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Los límites en la captura de atún rojo ponen en jaque a las almadrabas

La imposibilidad de rentabilizar la pesca aparca el proyecto de Sancti Petri

La quinta almadraba artesanal de la provincia de Cádiz ha quedado descartada. Esta vieja aspiración de retomar la tradición pesquera en Sancti Petri (Chiclana) se ha encontrado de frente con la progresiva devastación del atún rojo en el Mediterráneo y con la consecuente protección promovida desde la Unión Europea para tratar de salvar la especie, que ha conllevado la imposición, por primera vez, de límites en las capturas.

La empresa que iba a desarrollar la almadraba de Chiclana ha desistido en sus intenciones y advierte de que, al menos, una de las otras cuatro en funcionamiento está también en peligro.

El sector del atún en Cádiz genera 370 empleos directos

Los empresarios temen que las trabas de la UE obliguen a cerrar otra almadraba

El borrador presentado al sector por el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino establece el reparto de las 5.378 toneladas que Bruselas ha fijado para la pesquería del atún rojo del Mediterráneo en España. Las cuatro almadrabras de Cádiz, ubicadas en Tarifa, Zahara, Barbate y Conil, se quedan con el 26,35% del total, es decir, 1.417 toneladas, sólo por detrás de los seis barcos de cerco de L'Amtella de Mar (Tarragona) que asume un 28,4%. Los límites impuestos desde la autoridades europeas y el consiguiente reparto establecido por el Gobierno central no han gustado al sector almadrabero que considera "insuficiente e injusto" el máximo fijado. "Para conseguir superar el nivel de rentabilidad necesitaríamos 3.000 toneladas por almadraba", asegura Diego Crespo, el gerente de la organización de productores que se encarga de los cuatro conjuntos de redes de la provincia de Cádiz.

Los empresarios tienen previsto presentar alegaciones contra el borrador que todavía ha de ser refrendado, aunque no son muy optimistas de cara a que se produzcan cambios de consideración. De hecho, el borrador contempla menos toneladas para los años venideros. 1.360, en 2009; y 1.260, en 2010. Con estos datos, esta organización de productores descarta ya su quinta almadraba en Chiclana, un viejo proyecto en el que se habían invertido más de 2,2 millones de euros para calar las redes frente a la costa de Sancti Petri, una tradición que se había perdido en los años setenta. "Si no conseguimos rentabilidad con las cuatro que tenemos, no tiene sentido poner en marcha una nueva", se justifica Crespo.

El proyecto de la almadraba de Chiclana había sufrido multitud de dificultades aunque había logrado salvarlas bajo la gestión del anterior equipo de gobierno socialista en el Ayuntamiento, cuando se consiguió un acuerdo con el Ministerio de Defensa porque el conjunto de redes afectaba a una línea de tiro. La empresa Pesquería de Chiclana había obtenido del Ministerio de Pesca la autorización para la explotación almadrabera, había adquirido terrenos para instalar unas naves y tenía pendiente la autorización final de la Demarcación de Costas. De momento, la compañía desiste en el proyecto, aunque seguirá desarrollando las otras cuatro almadrabas gaditanas. La empresa Ricardo, Fuentes e Hijos, con sede en Murcia, se había interesado por hacerse cargo de esta explotación antes de que el ministerio se decidiera por Pesquería de Chiclana.

El sector almadrabero gaditano genera 370 empleos directos. La de Sancti Petri tenía previsto crear 80 puestos de trabajo. "Damos por perdido el dinero invertido pero no se puede hacer otra cosa. Aunque hubiera atunes, el límite que se ha impuesto lo hace inviable", señaló el gerente de la organización de productores. Advirtió además de que este año puede ser el último para otra de las cuatro actualmente en funcionamiento. "Habrá que analizar bien si tiene sentido mantenerlas pero estimamos que una está en peligro. Lo decidiremos en función de la que tenga menos suerte o menos aguante", explicó.

El sector almadrabero aguardará a que las cuotas máximas se hagan oficiales en los próximos días para decidir si se toma alguna medida legal. Decisión que llegará al mismo tiempo que se aguarda la primera gran levantá de la temporada.

El primero del año

El primer atún del año ya ha caído entre las redes de las almadrabas gaditanas. De momento ha sido el primero y el único. Ocurrió el pasado jueves en Tarifa. La campaña se da ya por iniciada aunque los días de gran pesca todavía no han llegado.

La previsión es que las levantás, el momento en el que los pescadores proceden a elevar las redes y capturar manualmente los atunes para trasladarlos al barco, comiencen a ser diarias a partir de la semana que viene tras la luna llena de mañana.

De momento, las inspecciones realizadas desde el mar han servido para comprobar que apenas hay atunes entre los túneles metálicos instalados frente a la costa gaditana. Las redes capturan ahora los especímenes que viajan desde el Atlántico hasta el Mediterráneo para desovar.

El año pasado, las cuatro almadrabas gaditanas atraparon 8.200 atunes, más que en el anterior, aunque con menor talla. El peso medio se ha ido reduciendo. Un ejemplo. De los 156 kilos de 2006 se pasó a los 140 de 2007, un símbolo de la preocupante evolución de la especie, lo que motivó la reacción del Consejo de Ministros de la UE para limitar las capturas y favorecer la regeneración de la especie.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de abril de 2008

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