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Segundo incendio en cinco días en una refinería portuaria de Valencia

La refinería de aceite Moyresa volvió a asustar ayer a mediodía a los vecinos del barrio de Natzaret de Valencia. Desde sus balcones presenciaron una escena similar a la del miércoles pasado: los depósitos de la empresa aceitera ubicada dentro del puerto despedían una columna de humo y un camión de bomberos hacía sonar sus sirenas. Pero esta vez el incendio pudo ser sofocado en menos de cinco minutos y no alcanzó las aparatosas dimensiones del pasado siniestro. Un responsable de la empresa, Vicente Camps, explicó que las llamas se produjeron cuando un operario desmantelaba con un soplete la estructura metálica de la refinería dañada en el incendio del miércoles. Una chispa cayó sobre uno de los depósitos de fibra de vidrio que se utilizan para almacenar grasa vegetal, pero la rápida intervención de los equipos de extinción de la empresa permitió sofocar el fuego en cinco minutos, antes de que llegaran los bomberos. "El fuego sólo calcinó un metro cuadrado del depósito", dijo Camps. Moyresa advierte que es muy posible que estos "conatos de incendio" se repitan en los próximos 10 días, el tiempo que tardarán en desmantelar todos los depositos y estructuras que ardieron el miércoles. "Es imprescindible usar sopletes para cortar el metal y hay restos de grasa en los depósitos que pueden iniciar otro conato, pero no hay ningún riesgo", precisó. También aclaró que los depósitos de hexano, el material más peligroso de la aceitera, están a "300 metros de la refinería". Los bomberos supervisarán el desmantelamiento de los depósitos calcinados. Pero el presidente de la Asociación de Vecinos de Natzaret, Julio Moltó, denuncia que es una empresa peligrosa que, según la ley, debe estar a 2.000 metros de una zona habitada y está a 50 centímetros de algunas casas. "Los accidentes de dos aceiteras de Toledo y Jaen han causado muertes y evacuación de municipios", advirtió. Desde EU, Dolors Chelós reclamó el desmantelamiento inmediato de la aceitera y criticó la pasividad de la alcaldesa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de agosto de 1998