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EL MAYOR GOLPE CONTRA EL NARCOTRÁFICO

El juez Garzón encarcela a los grandes jefes del narcotráfico

Los vecinos de Villagarcía (Pontevedra) se despertaron ayer con el ruido de helicópteros policiales y se acostaron con el estruendo de los cohetes de ferias. Los primeros sonidos les avisaron de que algo se preparaba. Los fuegos artificiales constituyeron su respuesta al éxito de la operación: 16 presuntos traficantes de drogas detenidos en Galicia, entre ellos el conocido Laureano Oubiña; dos supuestos cómplices sorprendidos en Madrid, los empresarios Carlos Goyanes y Celso Barreiros Rodríguez. El despliegue tuvo una contraseña, Operación Rodríguez. Era la clave, igual que la persona que le dio nombre: un narcotraficante arrepentido puso en marcha el ruido de los helicópteros.La gran operación policial antidroga desarrollada ayer en Galicia y en Madrid, con 18 detenidos en total, se cerró con éxito, al quedar detenidos los mas importantes sospechosos de narcotráfico en España y blanqueo del dinero procedente de la droga. No obstante, aún quedaban anoche algunas incógnitas. En primer lugar, la suerte futura de varios implicados que hasta ahora no han sido localizados.Efectivamente, los 350 agentes que participaron en la operación ayer, como consecuencia de las órdenes de detención dictadas por el juez Baltasar Garzón, de la Audiencia Nacional, lograron capturar a 18 personas en Galicia y en la capital de España. Y entre ellos figuran los supuestos principales jefes del contrabando y el narcotráfico. Pero la querella presentada por el fiscal especial antidroga, José Aparicio Calvo-Rubio, incluye a algunos españoles que ayer no fueron localizados , y también a varios de los mayores traficantes de cocaína del mundo, así como un comerciante suizo de tabacos. La querella del fiscal recoge los cargos de tráfico de hachís y cocaína, blanqueo de dinero y tráfico de armas, según los casos.

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En pijama,

El juez subió el lunes con su documentación sobre el caso a un avión oficial Mystère y emprendió el viaje a Galicia. Allí le esperaba el teniente de la fiscalía antidroga, Javier Zaragoza, para supervisar la actuación policial. Eran las siete de la madrugada del martes cuando los helicópteros comenzaron a sobrevolar la zona de la ría de Arosa, por donde los narcotraficantes introducen la mayor cantidad de veneno en polvo que luego se reparte por España.

Los 350 agentes -250 de Galicia y un centenar llegados de Madrid- tomaron una población de 31.800 habitantes. Allí acordonaron las mansiones de los acusados más importantes. Pocos minutos después de que en muchos dormitorios arosanos comenzase a cobrar fuerza la idea de que aquello no era una simple redada ni una descarga más de tabaco, la policía controlaba ya todos los movimientos en las carreteras de la zona. Hora y media después, todo había terminado.

La mayoría de los sospechosos recibió en pijama a los policías. Laureano Oubiña, por ejemplo, revivió en el pazo de Baión, en Vilanova, -cuya puerta hubo de ser forzada- las mismas sensaciones de hace un año, cuando fue detenido en otra espectacular redada. Y Manuel Carballo, el histórico contrabandista, comprobó personalmente que su hijo y vecino, Danielito Carballo, hizo un mal negocio el día en que se dejó seducir por el dinero de la droga, porque ahora parece que le vienen mal dadas. A Manuel Charlin, hijo del jefe de otra de las principales bandas arosanas, lo capturaron en la oficina de su fábrica de conservas, entre el estupor de algunos vecinos que vieron cómo una nube de policías se lo llevaba esposado.

Entre los jefes del contrabando gallego detenidos ayer destacan también Marcial Dorado Búnde, Marcial de la Isla, conocido contrabandista de la Isla de Arosa, que está procesado ya por contrabando de tabaco en el sumario 11/84. Nada menos que 50 agentes acudieron a su casa. Y Manuel Charlín Pomares, del clan de Los Charlínes, que tiene su base en Vilanova de Arousa y algunos de cuyos miembros arrastran antecedentes por tráfico de hachís. 0 José Manuel Padín Gestoso, Manolo el Catalán, vecino de Cambados conocido por su relación con el contrabando de tabaco. Y José Paz Carballo, de Villagarcía. Luis Falcón, Falconetti, otro de los querellados, se encuentra en la. cárcel a la espera de juicio.

