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Reportaje:

Un pastor en la metrópoli

Cabras y ovejas viven en una antigua discoteca de Benidorm

En Benidorm, meca del turismo de sol y playa, hay miles de cosas para hacer en tiempo libre. Nicolás eligió como afición ser pastor. Diariamente, mientras miles de personas toman el sol, él disfruta con sus ovejas y cabras a pocos metros de la urbe. "Es mi único vicio, mis cabras y el tabaco", resume.

Nicolás Galdón López, andaluz de Beas de Segura, casado, con 2 hijos y 3 nietos, se ha convertido junto a Antonio Teruel, con el que comparte pastos, en el último ganadero. Tiene 53 años y llegó a los 12 a Benidorm con sus padres en aquella primera oleada migratoria que dotó de mano de obra a la industria turística. "Mi familia era de ganaderos y a mí siempre me ha gustado este mundo", se justifica. Hace una década había una docena de ganaderos en Benidorm. "Es una lástima, porque se han abandonado un montón de campos, que hoy servirían para pasto", explica.

"Es mi único vicio, mis cabras y el tabaco", asegura Nicolás Galdón

Los estrictos controles sanitarios, con revisiones trimestrales a las reses, el coste de los seguros, y el precio de los piensos complica su trabajo, a pesar de las subvenciones. Su rebaño le da cada año entre 20 y 30 nuevas crías, lo que le permite vender varios ejemplares. "Con esta cantidad de ganado no se puede vivir. Es para consumo propio".

La expansión urbanística que ha vivido Benidorm durante los últimos 50 años ha enterrado bajo rascacielos las vías pecuarias que desde la época prerromana utilizaban los ganaderos trashumantes. Nicolás esconde como un tesoro una copia del mapa del término municipal de Benidorm de 1950 en el que aparece dibujada la "cañada real de la Cala por la Playa y Sierra". Este vial partía del cuartel de carabineros del Tossal de La Cala y seguía por los actuales paseos de Poniente y Levante, penetrar en Serra Gelada y cruzar hasta el Faro de l'Albir. Su mapa del tesoro se complementa con los trazos que se corresponden con la vereda de Parrinà y las coladas de Cuartel, Ricardo, La Torreta, Soria, La Cala, del Camposanto, Alto de Rives, de Baldí y del Marrais.

El ganado siempre lo ha tenido en unos terrenos alquilados en la huerta cercana al mercadillo Pueblo. En los próximos meses se prevé levantar miles de viviendas del plan parcial Armanello, lo que le ha obligado a buscar un nuevo lugar. Su ganado duerme en una de las antiguas discotecas cercanas a Penélope, cerrada al público desde los setenta. La vieja sala Las Vegas, en la que hoy tan solo se oyen los cencerros de las cabras, también desaparecerá en los próximos meses, y obligará a Nicolás a un nuevo traslado. Otro plan parcial urbanizará la zona de las discotecas. En los pastos del Salt de l'Aigua, varios metros por encima del Manhattan, Nicolás logra con un silbido que las 40 cabras sigan tras él con su concierto de cencerros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de abril de 2008