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Juanele lleva doce días de baja sin que nadie sepa qué le ocurre

"No sé qué me pasa, pero es evidente que algo tengo porque no me encuentro bien", asegura Juan Castaño, Juanele (Gijón, 1971). A través del teléfono se intuye que de su habitual alegría poco queda, por no decir nada. "Sí, claro, me preocupa y estoy bajo de moral. Me están haciendo pruebas y espero que en dos semanas los médicos me digan que tengo", aseguró ayer el extremo asturiano, futbolista importante en su día con el Sporting, internacional con el Tenerife -fue convocado incluso para el Mundial 1994- y que antes de recalar esta temporada en el Terrassa de Juan Manuel Lillo se alineó en el Zaragoza. El técnico admite que se siente "preocupado por la persona, que no está bien y no es feliz". "Su caso", agrega Lillo, "supera el problema deportivo y aunque tengo a nueve titulares lesionados, lo que menos me importa es no poder contar con él".

Hasta poco antes de Navidad, Juanele era titular y un jugador casi imprescindible en el equipo de Lillo, responsable de su llegada al equipo vallesano. "Estaba jugando muy bien y aportando muchísimo", asegura el técnico. "De golpe y porrazo, casi por sorpresa y no sabría precisar el día, llegó al entrenamiento y nos dijo que no estaba fino". Justo entonces empezaron los análisis. Al parecer, dado el hermétismo con el que se lleva el caso, una tras otra las pruebas fueron descartando enfermedades. Primero, un proceso gripal; después, una afección vírica; y más tarde, un problema hepático y también una anémia. El caso es que nadie sabe qué le pasa a Juanele.

El doctor del club prefiere no hacer declaraciones y se ampara en el parte hecho público ayer, en el que se habla de "baja médica" -el jugador lleva doce días sin actividad- a la espera del resultado de las últimas pruebas que se le han practicado. El comunicado habla de la necesidad de esperar tres semanas "para poder objetivizar mejor la dolencia". Mientras, crece la sensación de que el orígen del "decaimiento físico" que impide al jugador entrenarse desde hace doce días sea de índole psicosomática. "No sabemos nada, pero no viene a entrenarse y nos preocupa a todos", reconoció ayer Quique Martín, compañero de equipo de Juanele, que vive en Terrassa con Verónica, su esposa, y su hija.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de febrero de 2005