Los empresarios detenidos fueron Celso Barreiros Rodríguez, miembro de la familia fundadora de la fábrica de camiones Barreiros -capturado en Madrid-; Miguel Ribero González, vecino de Bayona del que se rumoreaba su vinculación con el contrabando, y Carlos Goyanes González-Perojo, de 45 años, que fue absuelto en 1988 de un delito de tráfico de cocaína. Goyanes, que estuvo casado con la actriz Pepa Flores (Marisol), es un personaje habitual de la prensa del corazón. Ayer nombró abogado defensor al catedrático José María Stampa Braun.

Otros implicados tuvieron más suerte: José Ramón Prado Bugallo, Sito Miñanco, el gran jefe cambadés, no pudo ser detenido porque se encuentra en el extranjero, tal vez en Bélgica, a pesar de que también contra él se ha dictado el correspondiente mandato. Otro de los históricos, Vicente Otero Pérez, Terito, fue buscado igualmente por las fuerzas de seguridad, sin éxito.

El juez Garzón ha dictado, además, orden de búsqueda y captura contra una serie de ciudadanos extranjeros. Entre ellos, figuran los capos de la cocaína Juan Ramón Matta Ballesteros, condenado a cadena perpetua y encarcelado en Estados Unidos; Miguel Ángel Félix Gallardo, El Mexicano, ex socio del anterior; Pablo Escobar Gaviria, jefe del cartel de Medellín, y Fabio Ochoa Vázquez, hermano menor de Jorge Luis Ochoa y más joven representante de esa familia medellinense.

Se ha dictado igualmente orden de detención contra Michael Haengi, ciudadano suizo casado con una gallega y anteriormente relacionado con la multinacional Weitnauer, que opera desde Basilea como uno de los principales distribuidores de tabaco para el contrabando. Haengi es proveedor habitual de Marcial Dorado y lo fue de Faustino Orbegozo, recientemente condenado en Barcelona por narcotráfico. Otro extranjero detenido en la operación, aunque no estaba siendo buscado, es el gibraltareño John Ian Azopardi, persona bien conocida en el mundo del contrabando.

El conjunto de las detenciones realizadas ayer y el sumario que el juez Baltasar Garzón ha abierto en consecuencia, con el número de 13/90, representa el mayor intento realizado hasta la fecha en España por asestar un golpe definitivo a una organización importante de narcotraficantes. En concreto, el sumario de Garzón se centra fundamentalmente en una red, en la que el cartel de Medellín ponía la cocaína, el empresario Barreiros algunos medios de transporte, los contrabandistas gallegos el operativo para introducir la droga y otros empresarios, como Miguel Rivero y Michael Hanegi, los circuitos para el blanqueo del dinero. Las investigaciones pueden desembocar en cargos contra más personas y en nuevas detenciones.

Fiesta popular

A primera hora de la mañana de ayer, el mercado de Villagarcía tenía reunidas a las amas de casa comentando la redada. En el pazo Bayón era ya la Guardia Civil la que respondía a las llamadas telefónicas, y en la sede comarcal del PSOE, situada frente a la comisaría de policía de Villagarcía, el administrativo no estaba ni para Alfonso Guerra., "Con la movida que hay aquí", contestaba nervioso, "¡acaban de sacar a Oubiña esposado!".

A media mañana decenas de personas se agolpaban regocijadas frente a la comisaría. Allí estaban los más activos miembros de los grupos antidroga de la comarca y todo aquel que tenía algún agravio pendiente con los detenidos, como un anciano que no podía contener su euforia. "Ese Oubiña que todavía anteayer tuve que ir al juzgado por una denuncia que me presentó. ¡Que me denuncie ahora!", repetía incesantemente el viejo.

Los presuntos narcotraficantes que abandonaban el edificio tras declarar ante el juez Garzón tuvieron que ser protegidos por la policía. Los manifestantes reclamaban que se los entregasen y propinaban manotazos y patadas a los coches que transportaban a los detenidos. A última hora de la tarde comenzaron a salir al aire los cohetes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de junio de 1990

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