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sábado, 27 de marzo de 2004
Crónica:CRÓNICA DEL 11-M / 6

"A la sede del PP. Pásalo"

Gobierno y PSOE dirimen el sábado una sorda partida a cuenta de la información policial

Es una jornada de reflexión vertiginosa. El Gobierno insiste en la autoría de ETA, a pesar de que ya hace 24 horas que el Cuerpo Nacional de Policía sólo baraja la hipótesis de Al Qaeda. A las cuatro de la tarde se producen las primeras detenciones. Media hora después, lo saben todos los medios. Aunque ninguno lo difunde hasta las 19.50, el rumor atraviesa el país a lomos de los mensajes de móviles. Las sedes del PP son rodeadas por personas que piden "la verdad antes de votar"

A las 22.30 del viernes no empieza la película que tenía que empezar. Los espectadores de Telemadrid esperan ver a Liza Minnelli. Cuando la película termine y se haya desenredado la trama de un grupo de universitarios que se reúne 25 años después, con la llama aún viva de los amores mal cicatrizados, será ya jornada de reflexión. Pero la película no llega a verse. El director de Telemadrid, Manuel Soriano, decide la sustitución de Vidas paralelas por Asesinato en febrero, que narra la muerte del parlamentario socialista vasco Fernando Buesa y de su escolta, Jorge Díaz, asesinados el año 2000 por la banda terrrorista ETA.

La policía ya ha descartado la participación de ETA en la matanza de Madrid. [A las seis de la tarde del jueves, los investigadores mostraron al único testigo tres fotografías de árabes, sólo de árabes, para ver si reconocía a los autores del atentado. Y a las diez de la mañana del viernes, la policía pidió a la Guardia Civil que sólo le mandase expertos en la lucha contra el terrorismo islá-mico]. Pero la programación de Telemadrid, así como la de Televisión Española, siguen sujetas a la hipótesis de ETA.

Yolanda despierta en la UCI. No se atreven a decirle que su marido y su hija han muerto

Zaplana vuelve a citar a ETA y habla de 30 años de terrorismo y 800 muertos

Zapatero llama a Acebes. No está disponible. Responderá una hora después

Rajoy llega a la sede del PP. Tranquiliza a su gente. Algunos quieren salir a la calle

En el tanatorio de La Almudena, los forenses trabajan para identificar 37 cuerpos

Yolanda Rzaca, de 28 años, se encuentra ingresada en el hospital Clínico de San Carlos. La han operado de una mano y del intestino. La joven polaca se despierta preguntando por su hija y por el marido. Le dicen que se encuentran bien. Sin embargo, su niña Patricia, de siete meses, acaba de morir en el hospital del Niño Jesús tras más de 36 horas ingresada. El cadáver de su marido, Wieslaw Rzaca, de 34, ha sido identificado en el pabellón seis de Ifema. Nadie se atreve a darle ninguna de las dos noticias.

Eduardo Zaplana comparece en la Moncloa a las 13.30 del sábado. Viste traje oscuro y corbata negra. Su intervención no se limita a una declaración, es toda una conferencia de prensa en medio de una jornada de reflexión. Zaplana expresa el "agradecimiento emocionado" por los 11.642.000 ciudadanos que el viernes salieron a la calle para manifestarse contra el terrorismo. Se abre el turno de preguntas y todas se dirigen hacia el mismo punto. ¿Mantiene el Gobierno la autoría de ETA?

-Algunos parece que quieren descartar que pueda ser la banda criminal y asesina ETA, cuando todo apunta, salvo que se demuestre lo contrario y hay líneas de investigación en marcha de las que se ha dado cuenta, que desde luego no nos debería causar ninguna sorpresa que fueran los criminales y asesinos de la banda terrorista ETA.

Zaplana sí cita a ETA. Habla de 30 años de terrorismo y de 800 muertos. Añade que el Gobierno está informando a la opinión pública con "total y absoluta" transparencia.

En Pamplona, el panadero Ángel Berroeta, de 61 años y simpatizante de Batasuna, discute con la esposa de un policía. La mujer pretende colocar en el establecimiento un cartel con las inscripción "No al terrorismo, ETA no". La negativa del propietario degenera en una discusión sobre la autoría del atentado en Madrid. Minutos después, la mujer baja con su marido. El policía mata al panadero disparándole cuatro tiros. Luego llama a sus compañeros y se entrega.

En la sede del PSOE siguen por televisión la aparición pública de Zaplana. Alfredo Pérez Rubalcaba consulta con Zapatero si deben responderle o no. El líder socialista no es muy partidario de quebrar la jornada de reflexión, pero al final accede a que Rubalcaba lea un mensaje escueto a las dos de la tarde. Lo hace con aire institucional:

-Los ciudadanos reclamaban ayer información sobre la barbarie cometida en Madrid. Reclamaban información, pedían seguridad, necesitaban confianza y se las tenemos que dar.

