ante los negociadores su rostro más duro. Él puso nombres y localizaciones a ese talante asesino: el atentado de la T-4 de Barajas, el asesinato del ex edil del PSE Isaías Carrasco y el ataque contra la casa cuartel de Legutiano (Álava), donde fue asesinado el guardia Juan Manuel Piñuel.
La operación continúa y son previsibles nuevas detenciones, como la de ayer del ciudadano francés Louis Fort, el hombre que alquiló el piso de Burdeos donde se hallaban los etarras.
El registro del piso, que se inició poco antes de las once de la mañana de ayer con la presencia de los cuatro etarras, seguía a las dos de la madrugada de hoy.