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La precampaña electoral

Zapatero dice que los 400 euros ayudarán al crecimiento y el PP le tacha de inmoral

PSOE y PP compiten con sus ofertas económicas ante el síndrome de crisis.- El PP garantiza 2.200.000 empleos después de que el PSOE prometiera 2.000.000

Las encuestas detectan una menor confianza de los ciudadanos en el futuro de la economía. Los problemas en EE UU, que ya arrastran a las Bolsas de todo el mundo, incluida la española, han generado un síndrome de crisis. Ante esta situación, los dos grandes partidos se han lanzado a una guerra de ofertas económicas -bajada de impuestos, promesas de empleo- para convencer a los ciudadanos de quién puede resolver mejor la situación.

Una "ayuda al crecimiento" para los socialistas, "una vergüenza" para la oposición. La propuesta estrella del PSOE en materia fiscal para la próxima legislatura, la devolución de 400 euros en la cuota del IRPF a los 13,5 millones de personas que tributan por ese impuesto, provocó ayer duras críticas entre el resto de formaciones. Mientras que el PP acusó al PSOE de "intentar comprar el voto con el dinero de todos los españoles", CiU -coalición con la que los socialistas podrían tener que entenderse si ganan las elecciones- calificó la medida de "vergonzosa", la consideró "una inmoralidad" y exigió al Gobierno "que baje ya" los impuestos sin esperar al 9-M. El presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, argumenta que su promesa estimulará la economía y beneficiará a las familias de rentas más bajas: las más afectadas por la subida de precios y de las hipotecas.

La economía sustituye al terrorismo y el debate territorial

La batalla se juega en quién resulta más creíble para afrontar una crisis

España será el primer país de Occidente que celebre unas elecciones generales cuando cunde la desconfianza sobre el futuro de las cifras macroeconómicas y también, en el pequeño bolsillo del ciudadano. El PSOE y el PP intentan transmitir confianza y seguridad, demostrar que sus respectivos equipos son los más preparados para afrontar lo que venga. Pero, a la hora de las promesas económicas, el debate ideológico entre los dos grandes partidos desaparece. Una rápida comparación de las propuestas en materia fiscal y de empleo demuestra lo cerca que están los dos modelos de gestión de la economía.

Hace poco más de dos meses, Mariano Rajoy prometió que si él gobierna, los que no llegan ni a mileuristas (las personas que ganan menos de 16.000 euros brutos al año) no pagarán IRPF. El PSOE se echó en tromba contra esa propuesta, pero ayer Zapatero señaló que con su oferta de devolver 400 euros de la cuota del IRPF a todos los cotizantes (asalariados y pensionistas) se logrará que los mileuristas no paguen nada. El coste de ambas medidas se sitúa en los 5.000 euros, una prueba más de lo similares que son.

En el asunto del empleo fue el PSOE quien se adelantó. Hace sólo 15 días, Zapatero prometió que en la próxima legislatura impulsará la creación de dos millones de empleos. El PP criticó el anuncio porque, explicó, no es el Gobierno quien crea empleo sino las empresas. Pero ayer, Mariano Rajoy clausuró su conferencia económica con la promesa de que pondrá las condiciones para crear 2,2 millones de empleos. Siendo Zapatero presidente se han generado 2,8 millones.

En el trasfondo de estas ofertas, que han logrado enfocar la campaña electoral hacia la economía y dejar en segundo plano cuestiones como la lucha antiterrorista o el debate territorial, está el síndrome de crisis que detectan las encuestas, a pesar de que los datos reales aún están muy lejos de constatarla, ya que el crecimiento se mantiene por encima del 3%, e incluso las peores previsiones para 2008 lo colocan por encima del 2,5%.

La gran propuesta fiscal del PSOE, adelantada por EL PAÍS, se ha presentado de forma más concreta que la del PP. Éste rechaza hacer cálculos del coste de su medida y el PSOE sí los ofrece. Además, los socialistas han anunciado de golpe una medida que afecta a todos, mientras los populares desgranaron sus ofertas poco a poco y sin datos claros. El PP dice que de media bajará el IRPF un 16% a todos lo cotizantes, pero no calcula el coste (fuentes de este partido lo sitúan en torno a 8.000 millones de euros).

La promesa estrella de Zapatero en materia fiscal es muy similar a la que hace 10 días anunció el presidente de EE UU, George Bush, para hacer frente a la crisis que, allí sí, avala la mayoría de los datos. Bush anunció que devolverá unos 600 euros a cada contribuyente (100.000 millones en total) a través de cheques, medida contra la que se pronunció la pasada semana el vicepresidente económico, Pedro Solbes.

El número uno de CiU al Congreso, Josep Antoni Duran, exigió ayer que la bajada de impuestos se haga ahora y no después de las elecciones generales. "No seas inmoral", lanzó Durán al presidente. "Esto que quieres hacer y dices que sólo harás si ganas es una inmoralidad ante la gente que necesita tener más dinero y ante la economía que necesita que no baje el consumo para que la desaceleración no sea más profunda", concluyó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de enero de 2008