Una hora después, Ángel Acebes comparece en el Ministerio del Interior. Rechaza que haya indicios de un terrorista suicida entre las víctimas del atentado. Reconoce que no hay pistas nuevas que conduzcan a Al Qaeda. Y añade:

-Ningún responsable policial me ha dicho que exista ninguna preferencia en la investigación por Al Qaeda. La prioridad es la banda que lleva 30 años y 900 muertos en España.

En esos momentos, la policía está desplegada en diversos puntos de Madrid. Llevan más de 24 horas detrás de varias pistas que proceden del teléfono móvil encontrado dentro de una bolsa de deportes y conectado a 10,2 kilos de explosivo Goma 2-ECO. Las pistas les llevan a Alcorcón y al barrio de Lavapiés. Buscan a cinco ciudadanos marroquíes, dos indios y dos españoles de origen indio. Oficialmente, esos sospechosos son detenidos a las cuatro de la tarde.

En el hospital Clínico de San Carlos, la polaca Yolanda Razca está cada vez más ilusionada. Va recuperándose de las heridas causadas por la explosión y no ve la hora de abrazar a su hija de siete meses y al marido. El padre Mariam, de Polonia, que cuida de su compatriota Yolanda, no se atreve a decirle la verdad.

Media hora después de que los sospechosos sean detenidos en Alcorcón y Lavapiés, los medios de comunicación se enteran de la noticia. Pese a su importancia -supone la confirmación definitiva de que no ha sido ETA-, nadie se atreve a difundirla. Falta la confirmación oficial. No obstante, el rumor recorre el país a un ritmo vertiginoso. Las ganas de saber inundan el correo electrónico y, sobre todo, los teléfonos móviles. Hay mensajes de texto, los llamados SMS, que van de una punta a otra del país con idéntico mensaje. Lo hacen en castellano, en gallego, en catalán:

-Hoy 13-M a las 18.00. Sede del PP, calle Génova 13. Sin partidos. Silencio por la verdad. Pásalo.

-Queremos a verdade antes d votar. Mani sede pp 20h. Pasao.

-¿Le llaman jornada de reflexión y Urdaci trabajando? Pásalo.

-A las 19.00 es convoca a tothom amb cassoles, a les fonts de Canaletes. Passa'l.

A las cinco de la tarde y cuatro minutos, la agencia Efe envía un teletipo a sus abonados, que son 400 diarios en España y América, 100 revistas, todas las cadenas de radio, 86 canales de televisión y 1.200 portales de Internet, con un título muy curioso a esa hora de la tarde:

-Las pistas apuntan a ETA y descartan a Al Qaeda.

El despacho, de 1.043 palabras, bastante más extenso de lo habitual en la agencia, está firmado por mp (Miguel Platón, director de Información de Efe). Junto a esa firma, y donde normalmente figuran las iniciales que identifican al editor, sólo se ve:

-/.../

Nadie en la agencia ha querido suscribir lo que Platón sostiene: "Los elementos de la investigación efectuada hasta ahora por los servicios policiales y de inteligencia españoles respaldan la autoría de la banda terrorista ETA".

La calle Génova empieza a poblarse de gente. Gente que no se conoce.

La tarde avanza. Los familiares de las víctimas velan a sus muertos en los tanatorios. Se celebran funerales en algunas localidades del corredor del Henares, en Alcalá de Henares, en Coslada.

A las seis de la tarde, los forenses José Luis Prieto y Luis Segovia salen de un pabellón situado a la entrada del cementerio de la Almudena. Es el último recodo del horror. Aquí quedan 37 muertos sin nombre.

-No queremos que esto se convierta en un nuevo Yakolev.

Los doctores están obsesionados con eso. Con que los familiares de las víctimas no tengan la doble pena de perder a un ser querido y de no saber además dónde han ido a parar sus restos:

-Es necesario que sepan dónde y en qué estado han quedado los restos. Por terrible que parezca...

Parece haberse instalado un silencio oficial. No hay noticias desde el Gobierno. Sólo se mueve la calle.

Pero el día dista mucho de parecerse a una jornada de reflexión.

Rajoy sigue en su casa, descansando, aparentemente ajeno a cuanto está sucediendo.

Zapatero, no. Está reunido con José Blanco, Jesús Caldera y Alfredo Pérez Rubalcaba en la planta cuarta de Ferraz. Aquí no hay silencio. La espera se hace tensa. Los teléfonos no paran de sonar. No entienden ese silencio, esas detenciones -de las que hace rato que tienen noticias- que no salen a la luz pública.

A media tarde, Zapatero llama a Acebes. No está accesible en ese momento. Tarda una hora en responderle.

A la centralita del 091 llega una llamada desde Telemadrid. Son las 19.40 del sábado. Una llamada anónima comunica que se ha depositado una cinta de vídeo en una papelera, cerca de la mezquita de la M-30.

El silencio está a punto de romperse. La noche cae con fuerza sobre la jornada de reflexión.

La policía llega a la papelera, acordona la zona. No es una trampa. Es un vídeo con la reivindicación de Al Qaeda.

A las 19.50, la SER informa de que hay cinco detenidos.

