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El tesoro oculto de Man

Dos funcionarias de Camariñas hallan cajas con documentos y obras del artista bajo el suelo de su museo

La nebulosa de Manfred Gnädinger, lejos de haberse esfumado, cada vez se condensa más. A medida que se van conociendo más detalles de su vida, su leyenda va cobrando tintes más románticos. Igual que un cuento de Andersen. De hecho, si esta suerte de fábula negra ya tenía madrastra mala, ahora cuenta con un tesoro.

Bajo una tabla, había fotos, dibujos, libretas, libros y cartas del alemán El hallazgo coincide con la celebración del I Encontro de Man de Camelle

Un día antes de que se inaugurase el I Encontro Man de Camelle, en la localidad donde vivió y murió, dos funcionarias del Ayuntamiento de Camariñas tropezaron con una tabla suelta en el suelo de la casa del fallecido artista alemán. Bajo ella descubrieron asombradas una pila de fotografías y negativos perfectamente clasificados y numerados: libretas, dibujos, libros de arte, de filosofía, del zodíaco, utensilios para pintar, cartas e incluso una caja llena de pequeñas esculturas de plástico.

Varias personas conocían la existencia de esa cámara secreta, donde, a decir del arquitecto Juan Creus, uno de los participantes en el encuentro, "Man guardaba sus cosas más preciadas". Pero, hasta ahora, a nadie se le había ocurrido revisar ese falso sótano en profundidad.

El I Encontro Man de Camelle, organizado por el Ayuntamiento de Camariñas y el profesor Antón Sobral, tuvo lugar en la Casa del Alemán, el centro cultural de Camelle que en un futuro próximo albergará la Fundación Man. El primero en intervenir fue el documentalista Bernardo Ceguera, cuya obra Man, o alemán de Camelle emitió Televisión de Galicia ayer por la tarde. Tras él subieron al estrado los más de veinte participantes de todos los ámbitos sociales y culturales, que, cada uno a su manera, rindieron homenaje al escultor libertario: Antón Sobral, Fernando Patricio Cortizo, Jorge Valenciano, Antón Lopo, Xan Fernández Carrera y Suso de Toro. Algunos de los participantes, como Ángel Castro, Jorge Mira o Xandra Tedín, leyeron textos de las personas que, por motivos profesionales, no pudieron asistir al acto, como el crítico Antón Castro o las poetas Ana Romaní y Yolanda Castaño.

La restauradora Purificación Rosales habló del proyecto que ya está en marcha para frenar el deterioro del Museo de Man, aunque algunos participantes abogaron por crear una suerte de comisión formada por distintos profesionales del ámbito artístico, a fin de estudiar la mejor manera de restaurarla. Antoni Torres Martorell, director del gabinete del presidente de las Islas Baleares, asistió como promotor de la iniciativa artística que recaudó parte de los fondos con los que se construyó la Casa del Alemán.

El alcalde de Camariñas, el socialista Manuel Valeriano Alonso, habló de los planes que el Ayuntamiento tiene ya sobre la mesa, entre los que destacó la constitución de la Fundación Man de Camelle, que en los próximos días será sometida a voto en el pleno de la corporación municipal.

Fuera, arreciaban los gritos. Vigilados por varios guardias civiles, los miembros de la Confraría de Mariñeiros de Camelle y varias decenas de vecinos protestaban ante lo que consideran un atropello del gobierno bipartito. Según los manifestantes, la Xunta pretende hacer aquí lo mismo que en Corrubedo: entregar 217.000 metros cuadrados de costa en el lugar de Xandriña a una única empresa y crear una inmensa piscifactoría que, de acuerdo con algunos de sus portavoces, no sólo no va a aumentar significativamente los puestos de trabajo, sino que amenaza con acabar con la propia actividad pesquera de la zona.

Pero lo que más indigna a la Confraría y los vecinos, afirman sus portavoces, es que la Xunta planificara este proyecto a sus espaldas, sin establecer el más mínimo diálogo con los principales afectados: los pescadores y sus familias. Con todo, los manifestantes expresaron desde el principio su total apoyo al homenaje a Man. Al contrario, dieron a entender que, si estaban allí en ese momento, era impulsados por el mismo espíritu ecologista que animó la vida del artista alemán.

Por la tarde, esa misma gente de la parroquia abarrotó, aun más que por la mañana, la sala de la Casa del Alemán, para asistir a la proyección del cortometraje Man, realizado por Juan Carlos Abraldes y Luís Faraón. Carlos Santiago contó la historia del colectivo Burla negra, uno de los principales impulsores de la obra de Manfred Gnädinger durante la crisis del Prestige. Rosa Bugallo leyó el comunicado de Fran Pérez y el grupo Narf, Uxía Senlle y Roberto Sobrado clausuraron con música una jornada que, hace apenas unos meses, parecía del todo imposible.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de noviembre de 2007