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La crisis financiera

Bruselas inicia los estudios para decidir sobre la emisión de eurobonos

Tremonti y Juncker apremian a la creación de los títulos para salir de la crisis

Andreu Missé

A medida que la crisis de la deuda europea se agrava y eterniza son cada vez más las voces que apuestan por la creación de eurobonos como una de las soluciones para salir de la crisis. La Comisión Europea está trabajando ya sobre el asunto a través de dos grupos constituidos en Asuntos Económicos y Monetarios. Un equipo estudia el diseño de los nuevos títulos, mientras que otro analiza los efectos de las obligaciones fiscales que deberán asumir los Estados miembros. Ambos equipos constatan las dificultades de implementar los nuevos productos sobre todo por los límites de soberanía fiscal que implicaría cualquier planteamiento de una garantía común para parte de la deuda. La iniciativa choca con la frontal oposición de Alemania.

La Comisión analiza el diseño de los nuevos bonos y los efectos fiscales
La iniciativa choca con la frontal oposición de Alemania
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Con los eurobonos se pretende establecer un sistema de deuda pública común que exprese la solidaridad en la zona euro de manera que se igualen los costes de financiación de la mayor parte de las emisiones en los distintos Estados del euro. Desde finales de 2009, los costes de financiación de la deuda, que hasta entonces habían permanecido prácticamente iguales, empezaron a dispararse en algunos países en la medida que los inversores estimaron que eran mucho mayores sus probabilidades de impago. Así, mientras Grecia debe pagar hoy más 18% de interés por sus bonos a 10 años y España e Italia, más del 6%, Alemania ha visto reducir sus costes hasta cerca del 2%.

El ministro de Economía italiano, Giulio Tremonti, manifestó en el Foro Ambrosetti, celebrado este fin de semana, que no existen alternativas a la creación de eurobonos ya que sin ellos pronostica grandes dificultades para la zona euro. También el primer ministro luxemburgués y presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, volvió a insistir ayer en que "los eurobonos son una buena solución a la crisis de la deuda europea" en una entrevista al diario Le Soir. Juncker manifestó su inquietud porque "la propuesta es presentada en Alemania de una manera caricaturesca".

Juncker y Tremonti presentaron el pasado diciembre una propuesta para constituir una Agencia Europea de Deuda que emitiría eurobonos hasta el 40% del PIB de la zona euro. La Agencia financiaría hasta el 50% de las emisiones de los Estados del euro, y en casos excepcionales hasta el 100%. El sistema permitiría crear un gran mercado de eurobonos europeos que proporcionaría mucha más liquidez y precios más baratos.

La creación de eurobonos ha sido defendida por el Parlamento Europeo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y ha sido considerada como una iniciativa "atractiva" por el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn.

En mayo de 2010, Jakob Weizsäcker (del centro de estudios Bruegel) y Jacques Delpla, (Conseil d'Analyse Économique) propusieron la creación de un fondo común mediante la emisión de eurobonos. Los nuevos títulos cubrirían hasta el 60% de la deuda de cada país mediante los llamados bonos azules, que serían muy líquidos, súper seguros, con intereses muy bajos y estarían respaldados por el conjunto de la zona euro. Los Estados que tuvieran necesidad de mayor financiación emitirían deuda nacional (bonos rojos), que deberían ofrecer unos intereses más altos e incluirían un procedimiento de suspensión de pagos ordenada.

Los nuevos productos presentan sin embargo serios inconvenientes. Daniel Gros, recuerda en el portal VoxEu.org el principio fundamental de la democracia de "no hay impuestos sin representación política". En su opinión este principio no es compatible con la garantía solidaria de la deuda de los otros Estados a menos que Europa o la eurozona se conviertan antes "en una unión política". Gros señala dos problemas concretos: Por una parte, si los eurobonos cubren sólo una parte de la deuda, los países altamente endeudados se verán inmediatamente forzados a una reestructuración. Por otra recuerda, que cualquier establecimiento de una garantía solidaria choca con el artículo 125 del Tratado, lo que exigirá su reforma nunca fácil.

Sin embargo, las objeciones más serias proceden de Alemania. El influyente Ifo Institute, que preside Hans-Werner Sinn, ha mostrado su nítida oposición a lo que tilda de "comunitarización de la deuda soberana de la zona euro". Según los cálculos del Ifo, Alemania sufriría un coste adicional con los eurobonos de 33.000 millones anuales. Teme, sobre todo, que la emisión de eurobonos elimine el "efecto disciplinario" de los diferenciales de los tipos de interés.

Merkel (a la derecha) habla con Sarkozy y Passos Coelho en una cumbre de la UE, en junio.
Merkel (a la derecha) habla con Sarkozy y Passos Coelho en una cumbre de la UE, en junio.M. SPINGLER (AP)

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