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FÓRMULA UNO | GP DE BÉLGICA

Spa, ¿la última oportunidad de Raikkonen?

La decimotercera cita de la temporada será una prueba de fuego para el finlandés en la que Alonso todavía puede dar la sorpresa

De entre todos los imprevistos que ofrece cada carrera de Fórmula Uno, una de las pocas certezas que traerá el Gran Premio de Bélgica será que Kimi Raikkonen no despegará ni un segundo el pie del acelerador de su Ferrari. En pisar a fondo y llegar el primero a la meta de Spa-Francorchamps residen muchas de las esperanzas de revalidar el título mundial para el piloto finlandés, tercero a siete puntos de su compañero Felipe Massa y a 13 del líder, el británico Lewis Hamilton. El Mundial comienza a vivir su recta final y, aunque todavía queda sitio para las sorpresas finales, el rendimiento del hombre de hielo, que sólo ha cosechado 28 puntos en las últimas ocho carreras, le ha alejado momentáneamente de la aspiración al título. Sólo un primer podio en Bélgica, territorio favorito del nórdico, podría relanzar su carrera de cara a los últimos grandes premios, ahora que Hamilton, más cómodo en su McLaren, no comete los errores del año pasado. Difícil pero no imposible. Si el año pasado lo logró, por qué no en éste, se preguntará Raikkonen.

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"Este es el momento que he estado esperando" fueron las palabras del finlandés a su llegada a Bélgica. Su feeling allí es lógico. Las tres últimas citas en Spa en 2007, 2005 y 2004 (en 2006 no formaba parte del calendario) tienen grabado el nombre de Kimi en el primer cajón. Pero si Lewis Hamilton abrió en 2007 un frente inesperado en la lucha por el Mundial, la explosión del inglés en 2008 le confirma como primer candidato al título, por ahora más que el nórdico. El inglés, líder empatado a victorias con Felipe Massa (cuatro) necesita una victoria para deslindarse un poco más de sus rivales y correr más cómodo. Si lo logra, truncaría el golpe de efecto deseado por Raikkonen y regalaría a McLaren una victoria en el escenario donde comenzó a correr la escudería hace ahora 40 años.

Si el domingo Bélgica le vuelve la espalda y Monza no cumple su papel de terreno ferrarista, el planteamiento de Raikkonen podría cambiar de cara a las cuatro últimas citas del año. El jefe de la Scuderia Stefano Domenicalli fue tajante. "Kimi ayudará a Felipe si es necesario". El brasileño, envuelto por la sombra del vigente campeón y los rumores que apuntaban a su relevo, es, a día de hoy, la promesa más firme de Ferrari.

Pese a comenzar la temporada con dos ceros en su casillero, la ascensión del sudamericano desde la tercera semana fue una constante que le llevó a lo más alto del podio y, por primera vez, de la clasificación. Ahora, tras 12 carreras y cuatro victorias, Massa llega a Spa con el recuerdo de Valencia, el deseo de estrenar con una victoria su segundo centenario de carreras y la tarea de destronar del podio a su compañero ver más de cerca su primer Mundial. Ganar aquí apretaría la clasificación a una semana de la cita en Monza, en la que Ferrari podría regresar al liderato de pilotos en caso de no conseguirlo en Bélgica.

Spa, circuito de leyenda

El trazado belga, decimotercer escenario del Mundial, es el segundo circuito más rápido del calendario y el primero en la lista de los más largos. Los siete kilómetros de recorrido (inicialmente fueron 14, que conectaban Malmedy, Stavelot y Francorchamps) hacen de Spa un escenario donde la meteorología también cumple un papel protagonista. La fiesta puede tener lluvia y sol al mismo tiempo o, simplemente, llover de forma tan exagerada que se produzcan colisiones tan espectaculares como la de 1998, cuando el McLaren de Mikka Hakinen provocó un accidente múltiple en la salida y Coulthard, al final de la carrera, destrozó el Ferrari de Michael Schumacher cuando el escocés iba a vuelta perdida. El alemán perdió la carrera y la cabeza, y fue a buscar con un enfado monumental al piloto de Ron Dennis a su propio garaje

El morbo aumenta con el sinuoso camino que tienen que recorrer los coches para completar una vuelta. La 'S' de Eau Rouge forma parte de las curvas famosas del Mundial y es uno de los atractivos del trazado belga junto a la horquilla de Le Source o las curvas de Raidillon y Blanchimont, que se toman rozando los 320 kilómetros por hora. Técnico, exigente e impredecible, Spa es una auténtica prueba de fuego para los pilotos. El preferido por muchos, pese a su condición de circuito semipermanente por cuestiones publicitarias (la política anti-tabaco que impera en Bélgica y la confrontación con los sponsors de las escuderías provocó que, en 2003, el Mundial no se detuviera una semana en Spa).

Alonso, contra el infortunio

También Spa es una de las pistas preferidas de Fernando Alonso, junto con Hungría, aunque el bicampeón español nunca haya conseguido la victoria en terreno belga. El asturiano, que arrastra una temporada lastrada por los continuos problemas mecánicos y de equipo, cumplirá un nuevo Gran Premio con la ilusión renovada y menos atención mediática de la habitual, al acercarse el final del campeonato y no pasar de una discreta octava plaza en la general.

Los malos resultados obtenidos no simbolizan, sin embargo, el potencial del piloto ovetense sigue intacto; casi tanto como sus ambiciones de conseguir, al menos, un podio esta temporada. Como Raikkonen, Fernando Alonso espera un cambio en la jerarquía de 2008, aunque sin cambios en el Renault los resultados tienen poca perspectiva de mejora para el Gran Premio. La combinación de largas rectas con curvas de intensísima frenada requieren aerodinámica, frenos y un alto nivel de maniobrabilidad, un coche perfecto que Renault, a día de hoy, no ha ofrecido.

Todavía puede ser peor si no hay sorpresas en la calificación. Si no cae la lluvia sobre el asfalto de Spa, el potencial de Ferrari y McLaren no dejará sitio para las sorpresas. Descartada la explosiva salida del R25 de hace tres años, partir en mitad del pelotón será un duro trance para el español, al codearse con pilotos como Nakajima, quien, tal y como ocurrió en Valencia con Alonso, puede arrollar y arruinar la carrera a cualquier corredor. Si hay agua, la suerte puede mirar de cara al asturiano por primera vez desde hace seis meses.

El finlandés, charlando con su ingeniero y su compañero, Felipe Massa
El finlandés, charlando con su ingeniero y su compañero, Felipe MassaEFE

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