A esa hora, una periodista que pasa con su moto ante la sede del PP de Sevilla, en la calle de San Fernando, frente al hotel Alfonso XIII, observa a un padre y a su hijo adolescente que gritan solos:

-¡Queremos la verdad!, ¡queremos la verdad!

Tres chavales que cruzan por allí se unen a ellos con el mismo grito. La policía les pide los carnés de identidad y les advierte que es jornada de reflexión y no pueden manifestarse.

A las ocho de la tarde, comparece Ángel Acebes en la sede del Ministerio del Interior, Paseo de la Castellana, número 5. Ya ha hablado con Rubalcaba. Una conversación muy tensa. Sabe que la noticia se ha filtrado. Informa a la opinión pública de que se han producido siete detenciones en el curso de la investigación. Acebes concluye su comparecencia con una frase.

-Creo que no debemos descartar nada.

En esos momentos ya hay unas 1.000 personas frente a la sede del PP en Sevilla y unas 5.000 frente a la de Madrid, coreando:

-¡Ya he reflexionado y no te voy a votar!

-¡Queremos la verdad!, ¡queremos la verdad antes de votar!

La peculiar jerga de los mensajes no deja de fluir en los móviles:

-Conéctate a bloomberg.com y new york times todo el mundo escandalizado x la manipulación y mentiras del PP. Pásalo.

-¿Se va a ir Aznar de rositas?

Mariano Rajoy acaba de llegar a la sede del PP. Desde el coche, un Audi A8 blindado, observa al gentío que grita. Tiene que acceder por el garaje de la calle Zurbano. Se encuentra con que algunos de sus colaboradores quieren salir a la calle y replicar a los manifestantes. El candidato del PP los tranquiliza. Decide que lo más práctico será comparecer en televisión para denunciar lo que está sucediendo.

Y aparece en pantalla a las nueve de la noche, hora de comienzo de la mayoría de los informativos. A su lado, Rodrigo Rato, número dos del PP por Madrid. Lee lo escrito en unos folios. De fondo, el anagrama de su partido. Rajoy afirma que se está produciendo una manifestación "ilegal e ilegítima" que rodea toda la sede del partido.

-Se trata de unos hechos gravemente antidemocráticos que no se habían producido nunca en la historia de nuestra democracia.

La intervención de Rajoy provoca indignación en la sede de Ferraz. Los socialistas llevan toda la tarde recibiendo llamadas. Pasqual Maragall. Felipe González, José Bono, Manuel Chaves... Están indignados. Opinan que hay que contrarrestar las declaraciones de Rajoy. Zapatero, muy reacio durante todo el día, va cediendo. Al final acepta que sea Rubalcaba quien salga a la arena.

La respuesta a Rajoy se produce media hora después. Rubalcaba vuelve a la escena. Está enfadado, pero intenta medir las palabras. Sabe que está en medio de una partida. Y que hay mucho en juego.

-Los ciudadanos españoles merecen un Gobierno que no les mienta, que les diga siempre la verdad. El partido socialista conoce las líneas de trabajo de las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado. A pesar de ello, por sentido de Estado, por respeto a la memoria de las víctimas, hemos estado callados.

De distintos barrios de Barcelona salen grupos de manifestantes para encontrarse en la plaza de Sant Jaume primero y en la sede del PP, en la calle Urgell, después. A las diez de la noche hay 5.000 personas reunidas ante el cuartel general de los populares en Cataluña. A las doce suman 7.000.

Las palabras de Rubalcaba indignan al Gobierno. A las 23.30, comparece Zaplana en televisión. No lo hace desde su despacho, sino desde la agencia de noticias Efe, en la calle de Espronceda. Se monta un escenario imitando la sala de conferencias de Moncloa, con su atril y su bandera:

-Lamento tener que comparecer, pero lo hago obligado ante las graves acusaciones formuladas por un portavoz que en comparecencia publica ha acusado al Gobierno de mentir a la opinión pública... Eso es falso y el PSOE lo sabe.

El PP denuncia ante la Junta Electoral Central, integrada por ocho magistrados del Supremo y cinco catedráticos, la celebración de concentraciones antes sus sedes. Denuncia también la comparecencia de Alfredo Pérez Rubalcaba ante la opinión pública y a CNN + por emitir esta comparecencia y también la concentración ante Génova.

A las 23.29 del sábado, TVE emite de forma sorpresiva la misma película sobre el asesinato del parlamentario socialista Fernando Buesa y de su escolta Jorge Díaz a manos de ETA, Asesinato en febrero.

A la 00.40, Acebes anuncia que el vídeo encontrado en la papelera contiene una reivindicación de Al Qaeda.

Después de más de tres horas de reunión, a las dos de la madrugada, la Junta Electoral Central dictamina que las concentraciones frente a las sedes del PP podrían vulnerar la ley electoral. Sin embargo, la Junta considera que ni Rubalcaba en su comparecencia ni CNN + al retransmitirla han infringido la ley.

A las cuatro de la madrugada, la gente sigue gritando en la calle: "¡Antes de votar, queremos la verdad!".

Concentración ante la sede del PP en Madrid el sábado 13 de marzo a las seis de la tarde. / GORKA LEJARCEGI

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