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Reportaje:Signos

Juan Rejano, poeta entre dos tierras

Las diputaciones de Córdoba y Málaga editan la poesía completa del autor de Puente Genil

Las Diputaciones de Córdoba y Málaga han editado la poesía completa de Juan Rejano, un autor de la localidad cordobesa de Puente Genil que vivió la amargura del exilio mexicano. Entrevista a Luis Melgarejo, que acaba de ganar el Premio Zaidín Javier Egea de Poesía. Luis del Val ha publicado la novela Volveremos a Venecia en Algaida.

Hace casi 30 años, el poeta y periodista cordobés Juan Rejano (Puente Genil, 1903) se disponía a guardar sus vivencias de 37 años de exilio en la maleta para regresar a España cuando le sorprendió la muerte. Era el 4 de julio de 1976 y Rejano había decidido poner fin a su prolongada estancia mexicana para volver a su añorada Andalucía, a su Córdoba natal. Por aquel entonces, en España pocos eran los que conocían lo fecunda que, literariamente, había sido la vida de este poeta y periodista en la lejanía. Sólo en 1977, un año después de su muerte, aparecen en España dos selecciones o antologías que dan a conocer su obra al gran público.

Entonces, en los días posteriores a su muerte, también Francisco Ayala le hizo justicia con una destacable necrológica que apareció en el extinto diario Informaciones. Rejano, como muchos otros autores de la diáspora española, pagó el peaje de ser casi un desconocido en su tierra, pese a lo extensa de su producción poética, 40 años de poesía que él mismo se encargó de compilar en Alas de Tierra, Poesía (1943-1973).

Como acto de desagravio, la Diputación de Málaga y la de Córdoba han editado por primera vez la poesía completa de Rejano, en la que figuran obras esenciales del poeta como Memorias en llamas (1942); Fidelidad del sueño (1940-1941); El Genil y los olivos (1944); Fulgor violento (1947); Cantar del vencido (1954); Libro de homenajes (1961) o La tarde (1975), entre muchas otras.

Esta iniciativa supone, en palabras de José Alberto Gómez, presidente de la Fundación Juan Rejano de Puente Genil, continuar con el proceso de recuperación de la figura de Rejano, que comenzó en 2000 con el Congreso Internacional Juan Rejano y el exilio de 1936 en México que organizó la Diputación de Córdoba.

Y es que, este cordobés se hizo poeta en el exilio. Antes, Rejano apenas si había publicado algún que otro escrito en revistas literarias de la época, como Ideales, Bética o la Revista Popular. Tras la guerra de Marruecos, en 1927, Rejano se establece en Málaga, ciudad a la que ya llega como convencido militante comunista en lo político y como un seguidor del Modernismo en lo artístico.

Prados y Altolaguirre

En Málaga trabaja como bibliotecario de la Sociedad Económica de Amigos del País, años en los que se casa y tiene a sus hijas. Allí entabló amistad con Emilio Prados, Manuel Atolaguirre y José María Hinojosa, relación que encauza su vocación literaria. Con Prados y Atolaguirre colabora en la revista Litoral, publicación que tan enorme influencia ejerció en las corrientes literarias y artísticas de los años veinte y treinta del pasado siglo.

Durante los primeros años de la República ejerció como periodista en Madrid, oficio que compaginó con la poesía durante toda su vida y que le llevó a ser uno de los principales precursores del periodismo cultural en México. Durante la Guerra Civil, Rejano se reparte entre Málaga, donde es nombrado subdirector de El Popular, y Valencia, donde colabora en tareas de propaganda del bando republicano. Su comprometida militancia con la República le lleva tras la contienda a los campos de concentración franceses y de ahí a México, a donde llegó en 1939 a bordo del Sinaia.

Es entonces cuando Rejano se vuelca de lleno en la poesía. Memoria en llamas, que fue prologado por Pablo Neruda, es el comienzo de la provechosa carrera poética de Rejano, trayectoria que alternó con el periodismo literario y la crítica.

Parte de su producción fue de signo propagandístico -Oda española a Dolores Ibárruri, En la muerte de Stalin o Canto a la Unión Soviética-, pero fue mínima, ya que en sus 37 años de exilio, Rejano publicó más de 25 libros de poemas, siendo Fidelidad del sueño el que definiría su personalidad poética.

En su faceta periodística mostró su enorme talento en las páginas de El Nacional, de México, en cuyo suplemento cultural, que dirigió durante 10 años hasta 1957, publicó su larga serie Cuadernillos de señales, una columna de opinión sobre los más variados asuntos. Rejano convirtió este suplemento cultural en todo un referente en el continente americano.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de marzo de 2005