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jueves, 24 de octubre de 1985

Norman Brisky

El actor argentino ha sido detenido en Buenos Aires durante tres días por su actividad contra la dictadura militar

Norman Brisky, detenido el pasado viernes en Buenos Aires por firmar en el exilio un documento de protesta contra la barbarie militar argentina, formó parte durante la década de los setenta del grupo de actores argentinos que, en su mayor parte por problemas políticos, se incorporaron al cine y al teatro españoles. Destacaban entre todos de forma especial el desaparecido Luis Politi, Héctor Alterio y Norman Brisky, un hombre criado en una familia de actores y ligado de forma especial al campo teatral, aunque su popularidad le venga de sus intervenciones cinematográficas.

Volver a Argentina era un proyecto que nunca abandonó desde que su salida hacia Perú, en 1975, marcara un exilio que transcurrió fundamentalmente en Francia, España, donde fue rechazada en dos ocasiones su solicitud de residencia, y Estados Unidos.Su vuelta definitiva a Argentina la decidió cuando el secretario de la Asociación de Actores Argentinos, Luis Brandoni, llegó a un acuerdo con Antonio Troccoli, ministro del Interior, por el que se aseguraba que el actor Norman Brisky no "sería molestado". No obstante, el juez Pons, nombrado por la dictadura, ordenó su detención y el 18 de octubre, a las seis de la tarde, Norman Brisky era conducido al Palacio de Justicia acusado de asociación ilícita en el año 1977. La medida provocó una concentración de 20 grupos de teatro ante el Palacio de Justicia, la suspensión de actuaciones, decidida por el Sindicato de Actores, y recogida de firmas en Europa. Brisky era puesto en libertad el lunes por la tarde.

Brisky, perseguido por la Triple A hace 10 años, desmintió tras su liberación que tuviera cualquier ligazón con los montoneros, e incluso los denunció por haber manipulado su nombre y su prestigio. La detención se considera como una maniobra más de la ceremonia de la confusión organizada por la extrema derecha con vistas a las inminentes sentencias en el juicio de Buenos Aires contra las tres primeras juntas militares de la dictadura.

El actor siempre unió su labor profesional a sus inquietudes políticas, tanto en el grupo Ditela como en Octubre, con los que trabajaba por barrios en su camión teatro, como una compañía itinerante, o con el grupo de Teatro Latino Americano, que forma en Nueva York y trabaja en Harlem.

En España destacó su labor teatral, realizada en El cementerio de automóviles de Arrabal y en La libélula, donde aplicó su formación como mimo. El cine lo acogió de forma especial en España, donde trabajó al lado de los hombres más representativos del nuevo cine español. Gutiérrez Aragón, al que le atrae la forma de interpretar de Brisky, no naturalista ni realista, lo llamó tanto para Sonámbulos como para El corazón del bosque y Carlos Saura lo incluyó en los repartos de Elisa, vida mía y Mamá cumple cien años, último trabajo que realiza en España antes de salir para Estados Unidos, decisión que parece ser está relacionada con la ruptura sentimental por aquel entonces con la actriz Angela Molina.

Tras tres matrimonios, el primero con la actriz y cantante Nacha Guevara, Brisky es considerado un buen conversador, lleno de inquietudes, a quien en el fondo no le gusta permanecer muchos años en un mismo país. En España quedan sus amigos Gutiérrez Aragón, Querejeta, Megino, Fernando Fernán Gómez, Emma Cohen, Chávarri o Drove, hombres y mujeres de los que Brisky hablaba en estos términos: "Aquí hay personas que han entendido nuestros problemas y nos han alentado".

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