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sábado, 1 de marzo de 2008
Entrevista:Juan Hidalgo | Entrevista

"En mi estilo se puede reconocer cierto perfume"

El artista canario, introductor del conceptualismo en España, expone en Jugando con bolas sus últimas obras

El koan es un problema aparentemente absurdo, ilógico o banal, cuya resolución mediante la liberación de los resortes del pensamiento racional ayuda a aumentar el nivel de conciencia de quien está entregado a la experiencia contemplativa. De larga tradición en el zen, el koan nutrió la poética de Juan Hidalgo desde que se pusiera a estudiar el budismo japonés en Milán, allá por la década de los sesenta, y sigue alimentándola aún, como acredita en Jugando con bolas, que muestra estos días en la sala San Antonio Abad del Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM), de Las Palmas de Gran Canaria.

Suspendidas del techo, custodiadas en vitrinas como reliquias infraleves, envueltas en condones o expuestas en pedestales carentes de solemnidad; navideñas, planetarias, de peluche o de billar, las bolas del octogenario artista se combinan mediante una economía poética de lo mínimo en forma de chistes obvios, gestos cómplices, historias privadas y permutaciones con resonancias oraculares para jugar, en última instancia, el papel de objetos restablecedores del silencio.

"Oriente y el sexo están presentes en mi obra unas veces de forma más explícita y otras menos"

Miembro fundador del legendario grupo Zaj -formado por él, Esther Ferrer y Walter Marchetti-, introductor del conceptualismo en España en los años sesenta, Juan Hidalgo vive desde 1997 retirado en la aldea de Ayacata, en las montañas de su isla natal de Gran Canaria, en una hermosa casa de color violeta en la que comparte sus trabajos y sus días con su marido, Carlos Astiárraga; sus 14 perros, un pájaro del Himalaya y el segundo almendro más grande del pueblo.

PREGUNTA. ¿Existe algo así como un estilo Juan Hidalgo?

RESPUESTA. Más que un estilo, puede haber eso que el zen llama un perfume. En mi trabajo se puede reconocer un perfume.

P. Oriente y el sexo son dos constantes en su trabajo. ¿Es esta exposición una invitación a jugar el juego de las bolas chinas?

R. No. Oriente y el sexo están presentes en mi obra unas veces de forma más explícita y otras menos. En esta ocasión sólo cuento con 13 piezas distribuidas en las dos plantas de la sala colocadas de forma muy eficaz para lo que representan. He pintado las paredes de gris plata y los techos de amarillo canario y esta escenografía forma también parte de la obra.

P. Hay en la exposición una extraña pieza cuadrada, Dieciséis ojos, compuesta por otras tantas bolas de billar. ¿Puede hablarnos sobre ella?

R. El cuadrado es una forma básica de la cultura china porque es un ideograma central. En ese cuadrado están los cuatro dragones que defienden al emperador. En esta pieza el emperador no existe porque el centro del cuadrado está vacío, pero hay cuatro colores: las bolas verdes, por el dragón verde, son la Primavera y el Este; las rojas son el Verano y el Sur; las blancas, el Otoño y el Occidente, y las negras, el Invierno y el Norte. Esos son los cuatro dragones. Falta el amarillo, que tendría que estar en el centro, pero es el color del emperador. El único ser que en China se podía vestir de amarillo de la cabeza a los pies era el emperador porque era el Sol. A la persona que se ponía algo amarillo sin permiso del emperador se le cortaba la cabeza.

P. Entonces, en esta pieza el emperador está desnudo.

R. No, el emperador es el techo que está pintado de amarillo.

P. ¿Qué busca en las montañas de Gran Canaria? ¿El silencio perdido?

R. Me gustan los volcanes. En Gran Canaria no hay ninguno activo pero sí lava que emite radiaciones que te envuelven. El pueblo de Ayacata, donde vivo, es un inmenso volcán en el centro de la isla que llega hasta el mar.

P. Azar en conserva, de Duchamp; azar casi ciego, de Stockhausen; azar guiado, de Pierre Boulez; azar por accidente, de John Cage, etcétera (así llama Hidalgo al koan). Hay muchos modos de relación con el azar en el arte contemporáneo, ¿cuál es el suyo?

R. El mío es (y recita): "Guiado casi ciego en conserva por accidente. / En conserva casi ciego guiado por accidente. / Por accidente guiado en conserva casi ciego. / Casi ciego en conserva por accidente guiado. / Y así como una bola todo rueda".

P. ¿Cuándo murió Zaj?

R. El 23 de enero de 1996, cuando se inauguró la exposición retrospectiva en el Museo Reina Sofía.

P. ¿El proyecto de disolución del arte en la vida ha sido un fracaso?

R. Hace mucho tiempo que se dice que el arte va a desaparecer, que el arte se muere. Pero eso es imposible. Creo que el arte va a mantener siempre su espacio.

P. Tomarse un vaso de leche o ponerse unos calcetines puede ser un acto artístico.

R. Lo que ocurre es que las acciones, las performances, se sacan de contexto. No es lo mismo que yo me tome por la mañana un vaso de leche, que lo haga en un escenario con público porque es un acto descontextualizado. No es lo mismo que me quite los calzoncillos para dormir, que me los quite en la calle o en un espectáculo. No es lo real.

P. Arthur Cravan dijo: "Un día habrá tantos artistas que será difícil encontrar un hombre por la calle". ¿Se está cumpliendo su profecía?

R. Je, je. Cuando pensamos en esta gigantesca China que se nos está acercando, por mucho que quieran ser todos artistas no va a poder ser.

P. Y Michel Leiris decía: "El museo, nada me recuerda más a una casa de putas". ¿Comparte su parecer?

R. Sí. Y también el de Duchamp que decía que el museo recoge cadáveres que se pudren y desaparecen.

P. ¿Cómo le gustaría ser recordado?

R. Como una persona normal y corriente.

Juan Hidalgo. Jugando con bolas. Centro Atlántico de Arte Moderno de Las Palmas de Gran Canaria, en su sala de San Antonio Abad. Hasta el 6 de abril

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