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Reportaje:

El verano negro del tiburón Paulson

El inversor que se hizo de oro apostando contra las hipotecas basura sufre ahora un serio revés en su cartera

John Paulson es el último rey entre los grandes especuladores de Wall Street. Pero en el competitivo mundo de las finanzas, el éxito y la fama son efímeros. Su corona se tambalea y eso da qué pensar a los que intentan emular sus estrategias y, sobre todo, a los inversores que le confían su fortuna esperando imponentes retornos. En lugar de ganar, ahora ven cómo el valor de sus carteras se desploma tras un verano negro. Las cuentas del tercer trimestre están cerradas: fue el peor en el parqué neoyorquino desde el arranque de la crisis. En el caso de Paulson, el hombre que apostó por el colapso hipotecario, está siendo ya el peor año de su carrera tras un verano turbulento. Y todo porque diseñó una estrategia para hacer dinero con una reactivación que no acaba de consolidarse.

Sus principales fondos pierden hasta un 47% en el último trimestre
El especulador falló en su arriesgada apuesta por la salida de la crisis de EE UU

Paulson, como otros muchos inversores, veía hace un año muy clara la recuperación en EE UU. Creyó que en cinco años el mercado de la vivienda se habría recuperado lo suficiente como para hacer una fortuna con la reventa de propiedades adquiridas a precio de saldo. Wall Street, sin embargo, ve los problemas actuales similares a los de 2008.

Esta semana, el movimiento de protesta Occupy Wall Street se paseó ante la puerta de su casa en la zona alta de Manhattan, el barrio donde vive el dinero: John Paulson fundó su hedge fund en 1994 y ahora, a sus 55 años, maneja activos por valor de 30.000 millones de dólares. Irónicamente, ahora se enfrenta al mayor reto de su carrera: mimar la lealtad de sus acaudalados clientes y grandes gestores institucionales. La mayoría de ellos tiene hasta el 31 de octubre para presentar la solicitud de salida de sus dos mayores fondos, Paulson Advantage y Paulson Advantage Plus. Paulson, de momento, sigue generando confianza entre sus fieles. A pesar de sus traspiés en inversiones como Bank of America, HP o Transocean, menos de un 10% de sus clientes en los fondos Recovery y Credit Opportunities pidieron a final de septiembre hacer cuentas con la intención de retirar su dinero, informa Bloomberg. El resto le otorga el beneficio de la duda.

Ese 10% de fieles estaría en línea con lo visto en el pasado. Pero la ganancia y la decisión final de seguir o no dependen del momento en el que se entró en el club. Por ejemplo, siempre de acuerdo con Bloomberg, si un inversor apostó por el Advantage Plus cuando se creó en 2005, su fortuna habrá crecido un 268%. Si comenzó a jugar tres años después, entonces sería solo del 5%.

Pero en lo que va de 2011 las cifras son para echarse las manos a la cabeza. Los fondos Advantage y Advantage Plus, con activos en empresas en dificultad, caen un 32% y un 47% respectivamente este año. El valor de Recovery bajó un 31% por culpa del estancamiento económico. En Credit Opportunities, diseñado para invertir en deuda, la caída es del 18%. Y Paulson Partners, que apuesta en países emergentes, baja un 10%. Su fondo Oro gana solo un 1,3%. Se trata de rendimientos que él mismo califica de "decepcionantes" y que suponen un importante bache en el registro de la firma. El bajón se atribuye tanto a la corrección en Wall Street como a la retirada anticipada de fondos: el propio financiero reconoce que tal vez fue demasiado agresivo en su apuesta por la recuperación.

Paulson se limitó el martes a decir a los inversores que "en el peor de los escenarios" la retirada de activos que sufriría el fondo sería equivalente al 25% del total. Y en cualquier caso, aseguró que dispone de la liquidez necesaria para responder a las reclamaciones. También dijo que no tiene intención de dejar de manejar las fortunas de inversores externos, como hizo George Soros.

Hay un problema adicional, además de su análisis de la coyuntura. Los especialistas en hedge funds se preguntan si sus fondos Advantage, con 15.000 millones en activos, son demasiado grandes. Eso, en la práctica, es un obstáculo para navegar por unas aguas cada vez más agitadas en el océano de las finanzas. Pero también recuerdan que incluso el año que estuvo en lo más alto del negocio, el Advantage Plus restituyó 10.000 millones a los inversores. Eso fue en 2008, el año que se hundió Lehman Brothers.

En el parqué no se espera una desbandada, aunque los analistas anticipan que la industria sufrirá. No solo por la retirada de fondos: tampoco entra dinero fresco. Y es que los retornos del pasado casi nunca son una señal de los rendimientos futuros. Eso sí, una cosa favorece a Paulson y compañía. Paradójicamente, las caídas son tan profundas que muchos inversores no ven otra opción que quedarse y esperar a que suban.

El inversor John Paulson, el pasado agosto.
El inversor John Paulson, el pasado agosto.RICK MAIMAN (BLOOMBERG)

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