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sábado, 18 de agosto de 2007
Reportaje:

En busca del hombre del maletín

La Interpol persigue a un venezolano que en un viaje oficial iba a introducir en Argentina 577.000 euros sin declarar

Guido Alejandro Antonini Wilson, alias El Gordo. Para la inmensa mayoría de los venezolanos ese nombre no significaba nada hasta que el pasado 7 de agosto la prensa argentina reveló que a este empresario de 46 años nacido en La Victoria, estado venezolano de Aragua, le fue incautado un maletín en el aeropuerto bonaerense Jorge Newberry con 790.000 dólares (unos 577.000 euros). Antonini Wilson pretendía ingresar el dinero en el país sureño sin declarar.

La jueza argentina Marta Novatti ha emitido una orden de busca y captura a la Interpol para que Antonini comparezca por supuesto delito de contrabando.

El Gordo, como ha tildado el canal argentino Todo Noticias a Antonini, llegó a Buenos Aires, procedente de Caracas, en la madrugada del 4 de agosto. El avión en el que viajó fue fletado por la empresa estatal petrolera argentina Enarsa para transportar a varios funcionarios de esa compañía y de la venezolana, Petróleos de Venezuela (Pdvsa), los cuales se disponían a finiquitar una serie de acuerdos que horas después firmarían los presidentes Néstor Kirchner y Hugo Chávez, durante la visita que hizo este último.

Antonini posee un Ferrari y un Porsche y le gusta participar en carreras de coches

El suceso le ha costado ya el cargo a un alto funcionario argentino y a otro de Venezuela

El escándalo estalló justo cuando Chávez estaba en Argentina. Las primeras informaciones apuntaron a que Antonini formaba parte de la comitiva del mandatario venezolano, lo cual fue corregido después y le sirvió a Chávez para desestimar el hecho, afirmando que "era parte de la campaña del imperio para impedir la integración latinoamericana y lograr aislar a Venezuela".

Nada más divulgarse la información del incidente en Argentina se inició una investigación. Sin embargo, sin que nadie haya logrado explicar por qué, ninguna autoridad impidió al empresario, a quien se le vincula con la industria petrolera venezolana, salir de Argentina rumbo a Montevideo (Uruguay). La jueza del caso, Marta Novatti, ha asegurado a los medios argentinos que las autoridades aduaneras no le informaron sobre la supuesta comisión de un delito de contrabando de dinero y que se limitaron a decirle que el venezolano incurrió en una falta administrativa.

Antonini Wilson vive en Miami, en el lujoso Ocean Club de Key Biscayne. En el apartamento 301 del número 727 de Crandon Boulevard, su esposa echó con cajas destempladas a los periodistas cuando fueron a preguntar por su marido. Después, en medio de la noche, desapareció junto a perros y coches de lujo.

Jacqueline Regnault es una vendedora de inmuebles y residía con su marido y dos hijas en un bloque de sólo seis plantas, pues la zona no permite construir más alto. Es la única propiedad a nombre de ambos.

Antonini, según otro venezolano que le conoce, "tiene una vida empresarial e inmobiliaria muy activa". Y añade: "Es el típico personaje que ha surgido a la sombra de Chávez y que ha conseguido sobrevivir haciendo negocios suculentos a su costa. Relacionados con la energía, los alimentos... o las armas. Ha vendido hasta máscaras antigas a la policía de Caracas. A él, en realidad, no le interesa ni Chávez ni Bush, ni quien sea. Sólo los dólares y vivir lo mejor posible. Y en Miami puede hacerlo".

Hay cinco empresas en Miami registradas a nombre de Antonini Wilson, quien posee también la nacionalidad estadounidense, por parte de su madre, María Luisa, profesora en La Victoria. El hombre del maletín empezó en Miami hace unos 15 años vendiendo repuestos para tractores y ahora rebosa de negocios boyantes. A través de la empresa Venuz Supply, registrada en 1994 a su nombre y al de su mujer, vendió suministros a la industria petrolera de su país.

Antonini posee, entre otros, un Ferrari 360 Spider F-1 y un Porsche Carrera GT del que sólo se fabricaron 1.270 unidades. También le gustan las carreras e incluso ha disputado varias para millonarios. Recientemente participó en una que la empresa petroquímica Venoco organizó en Rumania.

Aunque el empresario se comprometió a colaborar con la justicia argentina cuando le confiscaron el maletín y prometió que se trasladaría a Buenos Aires para "aclararlo todo", 13 días después del incidente aún no ha comparecido. Por eso, la jueza Novatti ha solicitado su búsqueda a Interpol.

El fiscal general de Venezuela, Isaías Rodríguez, en un principio se negó a iniciar una investigación sobre el llamado caso del maletín, alegando que "el hecho ocurrió en Argentina y debe ser investigado allá". Restó importancia al hecho de que a un ciudadano venezolano se le incautara semejante suma de dinero, a pesar de que en Venezuela existe un control de cambios desde hace tres años y se encuentra vigente una ley que impide a los venezolanos disponer de más de 20.000 dólares en efectivo.

"No podemos abrir una investigación por especulaciones periodísticas y sólo para complacer a la oposición", fueron las excusas que dio el fiscal, a pesar de que la legislación venezolana lo faculta para iniciar cualquier procedimiento de oficio. Horas después, Rodríguez cambió de parecer y encomendó a dos fiscales, Nelson Mejías y Fernando Hércules, la tarea de determinar si Antonini salió efectivamente del país con los dólares y cómo los obtuvo.

Sobre Antonini es poco lo que se sabía en Venezuela. El responsable de la administración tributaria, José Vielma Mora, días atrás dijo que es un empresario que está muy vinculado a Pdvsa, pero desde esa empresa se matizó esa información: "Muchos empresarios han tenido o tienen vínculos con nosotros". También se le vincula con el gobernador del estado central de Cojedes, el chavista Jhonny Yáñez. El gobernante afirmó el jueves: "Antonini es un empresario, él tiene sus actividades, pero yo no tengo conocimiento de ellas".

La prensa argentina publicó hace poco una fotografía donde se ve a Antonini y a Yáñez juntos en la entrada de un hotel en Uruguay. El incidente le ha costado, hasta el momento, el puesto a dos funcionarios. Uno es el argentino Claudio Uberti, titular del Órgano de Control de Concesiones Viales de Argentina y considerado el vínculo entre los Gobiernos de Kirchner y Chávez A él se le acusa de tratar de impedir que la maleta de Antonini fuera revisada en el aeropuerto. El otro es el venezolano Daniel Uzcátegui Matheus, gerente general de Pdvsa América. Fue su hijo, Daniel Uzcátegui Speech, quien permitió a Antonini subir al avión.

Guido Alejandro Antonini Wilson. / EFE

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